sábado, octubre 25, 2008

La Historiografía Judía

Esta es la adaptación de un texto corto que escribí para un proyecto que estoy armando sobre historia judía. ¿Por qué no compartirlo en el blog? Espero que me hagan críticas y aportes para mejorar el texto y corregir errores si los hubiere.



La Historiografía Judía



Uno de los problemas más importantes de la historia judía, es decir, la respuesta a las siguientes preguntas: ¿quién escribe/escribió historia judía? ¿Cuándo se escribió historia judía? ¿Qué tipo de historia se escribió?



Historiografía vendría a ser la “historia de la escritura de historia” y también se dice que cierta forma particular de escribir historia forma parte de un tipo de historiografía o de una “escuela historiográfica”. Una analogía vendría a ser “historiografía = historia de la física” y “historiografía X = física newtoniana”, “historiografía Y = física cuántica” etc. Dos significados diferentes pero relacionados.



1. LA EPOCA ANTIGUA



En el caso de la historiografía judía tenemos el Tanaj como primer fuente. Pero el Tanaj no es exactamente un libro de historia. Es un libro que incluye muchos propósitos diferentes: explicar el mundo, alabar a Dios, condenar ciertas prácticas o a ciertas personas y pueblos, justificar a otras, dar un listado de cosas permitidas y prohibidas y también relatar la relación de un pueblo con su Dios y darle una razón de ser y una misión a este pueblo. El Tanaj (39 libros – Torá, Profetas y Escritos) se terminó de escribir y compilar en el siglo II a.e.c. El Libro de Daniel fue el último de los libros que habría sido incorporado a la colección bíblica y habría sido escrito entre los años 167 y 164 a.e.c (antes de la era común, es decir, antes del año cero cristiano) por sacerdotes del Templo. Los cinco libros de la Torá fueron escritos por cuatro diferentes escuelas “historiográficas”: la yavista, la elohista, la deuteronomista y la sacerdotal. El resto de los libros fue escrito por diferentes autores, y como dije, compilado en el templo.



El primer y casi único historiador judío de la antigüedad fue Flavio Josefo (Yosef ben Matitiau) (37 – 100 e.c) un educado líder de la fracasada revuelta judía contra los romanos, que se pasó al bando contrario y se convirtió en historiador de la revuelta. Sus principales libros de historia son “Las Guerras Judías” (sobre la revuelta contra Roma) y “Antigüedades Judías” fuente principal para la historia judía anterior a Roma. Josefo escribía para los vencedores, pero a su vez, no quería tampoco dejar mal parado a los judíos (Antigüedades Judías es un intento de hacer conocer a los romanos la gran y digna historia del pueblo judío). Por eso, en “Las Guerras Judías” generalmente ataca a los extremistas judíos como los causantes de la guerra. Josefo es la única fuente por la que conocemos lo que pasó en Masada (aún cuando Josefo debe haber inventado bastante sobre los hechos, ya que él no estuvo allí personalmente).

Su libro “Contra-Apión” es el primer intento sistemático de refutar los prejuicios anti-judíos de su época. Al parecer Apión era una persona que odiaba a los judíos e inventó la primera historia sobre que los judíos sacrificaban gentiles para beber su sangre.

Los escritos de Josefo se conservaron gracias a la copia constante de sus manuscritos por parte de la Iglesia. Lo interesante es que a los judíos no les interesaron las obras de Josefo y fueron prácticamente desconocidas para ellos hasta la época moderna.



2. LA EPOCA MEDIEVAL



En el año 70 e.c. el Segundo Templo fue destruido por los romanos y en el año 135 e.c., luego de la fallida revuelta de Bar Kojba, los judíos fueron expulsados de Jerusalem y se les prohibió el regreso. Muchos fueron asesinados y otros miles vendidos como esclavos. El núcleo principal de los judíos que permanecieron en Judea (renombrada por los romanos Palestina) se asentó en la Galilea y los rabinos se dedicaron a poner por escrito las costumbres judías para que no se perdieran –ahora que no había Templo ni estado judío soberano - en la Mishná y luego en el Talmud. Aunque el Talmud es una fuente invalorable para el estudio de la vida judía de esa época, no es un libro de historia, y los judíos no volvieron a escribir ningún tipo de historia hasta la Época Moderna. La esperanza mesiánica y de restauración del Templo por mano divina y la realidad de ser un pueblo en el exilio hicieron que el pueblo judío entrar en un período de “hibernación” historiográfica. ¿Cómo escribir historia del pueblo judío si no hay razón para ello, si no hay acciones humanas de los judíos que valgan la pena ser relatadas?

Por parte de los cristianos, la Iglesia interpretó la destrucción del Templo como el castigo merecido a quienes habían rechazado (o matado) a Jesús y consideró, con San Agustín que fue el primero en desarrollar la idea, que la supervivencia del pueblo judío era por un lado necesaria para demostrar la verdad del cristianismo (los judíos eran un pueblo testigo), pero a la vez, que su misión histórica y espiritual había terminado. Ningún cristiano tampoco escribió la historia de los judíos a partir de la destrucción del templo. No tenía ningún sentido seguir haciendo la crónica de un pueblo “muerto”.



3. LA EPOCA MODERNA



A partir de la Emancipación de los judíos en Europa (cuando les fueron otorgados derechos de ciudadanía iguales – en primer lugar durante la Revolución Francesa) vuelve a surgir la historiografía judía, esta vez, basada en un estudio objetivo de las fuentes.



3.1. LA CIENCIA DE LOS JUDÍOS

El primer intento, de algunos autores alemanes, sin demasiada organización, se llamó “la Ciencia de los Judíos” (Wissenschaft des Judentums). La idea era presentar la historia de los judíos como participante de la historia de los otros pueblos europeos. Mostrar sus aportes a la cultura europea y sus logros internos. Se intentaba presentar al judaísmo como “respetable”: mostrando que tenía una historia, una literatura y una filosofía como otras culturas. Tenía asimismo un tinte liberal: se resaltaba la idea de que si se permitía a los judíos participar como iguales con el resto de los ciudadanos, Europa se beneficiaría con los desarrollos culturales judíos.



