sábado, agosto 30, 2008

Oralidad y escritura en el judaísmo

Comencé un libro de antología de historias judías basadas en la Biblia y la Agadá, Gates to the New City, y viene con una introducción muy interesante sobre la tradición de contar historias que tiene el pueblo judío.



Tiene que ver con el pasaje de la oralidad a la escritura que es todo un tema de análisis histórico. En general, lo que me han enseñado en la Universidad, es que los mitos transmitidos en forma oral van cambiando, reflejando no sólo los agregados ornamentales de cada uno de los relatores, sino también las realidades del presente.



Un ejemplo que me contaron, y que recuento de memoria (yo soy otro enlace en la cadena oral), es el de un experimento realizado por unos antropólogos con una tribu indígena aislada, sin conocimiento de la escritura. Los antropólogos entrevistaron en dos ocasiones, separadas por diez o veinte años, a los ancianos, y les pidieron que contaran los orígenes de su tribu. La primera vez, el relato describía como cierto dios había tenido un hijo, y este había sido el héroe fundador de la tribu. Este héroe había tenido cinco hijos, y cada uno de estos hijos había sido el fundador de aldeas o clanes separados, pero pertenecientes a la misma tribu, con los cuales la aldea de los ancianos comerciaba o guerreaba. La segunda vez, luego de diez o veinte años, los antropólogos les pidieron a los ancianos que contaran nuevamente el orígen de su tribu. La diferencia con el relato original, que los antropólogos notaron porque tenían un registro escrito de la primera entrevista, era que el héroe había tenido cuatro hijos, no cinco, y cada uno de estos cuatro hijos había fundado una aldea o clan cercano, con los cuales la aldea de los ancianos comerciaba o guerreaba.



¿Dónde había ido a parar el quinto hijo? preguntaron los antropólogos. Los ancianos no tenían idea de qué era lo que les estaban preguntando. El héroe nunca había tenido cinco hijos, sólo cuatro. Y allí estaban las cuatro aldeas fundadas por cada uno de éllos como prueba. Los antropólogos se dieron cuenta que el mito fundador cambiaba de acuerdo al presente: la quinta aldea había dejado de existir, quizás por perder la guerra, quizás por ser absorbida por otra aldea. El mito cambió en consecuencia, como si jamás hubiera sido distinto. Esto era producto, determinaron los antropólogos, de la falta de un registro escrito entre los indígenas, al que ellos pudieran recurrir para verificar los datos.



La inferencia era que una vez que se pasara de la etapa oral, flexible con los datos, a la etapa escrita, rígida con éstos, la modificación continua de los mitos se haría imposible. El mito quedaría fijado en su forma escrita de una vez y para siempre. Esto es una idea muy aceptada en la academia. Miren sin embargo lo que aporta Howard Schwartz en la introducción del libro que comenté al principio (p. 14-16):

En la mayor parte de las culturas la transición desde una tradición oral a una escrita es un cambio dramático que tiende a considerar el material escrito, luego de unas pocas generaciones, como sagrado y eterno en su forma escrita. La inevitabilidad de la evolución del mito, que se supone en una tradición oral, es reemplazada por una creencia en la permanencia de la forma escrita. Tal creencia también caracteriza la actitud judía hacia los libros de la Biblia. Y sin embargo, paradójicamente, la ética oral que permitió que ocurrieran las transformaciones míticas también se retuvo. Esta contradicción aparente fue resuelta por el reconocimiento de dos tradiciones separadas pero relacionadas: la escrita y la no escrita. Mientras que el texto de la Ley Escrita era intocable, la Ley Oral no lo era. Fue esta retención conciente de la dimensión oral más antigua, entonces, lo que distingue a las tradiciones religiosas y literarias judías de otras, y fue responsable de crear una situación en la cual siguió siendo posible que los mitos centrales continuaran evolucionando incluso después de que hubieran sido puestos por escrito. (N. mis negritas)



Eventualmente algunas de las tradiciones orales fueron preservadas por escrito, usualmente cuando estaban en peligro de perderse, o para prevenir la formación de sectas competidoras, cada una afirmando que la Ley que habían recibido era la versión auténtica. Como resultado es posible seguir esta evolución mítica en los textos, aunque aún continua mucho debate académico sobre su datación exacta. Un ejemplo representativo de este tipo de evolución que tiene lugar entre la fuente bíblica y su recuento agádico es la leyenda de la Ciudad de Luz. Hay cuatro referencias al pasar a Luz en la Biblia, pero es la primer referencia la que proporciona sus atributos como lugar único en el mundo, porque fue allí que Yaakov tuvo el sueño de la escalera que llegaba hasta el cielo, con ángeles ascendiendo y descendiendo por ella (Génesis 28:12):

Y Yaakov se levantó temprano a la mañana, y tomó la piedra que había puesto bajo su cabeza, y la transformó en un pilar, y derramó aceite sobre ella. Y nombró al lugar Bethel [Casa de Dios], pero el nombre de la ciudad era Luz al mismo tiempo. (Génesis 28:18-19).


Sin embargo, las referencias bíblicas restantes sobre Luz no brindan más claridad sobre la naturaleza de la ciudad. Pero en el Talmud aparece una leyenda que está relacionada con esta ciudad, que en muchos sentidos prefigura el tipo de folklore que surgiría eventualmente a una escala mucho más amplia en la Edad Media:

Y el hombre fue a la tierra de los Hititas, y construyó una ciudad, y la llamó desde entonces Luz, que ha permanecida su nombre hasta estos días (Jueces 1:26). Ha sido enseñado: Esa es la Luz contra la que Senacherib marchó sin perturbarla, contra la que Nabucodonosor marchó sin destruirla, e incluso el Angel de la Muerte no tiene permiso para pasar por ella. Pero cuando los viejos allí se cansan de la vida, salen fuera de las murallas y entonces mueren. (B. Sot. 46b)


