sábado, febrero 07, 2009

Sobre Lieberman

Ya que Alks ha mentado a Avigdor Lieberman en los comentarios de otro post, me parece que podría escribir un pequeño post sobre el asunto. Como dije, no creo que Lieberman sea un fascista. Le faltan los uniformes, la organización de milicias para aterrorizar a la población, el discurso anti-democrático de Mussolini, etc. Mussolini hizo todo eso sin llegar al poder.

Pero no hay dudas de que Lieberman representa una reacción derechista de la gente. Los analistas consideran que los israelíes judíos están frustrados por no ver en los dirigentes árabes signos de moderación y comprensión hacia el Estado, y por presenciar que ante ataques externos, los árabes se ubican claramente del lado de los enemigos del Estado, aún cuando a ellos mismos les caen los misiles.

Cabe aclarar que esto no era así antes, sino que las actitudes árabes, tanto como la reacción judía a estas, han pasado por un proceso de décadas de radicalización, y lamentablemente, el Proceso de Paz de Oslo, en lugar de haber llevado a una nueva moderación, ha hecho todo lo contrario. Oslo dio esperanzas a los árabes israelíes de que la lucha de desgaste que habían llevado a cabo los palestinos durante décadas, finalmente estaba dando resultados. Que por la paz, los judíos estarían dispuestos a olvidar por qué fue que fundaron un Estado (respuesta, no fue para ir a la playa en Tel Aviv o al casino de Jericó, sino porque sin un Estado propio, los judíos se enfrentaron a la extinción).

No hay que olvidar que el Proceso de Paz fue contemporáneo con el ascenso de lo que se llamó el "post-sionismo" entre los judíos, una ideología con raíces en el individualismo neoliberal. El post-sionismo postulaba que mientras que podamos vivir con los lujos del capitalismo, poco importaba el tipo de Estado que fuera Israel. La Segunda Intifada destruyó esta idea en el mainstream, y el post-sionismo volvió a la academia a ser solo un ejercicio de algunos intelectuales (muchos de los cuales se fueron del país a propagar esas ideas en Inglaterra). A propósito, un resultado similar al que provocó el Holocausto sobre las ideologías anti-sionistas en el período anterior a 1948 que comenté en el post "Qué es un sionista". La realidad se introdujo en las especulaciones y quedó claro que si el Estado judío en muchos aspectos provoca que los judíos no sean bienvenidos en Medio Oriente, sin un Estado judío, faltaría la energía interna necesaria entre los judíos para resistir los intentos de ser expulsados de aquí.

Los sucesos de Octubre 2000, en que al comienzo mismo de la Intifada los árabes israelíes de la Galilea organizaron un intento parecido de insurreccion solidaria con los Palestinos dentro de Israel cayó como un balde de agua fría sobre la sociedad israelí. La Segunda Intifada volvió entonces a ubicar a los actores en sus lugares y eliminó las ilusiones falsas provocadas por Oslo para abrazar un nuevo realismo.

Lieberman es entonces una reacción lógica a esta nueva situación de desconfianza hacia los árabes israelíes. Lo que me parece es que justamente, los líderes árabes-israelíes no hacen absolutamente nada por frenar el choque, por una lógica un poco perversa, similar a la del Hamás cuando usa escudos humanos: en ese caso si Israel aborta la operación, el escudo funcionó, y si la prosigue y mata a civiles podemos acusarlo de crímenes de guerra. En este otro caso, los diputados árabes del Parlamento ganan votos al mostrarse radicales con sus seguidores, negándose a asumir los costos pero pidiendo todos los beneficios de la ciudadanía, y si la derecha israelí reacciona, tienen siempre la posibilidad de denunciar a Israel por convertirse en un país fascista o racista. Ganan de cualquier manera, sea tensionando la democracia israelí hasta el punto de ruptura hasta que los judíos cedan, o denunciándolos por racistas o fascistas si no lo hacen.

Un ejemplo de este mecanismo perverso, idiota incluso por que a largo plazo será contraproducente, son las palabras de Ahmed Tibi, uno de los diputados árabes sobre Lieberman. Cuando podría haber dejado la crítica en "Lieberman es un fascista, nosotros somos democráticos", vemos como Tibi da un paso más, el paso que por supuesto contribuye a enervar más a los judíos y ponerlos, a su pesar, muchas veces, del lado de Lieberman:


Ahmad Tibi, un diputado de la Knesset árabe y frecuente compañero de altercados
con Lieberman,va incluso más allá, pidiendo que la comunidad
internacional boycotee a Israel si Lieberman sube al poder, como fue hecho cuando
el líder de extrema derecha Jeorg Haider se unió al gobierno austríaco.
"Haider era un racista local que peleó contra los inmigrantes e incitó
la xenofobia," dijo Tibi. "Aquí tenemos a un inmigrante racista que está
luchando contra los residentes de la tierra, los nativos. Esta es una forma
incluso peor de racismo."


Tibi lo que hace es oponer el par de conceptos inmigrante = judío versus nativo = árabe. Si parece que la oposición la hace sólo para el caso de Lieberman, no conocen a Tibi. El subtexto de la acusación la entienden perfectamente los israelíes, quienes, a pesar de muchos "descender de los barcos" como en el caso argentino, se sienten tan o más nativos de Eretz Israel que los árabes. Así es como gana votos Lieberman.