3.2. LA HISTORIA LACRIMÓGENA

La primera escuela historiográfica organizada intentó realizar una historia de los judíos desde un punto de vista triste, el de su opresión. Se la conoce como “historia lacrimógena”. El historiador Tzvi Heinrich Graetz (1817-1891) abundó en descripciones de la situación de los judíos en la Edad Media acentuando su sufrimiento y persecuciones. Sin embargo agregó un tono optimista que anunciaba una nueva e iluminada esperanza gracias a la Emancipación. Esta postura fue compartida también por el historiador judeo-ruso Simón Dubnow (1860-1941).



3.3. LA NUEVA HISTORIOGRAFÍA

Como reacción a la historia lacrimógena, surgió una nueva historiografía, comenzada por el historiador Salo Barón (1895-1989) y luego seguida por Ben Zion Dinur. La nueva escuela dejó de hacer tanto énfasis en los sufrimientos del pueblo judío y de esa manera pudo ampliar su campo de visión hacia otros fenómenos, como los encuentros interculturales y la interacción con la sociedad general. Los judíos ya no son descriptos como un cuerpo histórico pasivo separado de la sociedad circundante, sino como un actor histórico que moldeó su propio carácter y que en algunos momentos de la Edad Media gozó de iguales derechos que el resto de las personas.



En general, la historia judía es escrita por historiadores judíos, y esto a veces se ve como una falencia, ya que al conformar un campo aparte, aún cuando legítimo, muchos de sus aportes no son apropiados por historiadores de otros ámbitos. Sin embargo, hay también historiadores no judíos que han escrito importantes libros, como Paul Johnson.



El impacto del Holocausto en la historiografía no se hizo sentir inmediatamente (así como sucede con otros temas, los historiadores no gustan de escribir “historia inmediata”), pero uno de los factores que promovió la historia y la enseñanza sobre el Holocausto fue la captura y el juicio a Eichmann, en 1961 en Jerusalem. Historiadores como Shmuel Ettinger, Raul Hilberg, Lucy Davidowicz o Deborah Lipstadt se han ocupado de temas como antisemitismo y Holocausto.



La fundación del Estado de Israel por su parte, tuvo un rol muy positivo al promover el estudio de la historia judía en sus universidades con una alta calidad académica y por el refuerzo que brindaron las exploraciones arqueológicas en Israel a los historiadores.



Agrego: Según Yitzhak Conforti(1), que escribe en contra de la visión monolítica que tienen los historiadiores "post-sionistas" de la historiografía "sionista", dentro de la historiografía judía de origen israelí podemos distinguir dos vertientes: la "historiografía sionista" y la historiografía más científica. Estas dos versiones por supuesto aceptaban y apoyaban al Estado de Israel, pero la primera, más sionista, representada por Ben Zion Dinur (1884-1973) se caracterizaba por los siguientes puntos:



a. era Palestino-céntrica, que veía todo el pasado judío a través del prisma de Eretz Israel, como centro focal de la historia judía.

b. Dividía la historia en períodos, y veía al sionismo como la culminación de toda la historia judía, y,

c. Utilizaba lenguaje más simbólico.

Además, retrotraía el sionismo hacia el pasado, por ejemplo considerando que la aliah (inmigración a Israel) del rabino Yehuda Hasid y sus seguidores en el año 1700 inauguraba el período nacionalista en la historia judía, es decir lo tomaba como un evento proto-sionista.



Por otro lado, la escuela más científica, que Conforti identifica principalmente con el historiador Yitzhak Baer (1888-1980), seguía el enfoque positivista de Leopold Ranke (estudiar la historia como "realmente pasó", intentando que los datos mismos cuenten la historia, evitando plantear reglas universales en la historia y enfocándose en cambio en los eventos individuales.



Hacia 1950-1960s la segunda oleada de historiografía judía de origen israelí comenzó, aún influída sobre todo por el ideal positivista de Baer. Ejemplos de historiadores serían: Jacob Nahum Epstein, Gershom Scholem, Shlomo Dov Goiten, Jacob Kats y otros. Otras corrientes asimilaron la historia como un campo dentro de las humanidades (más arte, menos ciencia): Haim Hilel Ben-Sasson, Shmuel Ettinger, Menahem Stern y otros.




En la última década han aparecido muy buenos y extensos libros sobre la historia del Estado de Israel de parte historiadores como Howard Sachar y Martin Gilbert. En los años noventas hizo su aparición una historiografía revisionista israelí variada llamada la escuela de los “nuevos historiadores”, que se dedicó a poner el énfasis en eventos claves de la fundación del Estado de Israel y del sionismo (como las guerras de 1948 y 1967) haciendo propia la mirada árabe anti-israelí, marxista, o post-modernista (por ejemplo Ilan Pappe, Avi Shlaim o Benny Morris). Finalmente, la escuela de los “nuevos historiadores” se vio bajo ataque a su vez por otros historiadores (Efraím Karsh, Shlomo Avineri, Yoram Hazony, un Benny Morris reconvertido) que señalaron sus inconsistencias, la falta de material clave (como los archivos árabes no están disponibles, las únicas acciones que habían puesto bajo juicio moral eran las israelíes) y su tendenciosidad.



Como vemos, la historiografía actual sobre la historia del pueblo judío es muy variada y contiene muchos puntos de vista distintos, haciéndose eco de los desarrollos mundiales en este ámbito. La historiografía israelí se ha involucrado en las últimas décadas en los estudios de género, en la antropología, etc.



Notas

1. Conforti Yitzhak, "Alternative voices in Zionist historiography." Journal of Modern Jewish Studies, Vol. 4, No.1, March 2005, pp. 1-12.