No se encuentra en el Talmud ningún otro embellecimiento de esta leyenda de una ciudad en la cual los habitantes permanecen inmortales. Desarrollos posteriores aparecen en Genesis Rabbah. Primero el pasaje bíblico sobre el sueño de Yaakov (Génesis 28:12) es citado en el contexto de una discusión exegética, creando el primer enlace entre la Luz de Yaakov y aquella a la que se refiere en el pasaje talmúdico citado previamente. Entonces la leyenda se lleva un paso más adelante:

Rabbi Abba ben Kahana dijo: "¿Por qué fue llamada Luz? - Porque cualquiera que entrara florecería en actos meritorios y buenas acciones como un luz (nogal)." Los rabinos dijeron: "Como la nuez no tiene boca (abertura), así ningún hombre pudo descubrir la entrada al pueblo." Rabbi Simon dijo: "Un nogal se erguía en la entrada de la ciudad." Rabbi Leazar ben Merom dijo en nombre de Rabbi Pinjas ben Mama: "Un nogal se erguía en la entrada de una cueva; este árbol era hueco, y a través de él uno entraba a la cueva y a través de la cueva a la ciudad." (Genesis Rabbah 69:8)


Noten como Rabbi Leazar adorna un detalle reciéntemente añadido a la historia por Rabbi Simón - tomando el nombre del pueblo como un nogal, el significado literal de luz, él lo postula como el símbolo de la ciudad, y lo coloca a la entrada. Mientras que es posible, por supuesto, que este adorno fuera parte de una tradición más temprana que Rabbi Simon estaba sólo recordando, parece igualmente posible que la descripción del nogal a las puertas de la ciudad sea un ejemplo del tipo de evolución mítica de la cual hemos estado hablando. Ciertamente el desarrollo posterior presentado por Rabbi Leazar, citando a Rabbi Pinjas, toma este tema un paso más allá, embelleciendo el rol del nogal: "este árbol era hueco, y a través de él uno entraba a la caverna y a través de la caverna a la ciudad." Lamentablemente, este tema atractivo y tentador de una ciudad de inmortales, casi de naturaleza de cuento de hadas, no fue desarrollado más hasta el período medieval tardío, cuando fue redescubierto (25), aunque la noción de una frontera que el Angel de la Muerte no puede cruzar aparece en el Zohar (4:151a), refiriéndose a la Tierra de Israel como un todo, en lugar de a la Ciudad de Luz: "Es el Angel Destructor que trae la muerte a toda la gente, excepto a aquellos que mueren en la Tierra Santa, a quienes la muerte la trae el Angel de la Misericordia, que ejerce señorío allí." Este tipo de desarrollo gradual y sinuoso es característico de la tradición agádica, cuya evolución no es muy diferente a la de las criaturas vivientes en este aspecto. Al mismo tiempo, esto hace que leer la Agadá sea una búsqueda del tesoro en la cual este tipo de gemas están dispersas en todos lados en las ricas literaturas midráshicas.



Noten también el vínculo entre el lugar en el cual Yaakov tuvo su sueño y la ciudad de la vida eterna. El último tema de Luz enfatiza tanto su dimensión sagrada y confirma lo apropiado de que ese haya sido el lugar en que la visión de Yaakov fue revelada: Cuán lleno de reverencia es este lugar! Esto no es otra cosa que la Casa de Dios, y esta es la Puerta del Cielo (Génesis 28:17). La escalera del sueño de Yaakov, después de todo, es en sí misma un arquetipo del vínculo entre la tierra y el cielo. Tal vínculo se pretende cláramente que sea considerado en forma positiva, pero Génesis contiene también el inverso de este símbolo, la Torre de Babel, cuyos constructores también buscaron abarcar la misma distancia, y fueron universalmente condenados por tratar de hacerlo en la literatura rabínica. Estos constructores, sintieron los rabinos, fueron la Generación malvada de la División, que fracasaron en reconocer la preeminencia de Dios en el mundo, y tontamente creyeron que podrían derrocar a los cielos; pero en su lugar, el Señor primero confundió su lenguaje, y entonces los dispersó ampliamente desde allí sobre la faz de toda la Tierra (Génesis 11:8). El sueño de Yaakov, al contrario, refleja un intercambio armonioso entre la tierra y el cielo, el mundo de los hombres y el mundo del espíritu, con ángeles ascendiendo y descendiendo (Génesis 28:12). En algunas Hejalot y textos cabalísticos, esta escalera se transforma en una metáfora del ascenso místico, en el cual el alma del que busca trepa hasta el cielo. Este cambio, del sueño pasivo de Yaakov al uso activo de la escalera para ascender refleja acertadamente una de las diferencias primarias entre estos períodos tempranos y tardíos. Para la era jasídica la escalera había llegado a simbolizar el objetivo común de la purificación espiritual - Los Peldaños de la Escalera. De esta forma, el símbolo bíblico es reinterpretado en cada generación, y visto tanto desde la perspectiva tradicional como desde la perspectiva del presente.



Nota 25: Se puede encontrar un cuento de hadas medieval judío sobre una búsqueda (quest) a la ciudad de Luz en Dos Buch fun Nissyonoth, editado por Israel Osman. El autor hebreo moderno Yakov HaCohen también ha escrito una obra de teatro basada en esta leyenda, La Ciudad de Luz.

¡Qué riqueza! No tiene nada que envidiarle a los elfos y los orcos, Teseo y el Minotauro, Thor y el Valhala, o la Pacha Mama... Sólo hay que buscarla, como un tesoro, en los textos judíos.

viernes, agosto 29, 2008

Patakamón, que maravilha!


Patakamón, que maravilha!

martes, agosto 26, 2008

Harry's Place está caído


Un blog político de alto nivel de Gran Bretaña, Harry's Place, está caído desde hoy y no se sabe por cuánto tiempo más.



