domingo, febrero 08, 2009

Palabras de despedida de una judía venezolana

Ayer a las 20:02 finalmente llegaron. Los bárbaros llegaron.
Sometieron guardias para poder penetrar sin freno a la sinagoga cuando todo mundo dormía menos yo (ahora que el insomnio y yo nos hemos hecho tan amigos).
Hicieron lo que todos esperábamos. Lo de siempre. Pintaron consignas, destruyeron objetos,pisotearon los libros sagrados. Ah, y se llevaron papeles y documentos
con los nombres de los judíos sefardíes.¿Miedo?: No. Nostalgia sí por el sueño que se acaba.
El sueño de mis antepasados, el de mi bisabuelo cuando Venezuela aún era un país recién nacido
y se cruzó con su criolla para quedarse y procrear en esta tierra de gracia en el siglo XIX.
Saudades por lo caraqueño de mi madre, de mis abuelos, de mis antepasados.
De todos mis muertos enterrados aquí.
Me despido del país que conocimos.
El que mi padre amó sin remordimientos. Pongo a la orden mis libros humildes, por si acaso sirven para cualquier pira frenética de letras profanas.
Pronto enumeraré la lista adicional de lo que ofrezco e inmolo.
Pueden servir para una noche de cristales rotos. (Incluiré, para empezar por supuesto, los vidrios de las ventanas de mi casa).

Sonia Chocrón