Hombre violento

Mikey de Londres, un bloguero amigo que adora escuchar las conferencias de extremistas de izquierda y anti-sionistas nos cuenta una experiencia bastante dolorosa que tuvo ayer:

Ayer a la noche la Red Internacional Judía Anti-Sionista (IJAN) lanzó su carta fundacional. Oponiéndose a la estatidad judía - porque, según éllos creen, aquella excluye a los no-judíos - los antisionistas van a aceptar sólo miembros judíos. (Los no-judíos son, cuanto más, "afiliados a la red".) Como todo buen grupo judío, IJAN realizó su evento en la Iglesia Reformista Unitaria Trinitaria, durante el shabat judío.



Fascinado por estos auto-proclamados "anti-racistas" que lanzan una campaña sólo para judíos en una iglesia, fui a verlos con un amigo. Llegamos tarde y tomé mi lugar en la fila de atrás al lado del pasillo. Previsiblemente, la reunión fue muy tediosa. Comencé a chatear con mi amigo en el mensajero instantaneo de la Blackberry. Desde el frente resonaban los clichés que todos anticipamos oír en tales reuniones: "militaristas," "solidaridad," "colonialismo," "Irak," "Irlanda," "lucha," "neconservadores," y así y así.


Lean el resto.

martes, octubre 21, 2008

La peor pelea de la historia

No sé si tienen un recuerdo diferente de este episodio de Star Trek. Yo lo ví cuando era chico y me fascinó. ¿Se acuerdan? Kirk usa carbón, azufre y no sé qué otro polvito que encuentra por ahí tirado y arma un cañón y consigue ganarle. Pero, ¿algunas repararon como fue la lucha? ¿Cómo me pudo gustar estooooooo?!!!!!



Aunque después de darle otra mirada, me dan ganas de volver a ver el episodio entero y volver a tener 9 años...

jueves, octubre 16, 2008

Vecinos Perdidos: Un puente entre Buenos Aires y Viena

Vecinos Perdidos: Un puente entre Buenos Aires y Viena
A 70 años de La Noche de los Cristales Rotos



(Octubre 2008) El 9 de noviembre de 2008 se cumplirán 70 años de la Kristallnacht, pogromo organizado contra los ciudadanos judíos ocurrido en Alemania y Austria, el paso previo hacia el inicio del Holocausto.


“La Noche de los Cristales Rotos”, en referencia a los destrozos provocados, fue justificada oficialmente como un arranque espontáneo de violencia pública –aún cuando fue, de hecho, orquestado por el gobierno alemán- en respuesta al asesinato de Ernst Vom Rath, secretario de la Embajada alemana en París. Herschel Grynszpan, un judío polaco de 17 años, le disparó el 7 de noviembre de 1938, provocado por la falta de respuestas ante la deportación de su familia y de miles de ciudadanos hacia la frontera con Polonia.


Este hecho aislado desencadenó la represalia del Partido Nacional Socialista, que fue especialmente destructiva en Berlín y Viena, donde vivían las dos comunidades judías más grandes del Reich Alemán. Más de 30.000 judíos fueron detenidos e internados en campos de concentración. Se estima que alrededor de 2.000-2.500 muertes (incluyendo las ocurridas en los campos) fueron resultado, directa o indirectamente, del pogromo de la Kristallnacht.


En conmemoración a estos acontecimientos, vecinos de la Asociación Betrifft : Neudeggergasse –donde se situaba la mayor sinagoga de Viena, totalmente destruida aquella Noche de los Cristales-, con el auspicio de la embajada de Austria, DAIA, Secretaría de Cultura de la Nación, IUNA, artistas, personalidades del campo científico y cultural austríaco, organizan el proyecto Vecinos Perdidos Buenos Aires - Viena 2008, que se realizará del 26/10 al 9/11 en el Parque Thays, con entrada libre y gratuita.



El evento, apoyado por los presidentes de Austria y Argentina y declarado de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, será multicultural: habrá mesas redondas sobre diversas disciplinas, una retrospectiva de cine austríaco -con presencia de algunos directores-, recitales de la cantante y actriz María Bill, entre otras muchas actividades.


(Se adjunta la programación completa).

Para más información, ingresar en http://www.vecinos-perdidos.com/
Por mail: a.litsauer@vecinos-perdidos.com o llamando a los teléfonos: (011) 4554-9231 ó 156 217-4900.



AGRADECEMOS LA DIFUSIÓN DE ESTA INFORMACIÓN

El Talmud (en inglés)

Gente, nunca viene mal tener un link de un libro que se pone a disposición online, especialmente de un libro tan importante como este. Les presento: El Talmud (en inglés).

AMIA y Yom Kippur

Buena Prensa tiene un buen post en su blog a favor de una comunidad judía abierta.

martes, octubre 14, 2008

Macmillan USA Encyclopedia Damns Zionism as Racism

Este es un mensaje importante que publicó Ben, de Z-Word.



Noel Ignatiev is one the last people you would expect to be authoring an entry on Zionism for an encyclopedia published under a well-known, trusted imprint. But open Volume 3 of the “Encyclopedia of Race and Racism,” which carries the names of both Macmillan Reference USA (now owned by the Michigan-based Gale, Cengage Learning company) and the Macmillan Social Science Library, and you will see that he has done just that.


Some of you will be wondering who Ignatiev is. I first came across Ignatiev’s name a few years ago, when the antisemitic writer who uses the name “Israel Shamir” referred to him as “our good friend.” Lest I be accused of damning by assocation, I should point out that Shamir and Ignatiev appear to have their disagreements, although these will be barely intelligible to those not familiar with the obscurantist doctrines they represent.


What strikes me is that Ignatiev, like Shamir, is a provocateur and a propagandist who relentlessly pushes themes shared by far left and far right alike. He makes statements like this one: “Osama bin Laden was no more than telling the truth when he said that the Muslim world is facing an alliance of Zionists and Crusaders.” And this one, from the same article: “Is one permitted to say above the level of a whisper that U.S. policy toward Israel has something to do with Jewish influence in the US?”