Hago la historia corta: En el UCU (University and College Union - el sindicato de maestros y profesores universitarios de Gran Bretaña) hay una cierta cantidad de militontos de ultra-izquierda que son los que manejan las riendas. Los militontos del UCU han votado a favor de un boycott clandestino contra académicos israelíes y se la pasan demonizando a Israel. Entre estas demonizaciones, hace unos días, una militonta llamada Jenna Delich publicó en la lista de distribución de los activistas un artículo que le pareció muy interesante, y como dijo ella después, en su defensa, "los hechos hablan por sí mismos". El artículo era de un tal Joe Quinn, conocido por ser un loco de ultra-derecha que sostiene que Israel realizó el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos. El artículo de este tipo lo tomó Jenna Delich directamente del sitio de David Duke, jefe del Ku Klux Klan norteamericano (para quien no lo sabe, el KKK es la ultra derecha racista anti negra, antisemita -y hasta hace un tiempo, también anti-católica).



Harry's Place se enteró de esto y publicó un post titulado "UCU and the David Duke Fan", en el que contaba la verdad: que la activista basada en Sheffield, Jenna Delich, linkea a sitios de extrema derecha asociados con el Ku Klux Klan.



De parte del resto de la lista de activistas del UCU hubo sólo protestas de que los mensajes se hicieran públicos, absolutamente ninguna reacción horrorizada de que uno de ellos traiga artículos antisemitas de sitios neonazis. Uno de los militontos propuso que Delich acuse por difamación a Harry's Place, y como la ley de difamación está muy sesgada para el lado del demandante, los proveedores de internet que le dan el servicio a Harry's Place prefirieron dar de baja el sitio de HP para no enfrentarse a un juicio. Lo que ha pasado es que un sindicato copado por la extrema izquierda marxista de Gran Bretaña acepta artículos de la extrema derecha neonazi -siempre que entre todas las difamaciones anti judías haya también acuaciones "anti-israelíes" - y ha acallado a quienes han hecho público este asunto.



Por ahora, Harry's Place funciona desde un sitio paralelo, The Jenna Delich Archives, en el que se puede leer la historia. Va mi apoyo a la gente de Harry's Place.



Update: Harry's Place ha vuelto. Y nos agregan un poquito más de información sobre ese lunático de extrema derecha Joe Quinn. Al parecer también cree que el Mossad estuvo detrás del atentado de Atocha en Madrid.

Más Star Wars

sábado, agosto 23, 2008

Rap in the underground



Esto está buenísimo y encima entendí un poco más de lo que va la cosa.

miércoles, agosto 20, 2008

Memorias de un adolescente trosko

(por Gary Younge. Publicado en The Guardian, 19 de Febrero de 2000 - yo sólo lo traduje.)



En 1984 los mineros estaban de huelga. El IRA hizo explotar el Gran Hotel de Brighton, y Gary Younge, 15 años, se unió a la revolución. Pero no podía durar.



Entre mi primer beso y mi primer examen pre-universitario vino Trotsky. Estoy seguro que me lo hubiera encontrado más tarde o temprano, pegado en la pared en un bar del centro de estudiantes o en una esquina callejera escondido detrás de un petitorio. Pero vino a mí un día soleado en Hyde Park. Era 1984: el año de la huelga de mineros, la voladura del Gran Hotel de Brighton por el IRA, y la victoria de Ronald Reagan en las elecciones presidenciales norteamericanas. Yo tenía 15 - un adolescente arrogante y vegetariano que sentía que las cosas no andaban realmente bien en el mundo.



Había pasado la mayor parte del día vagando por Londres con una pancarta del Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) por compañía, protestando contra la visita del presidente sudafricano, PW Botha. Evitaba la mirada de los vendedores de diarios y los policías, cuando un joven con acné me tomo desprevenido y me ofreció una copia del Joven Socialista. La compré, la leí en menos de cinco minutos - todos los artículos eran básicamente lo mismo "Tatcher es horrible, los mineros son grandiosos, el socialismo es incluso mejor" - y no pensé mucho más sobre eso.



Unas semanas después saqué el diario del fondo de mi mochila, escribí al editor y le pregunté si me podía unir a la revolución, con el mismo nivel de reflexión con que otros de mis pares aplicaban para unirse a clubes de fans. Estaba aburrido. Era algo para hacer. Y probablemente habría chicas allí también, así que, quién sabe, podría llegar a estar cerca de un segundo beso.



Dado el rango de comportamiento anti-social disponible para un adolescente acosado por las hormonas, había peores cosas a las cuales podría haberle dedicado mi atención que el derrocamiento del capitalismo. Mentiría si dijera que sabía exactamente en lo que me estaba metiendo. Sabía que me estaba uniendo a algún tipo de grupo socialista. Sospechaba que era la sección joven del Partido Laborista - pero resultó que era el ala joven del Partido Revolucionario de los Trabajadores (WRP). Esto no era un problema para mí. Después de todo, si vas a meterte en política a esa edad, te conviene conseguir algo de credibilidad (cred) y unirte a algo de lo que nadie en su vida escuchó hablar.



Cuando descubrí que eran trostkistas esto tampoco me molestó mucho. La verdad que no sabía lo que era el trostkismo. Apenas sabía quién había sido Trotsky. El líder del Ejército Rojo que había sido expulsado y luego ejecutado en el exilio por Stalin había, al parecer, dejado un legado para aquellos que apoyaban el socialismo pero no podían aguantar a la Unión Soviética. Lo conocía mejor como Bola de Nieve, del libro Rebelión en la Granja de George Orwell.



Con lo naif que era, asumí que, dado que el socialismo está sustentado en la noción de solidaridad, aquellos que creían en él se unirían todos juntos - especialmente dado que eran relativamente pocos. No sabía en ese momento que había por lo menos 57 variedades de partidos de izquierda dura, algunos con menos de 57 miembros en total. ¿Cómo podía yo saber que había una diferencia significativa entre la Liga Comunista Revolucionaria de Bretaña (RCLB - Maoísta) y el Partido Revolucionario Comunista de Gran Bretaña Marxista-Leninista (RCPGBM-L pro-Albania)? En pocas palabras, yo no sabía mucho. Pero resulta que no tenía por qué.