So why, then, is he writing for this encyclopedia? An encyclopedia is not, say, Counterpunch, the frequently antisemitic online magazine which Ignatiev has also contributed to, or Race Traitor, the strange online journal he started. One turns to an encyclopedia for an overview, a dispassionate account of the development of a particular subject, a summation of its key controversies. “The purpose of an encyclopedia,” wrote the French philosopher Diderot, who devoted himself to assembling the great work of the French Enlightenment called the Encyclopédie, “is to collect knowledge disseminated around the globe.”


Judged by this yardstick, Ignatiev’s effort falls woefully short. Imagine a creationist writing about evolution and you will have some sense of the crackling errors and ugly distortions which litter the text. It was not surprising, therefore, that the Zionism entry was noticed by several academics and that it was brought to the attention of the American Jewish Committee (AJC), the organization which sponsors Z Word.


AJC’s first concern was to establish the purpose of an entry on “Zionism” in an encyclopedia devoted to the subjects of race and racism. As AJC Executive Director David Harris pointed out in a memo to Frank Menchaca, the executive responsible for Macmillan Reference, USA, “Why, for example, do you include an entry on the Jewish form of nationalism when there is no entry for nationalism itself? Why, moreover, do you include the Jewish form of nationalism and not, say, Ba’athism, an Arab form of nationalism which was deeply influenced, as Elie Kedourie and other scholars of nationalism have pointed out, by Nazi ideology?”


The Nazi theme is particularly pertinent, because, as well as advancing the poisonous canard of Zionist-Nazi collaboration, Ignatiev’s entry claims that Zionists “shared the belief that the Jews were a racial community based on blood.” In his opening paragraph, Ignatiev states: “Because it defines ‘Jew’ not by religious observance, language, place of birth, or culture, but by descent, Zionism is an ideology of race.”


“Neither Zionism as an ideology nor Israel as a state can be reasonably categorized as racial,” wrote Harris in his memo to Menchaca. “Ignatiev asserts that Jewish identity qualifies as racial because children inherit it from their parents (as he says, ‘but by descent…’). But if this were true, then surely most other forms of human identity and community would also qualify as ‘racial.’ The term ‘racial’ would be stripped of its meaning, and your encyclopedia would be much lengthier than it currently is.”


I’ll return to the question of race momentarily, but first, a flavor of the rest of Ignatiev’s take on Zionism.


Ignatiev portrays Zionism as an arm of the British mandatory power in Palestine. The reality was far more complex. “This would be the same British government that authored the 1939 “White Paper” on Palestine - yet another critical historical event which Ignatiev does not discuss,” wrote Harris in the AJC memo. “This White Paper stated, ‘His Majesty’s Government therefore now declare unequivocally that it is not part of their policy that Palestine should become a Jewish State.’ The White Paper also severely restricted Jewish immigration into Palestine to a total of 75,000 from 1940-44 - precisely the time when Nazi policy toward the Jews turned from persecution and deportation to extermination.”


Ignatiev repeats the claim of Nazi-Zionist “collaboration.” After pointing to the Soviet provenance of this scandalous lie, Harris writes: “The term ‘collaboration’ implies two or more parties working together of their own free will towards a common, mutually agreed goal. This term is entirely inapplicable in a context where one party (the Nazis) regarded the other (Jews, whether Zionist in orientation or not) as untermenschen (subhuman). Is Ignatiev really arguing, in a book which bears the imprint of a reputable publisher, that the Zionists shared the Nazi goal of exterminating every Jew? Fantastical as it seems, this is exactly what he is arguing. This may explain why there is no mention, despite copious documentation in other sources, of the active collaboration between the Nazis and the Palestinian national movement led by Mohammed Haj Amin al-Husseini, the Grand Mufti of Jerusalem.”


The term “Holocaust” is conspicuous by its absence. As Harris notes, this, “regrettably, is no accident. In an article for Counterpunch, a ferociously anti-Israel online journal - which, you should be aware, bears more than a passing similarity to the entry Ignatiev penned for your Encyclopedia - he writes, ‘…as is implied by a term like ‘The Holocaust,’ which takes anti-semitism out of history and relocates it the realm of natural phenomena.’ Such views are, to put it politely, eccentric at best. They certainly have no place in a publication which purports to be an objective reference work, particularly when the author of the entry does not showcase any views other than his own.”


Ignatiev’s discussion of Israeli society and policy regurgitates everything from the “original sin” account of Israel’s creation to the claim that Palestinians are being expelled from the West Bank “without interruption.” Most glaring of all is his constant use of the term “Zionist authorities” to describe the Israeli government. David Harris again: “[This is] the tell-tale language of someone who does not believe Israel has a right to exist. Ignatiev is completely at liberty to believe this. What is not acceptable is his imposition of this belief upon an encyclopedia entry which many readers believe to be objective.”


Menchaca duly responded to the AJC’s concerns. “After careful review of arguments from both sides,” he wrote to David Harris, “neither Mr. Moore (John Hartwell Moore, the encyclopedia’s Editor in Chief) nor I feel we can operate as arbitrators of these controversies.” In fact, it would appear that far from being a potential arbitrator, Moore endorses Ignatiev’s views. Later on his reply, Menchaca inserted a statement from Moore which justified the “racism” angle by claiming - much as Soviet propaganda used to do when completely distorting the Jewish theological notion of a covenant with God - that Zionism embodies an idea of racial superiority based on the conceptualization of the Jews as a “chosen people.”
Moore’s knowledge of Jewish history and Judaism would seem to be rather specious, to say the least. He goes on to say that Orthodox Jews prefer the term “Jewish race…as can be observed by browsing their web sites.” Go figure.