El credo del WRP era bien directo. Gran Bretaña en 1984, ellos creían, estaba más o menos en la misma fase que Rusia en 1916 - una nación en el borde de la Revolución. Todo lo que era necesario para empujarla por el borde era una huelga general. Si podíamos lograr que todo el mundo saliera a las calles juntos, podríamos paralizar la nación, formar algunos soviets, reemplazar a la policía por una milicia obrera y entonces ¡Bingo! - el capitalismo estaría muerto antes de que pudieras decir Cuarta Internacional.



La simpleza de la tesis era una fuente de consuelo. El partido estaba proveyendo una visión del mundo tan firme y comprehensiva que sentí que nunca tendría que resolver las cosas nunca más. Proveía una razón para todo lo que estaba mal - desde la hambruna en Etiopía a la opresión racista - era el capitalismo. Para cada problema había una sola solución - la revolución. Cada asunto podía ser insertado dentro de este análisis único y transferible, parecía.



Preocupaciones sobre detalles de la política, desde los impuestos al desarme nuclear, eran poco menos que tonterías administrativas. Esta sensación de seguridad en uno mismo, apuntalada por una similar falta de conocimiento de uno mismo, prestaba un aire distintivamente de culto a todo el emprendimiento, de lo cual, como sucede con los cultos, sólo me percaté realmente cuando lo hube dejado. Además, la posición sin compromisos y muchas veces irracional del partido en la mayor parte de las cuestiones, se unía estrechamente con la etapa petulante, sabelotoda que yo mismo estaba pasando. Si los adultos a veces me atacaban con la frase "vos creés que tenés la respuesta de todo, ¿no? Pensaba, pero nunca decía: "La tengo, de hecho. Capturar el poder del estado de manos de la burguesía y ponerlo en manos de la clase obrera como el primer paso hacia un mundo más justo."



En realidad me daban lástima aquellos que no conseguían ver todo el panorama. Lamentaba la vida desperdiciada de todos los adultos que trataron de resolver sus puntos de vista en cuestiones individuales en base al caso por caso. Estaban jugando a unir los puntos; yo tenía todo el amplio, enorme, esquema. Y yo claramente no estaba solo en todo esto. Suponía que había como 2000 miembros, incluyendo a actores de alto perfil como Vanessa Redgrave y Frances de la Tour.



Los dos líderes principales eran alguien de Sri Lanka llamado Mike Banda y un londinense, Gerry Healy. Su llegada al micrófono durante las reuniones siempre iba acompañada de un silencio reverente que iba más allá de las demandas de la disciplina del partido. No recuerdo mucho sobre el estilo de oratoria de Banda, pero el de Healy era inconfundible. Gritaba y aullaba sobre el micrófono, desgranando fluidamente una jerigonza. Y mientras apuntaba al aire con su dedito, su cara se iba tornando cada vez más colorada hasta que toda su cabeza pelada se convertía en un pequeño paté escarlata.



El compromiso con el partido era total. Si Gran Bretaña estaba por explotar en una revolución se seguía que un partido revolucionario debía estar listo y esperando al costado. Y si el partido iba a estar listo entonces sus miembros debían estar en los puestos de combate en todo momento, sin excusas y absolutamente sin tiempo libre por buena conducta. Significaba que todo - nacimientos, muertes, casamientos, exámenes, lo que digas - era secundario a las preparaciones para el día glorioso e inminente en el que no tanto heredaríamos la tierra sino que la nacionalizaríamos, colectivizaríamos y entonces le prohibiríamos a toda persona heredar algo nunca más.



"Las necesidades del individuo deben estar subordinadas a las necesidades del partido" repetía el mantra. Y era observado religiosamente. Pasaba como tres noches a la semana y por lo menos la mitad del fin de semana vendiendo periódicos, atendiendo reuniones y organizando eventos.



Ni cumpleaños, ni fiesta, ni partido de fútbol podía competir con las demandas de la revolución; simplemente no podías apagar el poder de los trabajadores por ir a bailar o tener una cita. Tenía un propósito en la vida que se sentía como más allá y superior a la escuela o los padres. Criado bajo las restricciones del matriarcado caribeño, no sentía que necesitara más disciplina en mi vida, pero di la bienvenida a mi primer flirteo con una tradición que tenía su propia bandera (roja) y su propio himno (La Internacional). Y era apasionante también.



De forma inusual para la izquierda dura, su base joven era más amplia entre los obreros que entre los estudiantes. Si bien había un tono general de seriedad que afectaba a todos en el partido, la vida en los Jovenes Socialistas - la mayoría, en promedio, sólo unos pocos años mayores que yo - era de diversión y alboroto. No sólo proveía de un grupo instantáneo de amigos sino de una cantidad sin límite de cosas que hacer con éllos. Fuimos a las líneas piqueteras de Nottingham, a conferencias en Blackpool e incontables manifestaciones en Londres, todo lo cual implicaba viajes en micros y la ingesta de cerveza y transas entre los jóvenes que los acompañaban.



Los miembros más viejos, sin embargo, eran aparentemente otra historia. Las demandas del trabajo en el partido sin dudas destrozaban sus vidas personales. Una mezcla de maestros, trabajadores del consejo y actores, eran, en su mayoría, un montón de zánganos sin humor, que tenían una apariencia acosada y ojerosa que sugería que el Apocalípsis y no la Revolución estaba a la vuelta de la esquina. Eran discapacitados sociales - incapaces de hablar de nada que no fuera el partido porque hacía mucho tiempo que habían expulsado el resto de las cosas de sus vidas.



El hecho de que nadie más deseaba una huelga general no sólo confirmaba nuestro estatus de culto, nos daba un lado mesiánico. Nuestros detractores eran o lacayos del capitalismo - como el TUC - o simplemente cobardes, como el Partido Comunista, que en realidad sí deseaba una huelga general, pero sólo por 24 horas. Gracias a nuestro análisis superior, poseíamos una verdad valiosa y exclusiva - el mundo, como lo conocíamos, estaba por terminar.