It is abundantly clear that Macmillan Reference USA has, unwittingly or otherwise, allowed itself to be hijacked by extremists pushing what academics might call an “eliminationist solution” to the questions of Zionism and Israel. Zionism, as AJC says, is not a subject for an encyclopedia on race and racism, particularly when the entire subject of nationalism is ignored. The only possible conclusion is that Macmillan Reference USA is trying to outdo the UN General Assembly, which rescinded its 1975 “Zionism is Racism” resolution back in 1991.


No doubt, this controversy will run. No doubt, Ignatiev will at some point repeat his statement that “not only does Zionism shape U.S. policy, it stifles discussion of alternatives.” But this is not about the vanity of anti-Zionists desperate to achieve dissident status with false claims of being muzzled. It is about an apparently reputable publisher promoting a concoction of myths, distortions and outright lies about Zionism as reliable scholarship, written by someone who doesn’t even think Israel should be there in the first place. And in a world where antisemitism continues to percolate (see here and here for very recent examples), there is much more than standards of scholarship at stake.

domingo, octubre 12, 2008

Sionismo 2.0

Sionismo 2.0



Vivimos una época donde la información fluye sin parar, donde es cuestión de segundos para que una noticia recorra el mundo, y también una época donde podemos fácilmente dejar de ser meros lectores para convertirnos en artífices de la información.



Sionismo Dos Cero nace con el objetivo de nuclear a todas aquellas personas judías y no judías, hispanohablantes, de todo el mundo, que se comprometan a utilizar una ínfima parte de su tiempo en intervenir en la Web para contrarrestar el permanente hostigamiento mediático que sufren Israel, y por extensión, los judíos del mundo. No buscamos simples "Lectores", buscamos personas comprometidas a ACTUAR mediante las herrramientas que internet pone a nuestro alcance.



Tal vez te preguntes por que "2.0".
La Wikipedia indica que el término Web 2.0 fue acuñado en 2004 para referirse a una segunda generación de Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs y los wikis, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios.



2.0 define nuestra filosofía de trabajo: ágil, rápida y en comunidad.



Visita la Web http://www.sionismo20.net/ y desde allí podrás unirte al Newsletter via e-mail y/o al Grupo en Facebook, mediante los cuales coordinaremos nuestra actividad.

sábado, octubre 11, 2008

1929 - Ahora son todos "anti-sionistas"

En 1929, A. Silbertein, Director de la Escuela de la Alianza Israelita para Muchachos de Damasco, Siria, le escribió una carta al Presidente de la Alianza en París, para contarle el estado de la comunidad judía de siria luego de los Disturbios de 1929 en Palestina.


Los Disturbios, que comenzaron por una agitación de los líderes musulmanes a defender la Mezquita de Al-Aksa de una inexistente amenaza judía, derivaron en pogroms contra las comunidades judías más antiguas, el viejo yishuv religioso no-sionista, que no tenía forma de protegerse. En los Disturbios, los musulmanes masacraron a las comunidades judías de Hebrón (la cual desapareció completamente), Safed (o Tzfat), Jerusalem y Motza, al grito de "Itbaj al-Yahood" (Muerte al Judío). 133 judíos fueron asesinados y 339 heridos por los árabes. 116 árabes fueron muertos y 232 fueron heridos por las fuerzas de policía británica y algunos pocos por las fuerzas de auto-defensa judías de la Haganá. Noticias falsas de los eventos, en los que las víctimas eran los árabes a manos de los judíos fueron rápidamente distribuidas en todo el mundo árabe gracias a la propaganda del Muftí de Jerusalem, Haj-Amin al Husseini, luego amigo de Adolf Hitler, provocando un cambio cualitativo y cuantitativo en la opinión pública árabe en contra del sionismo y de los judíos.



Silberstein, el autor de la carta, no era ningún sionista. De hecho, sólo un mes antes de escribir esta carta había acusado a la Asociación de Deportes Macabea frente a las autoridades, de ser sionista. La carta fue traducida por mí del inglés y aparece en Norman A. Stillman, The Jews of Arab Lands in Modern Times, The Jewish Publication Society, Philadelphia, New York, 1991, p. 357-359.


Damasco, 9 de septiembre de 1929.

A. Silberstein

Sr. Presidente,



La vida en Damasco



La situación en nuestro cuarto [barrio judío] ha vuelto a lo normal luego de las protestas ruidosas de la última semana. La gente ha vuelto al trabajo. Nuestros correligionarios siguen en sus empleos pacíficamente tanto en la ciudad como fuera. Los puestos tomados por las tropas francesas han sido evacuados, y el cuarto ha regresado a su vida diaria.

¡Pero hay un tema que está atormentando a algunos de nuestros correligionarios!
¿No llegaron los judíos de Damasco demasiado lejos en sus manifestaciones anti-sionistas? ¿Estaba el cuarto realmente en tal peligro como para emitir declaraciones deplorando la empresa sionista?

¡Aquellos que tienen relaciones amistosas con nuestros correligionarios al sur [en Palestina] están realmente preocupados por las consecuencias locales y a nivel mundial de las manifestaciones! ¡Mientras que a lo ancho del mundo entero los judíos han mostrado su apego a los sionistas y su simpatía con las víctimas, aquellos de Siria han hecho causa común con los árabes!

“Deploramos los actos de violencia sionistas,” declaró el Presidente de la Comunidad Judía de Beirut en la mezquita. “Somos árabes desde tiempo inmemorial, y reprobamos el emprendimiento sionista instituido por judíos de Europa Oriental,” declaró la Organización de la Juventud Judía de Damasco en todos los periódicos. ¡En Beirut, muchos jóvenes judíos tomaron parte en las manifestaciones anti-sionistas que corrieron por las calles!

El diario de Tel Aviv Haaretz se levantó indignado contra la actitud adoptada por la judería siria durante los eventos sangrientos en Palestina. ¡Los llamó cobardes, y fulminó contra la comunidad damascena en particular!