Por más inverosímil que eso parezca ahora, entoces no me sonaba como una propuesta completamente desatinada. Respecto a conflicto de clases, 1984 fue un año espectacular. Con batallas sangrientas entre la policía y los piqueteros de Orgreave, las cortes embargando los activos de los sindicatos, alguaciles desalojando a manifestantes en Greenham Common y encontronazos tramados entre consejos de izquierda y el gobierno sobre los ¿límites de las tasas? (rate-capping), la idea de que la democracia parlamentaria estaba en crisis y prefería métodos sucios en lugar de honestos para aplastar el disenso, no parecía fantasiosa.



Y tampoco parecía raro sugerir que, para que los mineros ganaran, iban a necesitar la ayuda de otros sindicatos. Pero yo estaba en el jardín de infantes cuando los mineros derribaron un gobierno conservador y todavía no había nacido cuando los estudiantes paralizaron el centro de Londres por Vietnam. Yo no tenía idea de que estaba presenciando un episodio violento pero regular del choque y roce interminable entre el trabajo y el capital. Pronto aprendería que, a pesar de que 1984 fue espectacular, no era bajo ningún aspecto excepcional.



No era nada parecido a Rusia en 1916. Porque el año siguiente presenció no un levantamiento revolucionario, sino la derrota más grande que la clase obrera británica hubiera sufrido en más de medio siglo. Y para la época en que los mineros volvieron al trabajo, mi carrera revolucionaria se estaba acercando a su fin. Puedo rastrear el comienzo de su muerte a una reunión en los cuarteles centrales del partido en Clapham. Un Healy de cara roja estaba rabiando al máximo de su voz y yo estaba mirando el reloj. Le había dicho a mi mamá que iba a estar de vuelta a eso de las 6 de la tarde. Eran ya las cinco, yo estaba a una hora y media de casa y Healy recién había comenzado.



Finalmente concluyó una hora después y, mientras yo enfilaba para la puerta, un hombre corpulento me detuvo y me dijo que no estaban dejando salir a nadie durante el intervalo. Le expliqué la situación, pero no se inmutó. Le pregunté si podía por lo menos salir y llamar a casa y decirle a mi mamá dónde estaba. "Los teléfonos cercanos están pinchados, camarada." dijo severamente.



"Me importa una mierda si se enteran que voy a llegar tarde a casa," dije. Pero el portero no se iba a mover. Volví a eso de las 10 de la noche llorando y en problemas. Unas pocas semanas después me fui en un viaje de fin de semana de la escuela a Howarth como parte de mi examen de entrada a la universidad del curso de inglés sobre Cumbres Borrascosas. Cuando volví, mi madre, que para entonces ya había tenido suficiente con la revolución, me dijo que el partido me estuvo llamando por teléfono constantemente. Llamé al organizador del WRP y recibí una cruel paliza verbal.



"No podés simplemente borrarte a Yorkshire sin decirle a nadie," gritó. "¿No sabés que el Estado está llevándose a gente a izquierda, derecha y centro en un tiempo de crisis como este?" "¿Como quién?" pregunté. "No importa quien," gritó, y entonces me asestó una severa perorata sobre disciplina partidaria. Para este momento, yo ya había tenido suficiente. Los mineros estaban volviendo de a poco al trabajo, la revolución claramente no estaba a la vuelta de la esquina y yo estaba cansado de adultos jugando a los soldaditos. La sábana de seguridad de la certeza intelectual que había sentido cuando me había unido ya no me confortaba. Cualquier sugerencia de que había más en la política que la lucha de clases - como raza y género - era enfrentada con un reproche feroz.



Tenía 16 años y ya había superado a la revolución. Cuando por fin me presenté me comencé a sentir acosado. Cuando me rehusé a salir a vender periódicos un fin de semana fui acusado de ser un agente del MI5; cuando expresé un interés casual en Fidel Castro me dijeron que sólo me gustaba porque era negro. Comencé a inventar excusas para no ir a las reuniones y me concentré más en mi trabajo escolar en cambio. Estaba tomando un curso nocturno de francés y me había anotado en los exámenes pre-universitarios. Le dije al WRP que iba a necesitar un poco de tiempo libre del partido para repasar. Mi pedido fue rechazado. Eso fue la gota que colmó el vaso.



Sabía que si no intervenía en este momento mi madre lo haría, y yo prefería enfrentarme a los auto-proclamados representantes de la clase obrera que a ella. Llamé cuando supe que el organizador local había salido y le dije a su compañero de cuarto que estaba dejando al partido. No dormí esa noche, tan torturado estaba por lo monumental de mis acciones. Al día siguiente vino y me dio otra perorata sobre disciplina partidaria.



Las revoluciones no vienen sin trabajo duro, y el trabajo duro requiere sacrificios, dijo. Sonaba como un cura tratando de salvar un matrimonio. Pero podía haber estado hablándole a la pila de panfletos que siempre cargaba en el asiento de su auto. Yo ya había tomado la decisión. "Me voy," le dije. "Nadie deja este partido, Gary," dijo. "O son echados o se mueren." Dado que yo todavía estoy acá para contar el cuento, sólo puedo asumir que fui expulsado durante mi ausencia. Tuve tan poca vacilación para irme como tuve para unirme. Mis nueve meses en el WRP fueron una gran educación política y personal.



Con el tiempo aprendería el daño del dogma, el poder de la retórica, y el hecho de que la política no es sólo una actividad extra-curricular. Descubrí que, cuando se trataba de debatir, los tonos de grises me sentían mejor que el blanco y negro, pero que la complejidad nunca debe ser una excusa para la inacción. Y aunque nunca más me uní a un partido trostkista, mi experiencia no me dejó con un desdén cáustico por los trostkistas - aún cuando pienso que el mismo Trotsky estaría bastante desilusionado por tantos que luchan en su nombre.