Fue de hecho la comunidad en Damasco la primera en demostrar su simpatía por las víctimas árabes palestinas. Estas manifestaciones convencieron a las otras comunidades poco a poco. En Beirut, Sidon, y Alepo, las comunidades judías manifestaron su solidaridad con los árabes. En Latakia, capital del Estado Alawita, los únicos dos judíos viviendo en el pueblo, uno un funcionario y el otro un trabajador, dirigieron una carta al Comité Musulmán condenando las agresiones sionistas y expresando solidaridad con los árabes.

Algunos han encontrado una excusa para la actitud de la comunidad.
¡Las primeras noticias de Palestina publicadas en los periódicos eran lo más tendenciosas! ¡Todos los diarios de común acuerdo reportaron que miles de árabes habían sido masacrados en Jerusalem; que bombas habían sido lanzadas dentro de la Mesquita de Omar; que mujeres y niños habían sido muertos salvajemente sin piedad!
Ni bien las protestas comenzaron a circular a lo largo de la ciudad, los judíos se encontraron indefensos, sin saber qué hacer. Si deben ser culpados, es por dar credibilidad a las nuevas mentiras publicadas por los periódicos y por actuar precipitadamente.

Los diarios árabes e incluso los franceses de Siria y Líbano continúan siendo muy violentos en sus ataques contra los sionistas. El término “antisemita” ha desaparecido de Siria; ¡hoy ya no hay más antisemitas entre nosotros, sino anti-sionistas! ¡Al emplear este término, los diarios creen que se les permite decir cualquier cosa contra los judíos! ¿No deberían alegrarse nuestros correligionarios sirios por este cambio de vocabulario? Creo que no, ya que para las masas, sionistas y no-sionistas son judíos. Es verdad que para algunos de nuestros vecinos, los sionistas son algo distinto completamente, y muchos han ido tan lejos hasta preguntarnos si los sionistas tienen la misma religión que otros judíos.

A pesar de las medidas tomadas en la frontera Siro-Palestinense para impedir que los sirios penetren Palestina, los diarios están anunciando que varios cientos de patriotas han ya cruzado la frontera para llevar ayuda a los árabes palestinos. Creo que el atractivo del botín les dio más que un empujón a estos patriotas para ir y “luchar en la Tierra Santa.”

Nuestros correligionarios son miedosos por naturaleza. ¡A la más mínima alerta, el pánico se apodera de toda la población! Sin duda es el período atormentado de 1925-1926 que todavía está en la mente de todos.*

La semana pasada una bomba explotó no lejos del cuarto, matando a dos cristianos e hiriendo a otros cuatro. Inmediatamente, la voz se difundió entre nuestra gente de que esta bomba había sido destinada a nuestro cuarto, pero había explotado demasiado pronto. A lo largo el día, todas las calles estuvieron abandonadas porque la gente temía un ataque. A lo largo de la noche, la gente se mantuvo en guardia en las ventanas. ¡Una chica pensó que vio a un árabe caminando por las calles armado con granadas! El puesto militar francés fue alertado a medianoche y una patrulla de soldados senegaleses hizo la ronda a través de las calles. La gente quería que se hicieran pedidos a las autoridades para tener un puesto militar en cada casa. Afortunadamente, para la población judía, el asunto de la bomba fue aclarado. [La bomba era del tiempo del levantamiento druzo y estaba siendo usada por un comerciante ambulante como pesa en la balanza].


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Si nuestros correligionarios se conmovieron por las noticias de los eventos en Palestina, la emoción fue aún mayor el día que se enteraron de la desgracia que había sufrido la comunidad sefaradí de Safed. Se realizó un servicio conmemorativo por las víctimas [el ataque contra el Cuarto Judío de Safed comenzó en la Calle de los Sefaradim, que fue completamente destruida].

Aunque la vida en Damasco está más tranquila, todavía infunde algunas ansiedades. La gente está terriblemente sobreexcitada. Esta semana dos judíos fueron golpeados justo en el centro de la ciudad no lejos de la estación de policía. ¡Ninguno de los atacantes pudo ser arrestado!

Por favor acepte, Sr. Presidente, esa expresión de mi devoción.



A. Silberstein


*El período de 1925-1926 al que se refiere el autor fue el levantamiento druzo. Durante este, el Cuarto Judío de Damasco fue primero saqueado por los druzos y luego bombardeado por los franceses.



De la carta es evidente el miedo que tenía la comunidad judía de Siria de la violencia árabe, y como sus declaraciones anti-sionistas eran una manera de evitar ser tomados como blanco. No les sirvió de nada, los pogroms en Siria se repitieron hasta la total expulsión y evacuación de la comunidad judía siria hacia, primero, Líbano y luego Israel. Conviene tener en cuenta esta carta (y muchas otras como esta) cuando nos vienen con el cuento de que lo que resta de la comunidad judía de Irán "no quiere saber nada con Israel" y que son "anti-sionistas". Son rehenes que están simplemente muertos de miedo y esto es lo más racional que pueden hacer. Espero que pronto puedan ser salvados de la teocracia asesina iraní.



Además fíjense el párrafo en el que dice que: "¡Ya no hay más antisemitas entre nosotros, sino anti-sionistas! ¡Al emplear este término, los diarios creen que se les permite decir cualquier cosa contra los judíos!". ¿No es, lamentablemente, muy actual? Un ejemplo de 1929 de la temprana demonización del sionismo y como es, simplemente, antisemitismo disfrazado.

viernes, octubre 10, 2008

Gilad Atzmon otro neonazi

Shabat Shalom, gente. Les recomiendo leer los últimos grandes pensamientos de nuestro héroe ario de origen judío, Gilad Atzmón.

¿Cómo es que América [Estados Unidos] dejó que su política exterior sea formada por algunos sionistas crueles? ¿Cómo es que los supuestos "medios de comunicación independientes" fracasaron en advertir al pueblo norteamericano del enemigo interno?