En todo caso, cinco meses después de que me echaran, Healy sufriría la misma suerte. Acusado por Banda de "depravación cruel y sistemática" luego de abusar de su influencia para obligar a los miembros femeninos más jóvenes del partido a acostarse con él, y secretamente comprarse un BMW de 15.000 libras con los fondos del partido, su expulsión hizo que "Rojos en la cama" (Reds in the Bed) fuera titular de los periódicos sensacionalistas. El ataque de Banda coincidió con un giro de 180 grados en la política del partido, hacia el Laborismo bajo Neil Kinnock. Los Redgraves se pusieron del lado de Healy y se escindieron para formar un grupo separado, el Partido Marxista. La izquierda dura había echado brotes de una variedad número 58.

lunes, agosto 18, 2008

La idea de decadencia

Quiero compartir con ustedes uno de mis libros no de ficción preferidos. Un libro atrapante y actual. Se llama "La Idea de Decadencia en la Historia Occidental" y lo escribió el historiador Arthur Herman. ¿Hay un hilo conductor entre de Gobineau, Nietzsche, Toynbee, Spengler, Marcuse, Foucault, Fanon y el Unabomber? Al parecer es más que un hilo. Toda una soga de marinero tejida de pesimismo por el presente y futuro de la civilización y la compartida sensación de lo "artificial" del mundo moderno frente a lo auténtico de lo primordial (sea esto la raza, la conciencia de clase, la violencia del colonizado, el buen salvaje, el superhombre, Gaia y tantas otras denominaciones para esa Edad Dorada que el pesimista cultural añora o persigue) ata a estos pensadores entre sí. Arthur Herman consigue hilar entre la alienación de la Escuela de Francfurt y la derrota de la raza aria del Marqués de de Gobineau. En este link podrán leer la introducción completa del libro. Espero que les guste, lo compren luego, y lo lean entero. Está en castellano.

miércoles, agosto 13, 2008

3000 años

Quería compartir con ustedes otro fragmento del libro de Yaacov Lozowick, "Right to Exist. A Moral Defense of Israel's Wars" (p.35).

"Los anti-sionistas a veces señalan la conquista de Canaan como un precursor de la invasión sionista de Palestina. Sin embargo, la creciente presencia hebrea en el territorio parece haber sido el resultado de un proceso gradual, no de una guerra genocida. Si esos primeros siglos de violencia nunca ocurrieron, los judíos parece que tienen una historia de tres mil años, en la cual el asesinato en masa nunca fue empleado como herramienta política, ni para la dominación ni para resistir la opresión. Asombroso y sin paralelos en ningún lugar del mundo."


Justamente, recuerdo de mi clase de Historia Antigua en la UBA, que los arqueólogos e historiadores consideran que las tribus hebreas migrantes se mezclaron con los pueblos canaanitas en un proceso largo y gradual, en el cual cada uno tomó de la cultura del otro, hasta que ya no se podía decir con certeza quién era canaanita y quien era hebreo. La civilización canaanita desapareció al parecer con la incorporación de la provincia de Judea al mundo greco-romano.

martes, agosto 12, 2008

Un aplauso

La gente de Harry's Place nos ha hecho un favor y publicado una sección de Archipiélago Gulag de Aleksandr Solzhenitsyn, y, exactamente como dicen, es inolvidable para quien haya leído el libro. La traduzco para ustedes:

Una conferencia Distrital del Partido tenía lugar en la Provincia de Moscú. Era presidida por un nuevo secretario del Comité Distrital del Partido, que reemplazaba a uno recientemente arrestado. En el final de la conferencia, se llamó a un tributo al Camarada Stalin. Por supuesto, todo el mundo se paró (así como todos se habían apresurado a ponerse en pie durante la conferencia, a cada mención de su nombre). El pequeño hall reverberaba con "un aplauso estruendoso, que aumentaba hasta la ovación." Por tres minutos, cuatro minutos, cinco minutos, el "aplauso estruendoso, que aumentaba hasta la ovación," continuó. Pero las palmas comenzaban a irritarse y los brazos levantados ya estaban doliendo. Y la gente mayor estaba jadeando de cansancio. Se estaba haciendo insufriblemente tonto incluso para aquellos que realmente adoraban a Stalin. Sin embargo, ¿quién se animaría a ser el primero en parar? El secretario del Comité Distrital del Partido podría haberlo hecho. El estaba parado en la plataforma, y era él quien había pedido la ovación. Pero era un recién llegado. Había tomado el lugar de un hombre que había sido arrestado. ¡Tenía miedo! ¡Después de todo, hombres del NKVD estaban parados en el hall aplaudiendo y mirando para ver quién paraba primero! Y en ese hall pequeño, oscuro, desconocido para el Líder, ¡el aplauso continuó por seis, siete, ocho minutos! ¡Estaban terminados! ¡Su pollo estaba cocinado! ¡No podrían parar ahora hasta que no hubieran colapsado con ataques al corazón! En el fondo del hall, que estaba repleto, podían por supuesto hacer un poco de trampa; aplaudir menos frecuentemente, menos vigorosamente, no con tanto empeño - ¿pero ahí arriba con el presidium donde todos los podían ver? El director de la compañía de papel local, un hombre independiente y de gran tezón, estaba parado con el presidium. ¡Al tanto de toda la falsedad y lo absurdo de la situación, igual se mantuvo aplaudiendo! ¡Nueve minutos! ¡Diez! Con angustia miró al secretario del Comité Distrital del Partido, pero este último no se atrevía a parar. ¡Locura! ¡Absolutamente todos! Con entusiasmo fingido en sus caras, mirándose uno al otro con vaga esperanza, los líderes del Distrito iban a seguir y seguir aplaudiendo hasta que se cayeran donde estaban parados, ¡hasta que fueran cargados fuera del hall en camillas! Y aún así los que quedaran no flaquearían... Entonces, después de once minutos, el director de la fábrica de papel asumió una expresión de negocios y se sentó en su silla. Y, oh, ¡sucedió un milagro! ¿Dónde se había ido el entusiasmo univeral, desinhibido, indescriptible? En conjunto, todos los demás pararon de golpe y se sentaron. ¡Habían sido salvados! El hámster había sido lo suficientemente inteligente como para saltar de su rueda giratoria.



Así, sin embargo, fue como descubrieron quienes eran las personas independientes. Y así fue como fueron eliminándolas. Esa misma noche el director de la fábrica fue arrestado. Le cargaron fácilmente diez años con el pretexto de algo bien diferente. Pero luego de que hubiera firmado el formulario 206, el documento final del interrogatorio, su interrogador le recordó: "¡Nunca jamás sea el primero en dejar de aplaudir!"

lunes, agosto 11, 2008

Los diarios de Orwell en forma de blog

Una cosa para no perderse. En el blog The Orwell Prize, están publicando, en forma de blog, el diario de George Orwell, el escritor de Rebelión en la Granja y 1984, exactamente 70 años luego de que fueran escritos. Cada entrada en el blog es posteada el mismo día que fue escrita (70 años después). El diario comenzó hace dos días solamente, el 9 de agosto, y las primeras entradas son cortas, así que están a tiempo para engancharse.



Como explican, las primeras entradas tienen que ver con observaciones sobre la naturaleza, plantas, el clima, etc, pero pronto cambia completamente y se transforma en un diario político. Dicen que los diarios de Orwell son tan buenos como sus libros. El diario fue escrito desde 1938 a 1942, ya a tres años de comenzada la Segunda Guerra Mundial.



No se lo pierdan, agreguen a Orwell a su lista de amistades :)



Muy gracioso es lo que pasa en el segundo post, del 10 de agosto de 1938, que es apenas una línea sobre el clima lluvioso. Los comentarios de la gente lo comparan con un chico emo... Ah, y si no leyeron 1984 o Rebelión en la Granja, ¿qué esperan?



No digan que no les avisé donde estaba la fiesta...

jueves, agosto 07, 2008

La Venganza - Nosotros no hacemos eso

Estoy leyendo un libro excelente de Yaacov Lozowick, titulado "Right to Exist. A Moral Defense of Israel's Wars". Tiene secciones memorables y lo recomiendo mucho a quien lea en inglés (la versión paperback además es muy barata).



Quería compartir estos párrafos con ustedes (p.118-120):

El verano de 1945 encontró a Alemania golpeada e indefensa. El Estado alemán había dejado de existir, con jóvenes oficiales de la ocupación sirviendo como mayores, policía militar aliada preservando una semblanza de ley y orden, y comercio basado en una moneda de cigarrillos. El Ejército Rojo conquistador de Berlín violó a decenas de miles de mujeres. Al Este, millones de alemanes, aquellos que no habían sido asesinados, fueron forzados de sus casas. Los peores asesinos de la historia yacían impotentes y esperaban su destino.



Mientras tanto, a sus ciudades llegaban caminando cientos de miles de sus víctimas: sobrevivientes judíos de los guettos, campos y bosques. Si alguna vez pudo haber una oportunidad para una venganza iracunda justificada, fue en ese momento. Muriéndose de hambre en 1941 en un guetto, una joven niña judía había escrito en su diario que ella sabía que "había también alemanes buenos. A ellos hay que matarlos últimos." Ahora, hubiera sido fácil de hacer, y sin riesgo de castigo contra los vengadores.



Aquí y allí algún judío individual reconoció a un asesino individual y tomó su vida, pero si hubo algún caso de la matanza de miembros de la familia, ha desaparecido de la memoria de ambas partes. Un pequeño grupo de luchadores judíos de Palestina buscó y ejecutó a una pequeña docena de criminales nazis cuidadosamente bien identificados. Otro grupo, incluso menor, hizo preparaciones secretas para hacer verdad a esa antigua patraña anti-judía y envenenar los pozos. Hablaron y hablaron, pero el agua nunca se tocó.



Como la historia de las comunidades judías del mundo musulmán que desaparecieron, la ausencia notable de venganza judía por la Shoah nunca se le ocurre a nadie. He tenido la ocasión de requerir una explicación de este hecho peculiar a muchos alemanes de mi propia generación. En cada caso, la pregunta fue recibida con estupefacción. Nunca se les ha ocurrido que la cosa más natural en el mundo podría haber sido que los sobrevivientes de los campos de la muerte hubieran asesinado o violado a sus madres, y ellos nunca le han prestado la más mínima reflexión a explicar por qué esto no pasó.



El libro que explicaría esto todavía tiene que ser escrito, pero su tesis ya es clara: los judíos no se vengan. Cuando eran una minoría perseguida no se enfrentaron con ira contra sus atormentadores, que los apologistas de la violencia palestina nos quieren hacer creer que es una respuesta natural a la opresión, y cuando finalmente adquirieron poder continuaron absteniendose de políticas de venganza. Esto no va a ser aceptado fácilmente por los consumidores de los medios de comunicación occidentales, quienes son alimentados con una dieta continua de reportes sobre el inescapable "ciclo" de represión israelí, ira palestina, y venganza israelí. De vez en cuando, por supuesto, algunos judíos individuales se vengan, pero esta es la excepción, y lo más importante, sus comunidades generalmente reciben sus acciones con desaprobación, como algo "que nosotros no hacemos". Si hubiera una escala cros-cultural de venganza aceptable, rankeada por la gravedad de las provocaciones, los judíos se encontrarían regularmente en el fondo de la lista de "vengadores justos". Uno no tiene que creerme a mí simplemente. El registro de la historia humana está abierto, las partes judías de él tienden a estar mejor documentadas que la mayoría, y el lector está invitado a hacer su propia investigación. Y aún veo la incredulidad de aquellos lectores saturados de noticias, que no ven la razón de porqué excavar la historia de la persecusión medieval contra los judíos y su falta de respuesta, cuando ven diariamente lo opuesto en las noticias de la tarde.



Todo el concepto de un ciclo de violencia es simplemente una forma para los occidentales de expresar su punto de vista de que las raíces del conflicto son tribales y por lo tanto lavarse las manos de él. En una sociedad tribal, donde la justicia retributiva es la base del orden social, un ojo por un ojo es la regla. Y quizás ese sea el caso para las sociedades árabes, en las cuales el estado moderno y la sociedad civil no han reemplazado todavía totalmente las identidades y fidelidades tribales anteriores. Los judíos, sin embargo, se liberaron de esta concepción tribal de justicia hace más de dos mil años y la reemplazaron por un sistema elaborado de proceso legal ordenado. El ciclo de violencia es un mito condescendiente que opaca lo que los observadores occidentales deberían ser capaces de reconocer - a saber, que las acciones israelíes en este conflicto no son actos de venganza, sino represalias o, aún más, disuasión.