El dinero es probablemente la respuesta, él realmente hace que el mundo de vueltas, o por lo menos el "mercado inmobiliario americano".



A través de los siglos, los banqueros judíos se hicieron fama de partidarios y financistas de guerras [2] e incluso una revolución comunista [3]. Aunque los judíos ricos han estado financiando alegremente guerras usando sus activos, Alan Greenspan, el Jefe de la Reserva Federal de los Estados Unidos, encontró una manera más sofisticada de financiar las guerras perpetradas por sus hermanos ideológicos Libby y Wolfowitz.



Te puedes estar preguntando en este momento si yo considero la disminución del crédito como una trama sionista. De hecho es lo opuesto. Es en realidad un accidente sionista. El paciente no llegó vivo hasta el final. Este accidente sionista es un atisbo de la agenda siniestra del Sionismo Político. Este accidente sionista nos provee de una oportunidad para ver que, si de miseria se trata, estamos juntos con los palestinos, los iraquíes y los afganos. Compartimos un enemigo.


Su historia está siendo recopilada aquí, en este blog.

jueves, octubre 09, 2008

Valientes esperanzas

Me encontré con una carta escrita por un judío de Bagdad en el año 1940 que me pareció importante compartir con ustedes.



Memoria: "Hablando Judeo-Arabe en compañía mixta" (Bagdad, 1940)

La cafetera había ya dado otra vuelta y estábamos todos sosteniendo tazas de café amargo cuando Nessim entró...

Nos juntamos en el Café Yassine cada tarde, haciendo planes para el futuro basados en nuestra lectura del día. Era un debate sin fin que recomenzábamos noche tras noche. Estábamos dolorosamente marcando nuestro camino, cada uno de nosotros buscando en la aprobación de los demás una confirmación de los dictados de su temperamento; y bajo la excusa de discutir el futuro de nuestra cultura, estábamos defendiendo nuestros primeros escritos.

Aquella noche fue marcada por una nota inusual. Nessim habló en el dialecto judío. Nosotros éramos los únicos judíos en el grupo. Todos los demás, excepto por un caldeo y un armenio, eran musulmanes y su dialecto servía como nuestro lenguaje común. En Irak la presencia de un solo musulmán en un grupo era suficiente como para que su dialecto se impusiera. ¿Pero era un dialecto verdadero? Todos nosotros - judíos, cristianos, o musulmanes - hablábamos árabe. Habíamos sido vecinos por siglos. Nuestros acentos, ciertas palabras, eran nuestras marcas distintivas. ¿Por qué los cristianos utilizaban ciertas palabras? Nos decían que de esta manera estaban perpetuando los rastros de su orígen nórdico. Pero entonces los musulmanes nórdicos, aquellos de Mosul, deberían haber hablado como cristianos. La manera judía de hablar estaba salpicada con palabras hebreas, a causa de una larga relación con la Biblia y las plegarias. ¿Pero cómo explicar la presencia de palabras turcas y persas en nuestro dialecto? Habríamos tenido mayor contacto con los invasores y peregrinos que con los beduinos. ¿Y entonces qué pasaba con los musulmanes que durante la era otomana fueron forzados a aprender, no árabe, sino turco en la escuela?

Teníamos sólo que abrir nuestras bocas para revelar nuestra identidad. El emblema de nuestros orígenes estaba inscripto en nuestro lenguaje. Eramos judío, cristiano, y musulmán, de Bagdad, Basora, o Mosul. Teníamos un lenguage común, el de los musulmanes de la región. Una fuente inacabable de confusión y mofa cruel. ¿Qué mejor entretenimiento para un joven musulmán que escuchar a una vieja mujer judía de la sección pobre de Abou Sifain hablando a un funcionario musulmán? Ella pronuncia mal varias palabras judías, siguiéndolas con un par de expresiones musulmanas comunes. Con muchas contorsiones de la boca, sólo consigue finalmente hablar mal en su propio dialecto. El efecto es inevitablemente cómico.

Judíos semi-literatos siempre adornan sus frases con uno o dos términos musulmanes cuando hablan con otros judíos. Tomar prestadas algunas pocas palabras de los musulmanes probaba que uno había tenido trato con ellos, que uno se asociaba con ellos, y que uno no estaba satisfecho con la pobre compañía de otros judíos. Los judíos ricos no estaban menos avergonzados de su acento, y nunca perdían la oportunidad de deslizar unas pocas palabras en inglés o francés en su conversación. Un niño que llamaba a su padre "papa" o "daddy" tenía ya asegurado una aristocracia en el futuro.

Los musulmanes tomaban prestado sólo del lenguaje literario. No sentían la necesidad de emitir un juicio desfavorable sobre su dialecto. Y usaban los dialectos de los judíos y cristianos sólo para divertir a las visitas. Una palabra típicamente judía en boca de un musulmán era sinónimo de mofa. En los círculos intelectuales emancipados ni se pensaba tomar prestado del acento judío y mucho menos en burlarse de él.

Era fuera de lo común, entonces, que Nessim hablara en su propio acento entre tantos musulmanes. ¿Era otra broma? No, no estaba hablándome exclusivamente a mí. Ni siquiera me estaba mirando. Estaba habláandole a Nazar, Said, y los otros.

Era muy importante no darle mucha importancia a este nuevo capricho. Todos tácitamente querían atribuir este arrebato de dialecto cómico a la naturaleza jocosa de Nessim. No tenía importancia. Sobre todo, debemos cuidarnos de darle cualquier importancia especial a esta chanza.

Nessim perseveró, con la cara seria. Era como si hubiera estado eligiendo especialmente todas las palabras judías que de ordinario hacían reir a los musulmanes. Imperturbable, alegó el caso de Balzac y habló de su entusiasmo por Stendhal, a quien había descubierto recién. Como un cobarde, elegí el silencio. Todavía demostrando todo su entusiasmo por la novela francesa, me llamó a participar. Finalmente me hizo una pregunta directa. Era inútil que intentara escapar. El persistiría.

Elegí un curso intermedio. Mis palabras no eran ni las de los judíos ni las de los musulmanes. Hablé en árabe literario, el árabe del Corán. Entonces, en un tono altanero y con furia contenida, Nessim me corrigió: "Querés decir..." Y entonces traducía a un dialecto judío perfecto. Apretó los labios en un gesto de odio. Exageró nuestro acento. Podía ver en su rostro una mezcla de pena y lástima. Yo lo estaba traicionando. Tenía verguenza de pronunciar en la presencia de otros las palabras de la intimidad, del hogar, de la amistad. Nessim me estaba forzando a tomar posición contra la solidaridad del grupo. No podía rechazar nuestro lenguaje común sin humillarme a mí mismo. No era ya el lenguaje de la amistad, sino del clan. Me escuché a mí mismo, y las palabras judías sobresalieron en toda su extrañeza, fríamente desnudas. Mis oraciones estaban congeladas. Pero las pronuncié. Las escuché resonar en mis oídos. Estaba recitando una lección que había aprendido. Deslicé una palabra francesa. Nessim, censor sin piedad, inmediatamente la tradujo al dialecto judío.

Nadie sonreía. Las nuevas reglas del juego habían sido aceptadas de común acuerdo. Los musulmanes con elegancia no prestaban ninguna atención especial al nuevo lenguaje que estaba afirmando su presencia inusual. Generalmente, nos miraban sin vernos. Ahora, misteriosamente, reconocían nuestras facciones. Estaban notando un nuevo color en la panoplia. Más tarde, todo sería devuelto al orden, ya que nadie querría admitir la existencia de casos particulares.

En nuestro grupo no éramos ni judío ni musulmán. Eramos iraquíes, preocupados sobre el futuro de nuestro país y en consecuencia el futuro de cada uno de nosotros. Excepto que los musulmanes se sentían más iraquíes que los otros. Era inútil que les digamos, "esta es nuestra tierra y hemos estado aquí por veinticinco siglos." Nosotros habíamos estado aquí primero, pero ellos no estaban convencidos. Eramos diferentes. ¿No era nuestro color de piel más claro que el de los beduinos? ¿No sabíamos lenguas extranjeras? El hecho de que los mejores estudiantes de árabe en el examen final eran judíos, que la escuela de la Alianza Israelita producía los mejores linguistas árabes, no cambiaba nada. Nuestra identidad estaba manchada. Que sea así. Nessim estaba asumiendo esta diferencia. Quería que fuera admitida. No intentaba convencer y no tenía evidencia que presentar. Estaba presentando un hecho. Eramos judíos y no estábamos avergonzados de esto.

Hacia el fin de la tarde, habíamos ganado el juego. Por primera vez los musulmanes estaban escuchándonos con respeto. Eramos dignos de nuestro dialecto. Estabamos vestidos con nuestro propio ropaje. Nuestras bocas fueron devueltas a su forma verdadera, la que habían llevado puesta por generaciones en la confidencialidad del hogar... Las máscaras habían caído. Nos mantuvimos de pie allí en nuestra diferencia luminosa y frágil. Y no era ni un signo de humillación ni un símbolo de ridículo. En un dialecto judío puro hicimos nuestros planes para el futuro de la cultura iraquí. No nos refugiamos detrás del velo de una igualdad artificial. Nuestras facciones estaban emergiendo de la sombra; estaban siendo trazadas. Eran únicas. Nuestras caras estaban descubiertas, reconocidas por fin.



Naim Kattan, "Farewell, Babylon", traducido al inglés del original francés por Sheila Fischman (Toronto, 1975), pp. 5-9, traducido del inglés por Fabián Glagovsky del libro "The Jews of Arab Lands in Modern Times", de Norman A. Stillman, Philadelphia, New York, 1991, pp. 281-283.

sábado, octubre 04, 2008

El primer libro

Marcelo escribe sobre el comienzo de su aventura de lector de libros y cuenta el primero que dio origen a su pasión, uno de Lovecraft.



En mi caso, aunque a mí me gustaba desde muy chico sentarme en el cuarto del altillo por dos o tres horas seguidas y leer cuentos para chicos que me habían regalado mis primas mayores, el primer libro que recuerdo que me fascinó e hizo comenzar mi aventura fue "Crónicas Marcianas" de Ray Bradbury (la imagen es de la edición del libro que compré). Recuerdo que me dieron para leer algunas historias de ese libro en el segundo año de la escuela, a mis 14. Recuerdo que lo compré sin muchas expectativas, simplemente siguiendo la lista de materiales necesarios para el comienzo del año: una regla T, una calculadora científica, una de esas escuadras parabólicas que sirven para trazar curvas y que ya no recuerdo como se llama, estilógrafos, tinta para estilógrafos, papel secante para la tinta de estilógrafos, etc.



Leí el primer cuento. Ese en que la mujer marciana sabe que va a llegar un cohete de la Tierra y su marido sale con la escopeta y... uau. Tuve que leerlo de nuevo. Era pausado, el final estaba como oculto y era bien negativo, las emociones eran tácitas y nuevas para mí. Y después vino el otro, con otro cohete que llega de la Tierra y ya no pude parar. Conocí la ciencia ficción y por muchos años fue casi lo único que leí.



Además, creo que podría mencionar que desde que leí la introducción a una colección de cuentos cortos de Stephen King, ya no puedo dormir si sobresale un pie o un brazo de la cama; tengo que volver a meterlo arriba del colchón. No sea cosa que una mano helada, salida de debajo de la cama, me tome de repente del brazo o la pierna y tire hacia la oscuridad... en fin... creo que dentro de veinte o treinta años se me irá ese miedo. Cuando crezca.




(La imagen no es del monstruo que tengo bajo mi cama. Es el de la cama de otra persona).


¿Cuál fue el libro que inició vuestra aventura y qué encontraron en él?