La diferencia es de un significado moral y práctico muy grande. La venganza está motivada por el odio. Una ofensa fue causada o se percibe que ha sido causada, y un sufrimiento se ha causado. En devolución, el vengador se dispone a infligir un sufrimiento adicional en el perpetrador. El acto de venganza debe infligir dolor que sea similar en sus dimensiones al dolor inicial o lo exceda; de otra manera la satisfacción emocional y el elemento de castigo faltaría. La venganza raramente reconoce límites morales; de hecho, casi por definición busca al débil. El Diccionario Webster dice que la venganza es el "acto de devolver mal por mal," y por eso es que puede iniciar un ciclo de violencia imparable: cada lado está respondiendo al mal del otro. La represalia es "el acto o práctica en ley internacional de recurrir a la fuerza, sin llegar a la guerra, para producir una corrección de los agravios." Y la disuasión es "la retención y la desmotivación del crimen por temor." Comprometerse con el mal, combatir el mal, y disuadir el mal a través de la ley internacional: qué diferencia!



Distinguir uno del otro no es tan complicado como puede parecerle, y no tiene por qué ser subjetivo, no más que determinar jus in bello (justicia en la guerra). De hecho, la represalia y la disuasión son aspectos de la guerra justa, mientras que la venganza es un aspecto de la guerra criminal. Con la represalia y la disuasión, los civiles y los no combatientes no deben ser muertos. Tiene que haber una conexión causal entre el objetivo militar y el objetivo político. Si son exitosas, la represalia o la disuasión causarán una cesación del mal inicial, en cuyo caso sus perpetradores vivirán de allí en más en paz, sin haber sufrido dolor como el que ellos mismos causaron.



La venganza, en contraste, no acepta límites; las dimensiones del mal que devuelve deben ser iguales o mayores a las de aquél que responde. Escuchen a Winston Churchill y sus londinenses que lo ovacionaban en 1941: "Si hoy por la noche se le solicitara al pueblo de Londres que votaran sobre si se debiera entrar en una convención para parar los bombardeos de todas las ciudades, la mayoría abrumadora gritaría, "No, les daremos a los alemanes la medida, y más que la medida, que nos han dado a nosotros."" En esencia: incluso si más niños murieran en Londres, continuaremos hasta que mayores números mueran en Berlín.



La represalia y la disuasión palidecen en comparación con esto. Les falta ese impulso sin límites para el mal tan poderoso que uno es capaz de continuar sufriendo mientras que el enemigo sufra más. Por definición deben aceptar frenos; si no, se transforman meramente en débiles formas de venganza.



Me hizo pensar en cuando devolvimos vivo, con novia y separado, y con un título universitario al terrorista asesino libanés Samir Kuntar luego de que nos devolvieran a nuestros soldados muertos, y con sus cuerpos profanados, cuando deberíamos haberlo devuelto en pedacitos. Pero nosotros no hacemos eso.

lunes, agosto 04, 2008

Alexander Solzhenitsyn

Murió Alexander Solzhenitsyn el disidente soviético y ganador del Premio Nóbel de literatura.



Archipiélago Gulag, es su libro más famoso, en el que relata como comenzó la represión comunista contra la población civil desde los primeros tiempos de la revolución, con Lenin -y no, como equivocadamente muchos creen, recién con Stalin. El sistema del Gulag (los campos de reeducación con trabajo esclavo) fue desde el comienzo una parte intrínseca del sistema comunista.



Cuando hice aliá y todavía vivía en el Centro de Absorción de Kfar Sava, me hice socio de la biblioteca pública de la ciudad. Ese fue el primer libro que saqué, y lo leí muy rápido. Es muy recomendable. Solzhenitsyn cuenta como lo separaron de su mujer y lo llevaron a la cárcel de Moscú ¿Lubljanka la llamaban? ya no recuerdo. Allí pasó varios meses, encerrado en una habitación en la que para dormir debían todos acostarse en el piso apretados y de costado, y cada tanto todos los prisioneros debían darse vuelta para el otro lado, ya que no había lugar para dormir de espaldas. De día sufrían un calor infernal (bueno, para Rusia, pero se entiende, porque eran demasiadas personas juntas), y de noche se helaban de frío. Todos vestían nada más que una camiseta y salían sólo una vez al día de la celda, y tenían sólo cinco minutos para hacer sus necesidades, y si alguien no llegaba a hacerlas, los otros prisioneros lo golpeaban, porque se hacía encima en la celda.



Luego el régimen comunista lo manda a una prisión en Siberia, en un tren, en casi las mismas circunstancias en las que los nazis transportaban a los judíos a los campos de exterminio, sin agua, sin comida. Pero en cada tren, y en los campos mismos, estaban las organizaciones de criminales comunes, que robaban lo poco que tenían los presos políticos.



Y agrego esto, tomado de wikipedia, que es justamente algo importante:
"Uno de los elementos sorprendentes y notables es el poderoso humor que Solzhenitsyn emplea a lo largo del texto. Esa es una de las razones por las que el libro ha seguido siendo muy popular. En lugar de una transcripción sombría de crímenes y atrocidades, Archipiélago Gulag es muchas veces sarcástico e irónico, quizás es posible que sea el humor de prisiones más negro que jamás se haya escrito. Precisamente por este humor negro, la prosa continuamente se vuelve humana y profundamente emocionante sin jamás caer en el sentimentalismo o la autocompasión."


Si lo consiguen, léanlo.

sábado, agosto 02, 2008

LHC - Large Hadron Collider


Vayan a ver unas fotos increíbles del LHC o "Large Hadron Collider", el acelerador de partículas más grande del mundo, que está a punto de ser encendido entre Francia y Suiza (la foto del final muestra lo enorme que es), y va a reproducir las condiciones del Big Bang, entre otras aplicaciones científicas.

Es más grosso que la Estrella de la Muerte, y con eso te digo todo.

¡Aguante la ciencia, aguante!

El comienzo del camino