Sturmbannführer Miroshnichenko
Hace 24 minutos.
En los comicios de ayer, calificados de "farsa" por la oposición de la isla, los cubanos eligieron 614 diputados entre la misma cantidad de candidatos. En un país en el que están prohibidos los partidos políticos, no hubo campaña electoral, aunque las autoridades se movilizaron para garantizar una participación masiva -tradicionalmente es superior al 95 por ciento- y minimizar el porcentaje de votos blancos o nulos.
La abstención, los votos blancos y los anulados son los recursos que defiende parte de la oposición para manifestar su rechazo al régimen y a la campaña de miedo desplegada por las autoridades para presionar a los cubanos para que vayan a votar.
Los electores podían votar por uno, varios o todos los candidatos, pero las autoridades hicieron una intensa campaña para llamar al "voto unido", en bloque por todos los nominados, en señal de apoyo a la revolución.
Hasta el cierre de esta edición no se habían difundido la participación ni el porcentaje de "voto unido".
El periodista de France 2 TV Charles Enderlin le contó hoy a una pequeña audiencia en el Centro Harvard para Estudios Europeos que Yasser Arafat había simulado su donación de sangre para las víctimas de los ataques del 11 de septiembre. Enderlin dijo que el evento había sido preparado para los medios para contrarrestar las vergonzantes imágenes televisivas de los palestinos celebrando en las calles luego de los ataques en el World Trade Center y el Pentágono.
La historia de la donación de sangre fue titular en todo el mundo. Fue reportada por estimadas agencias de noticias como la BBC, y fotografías de Arafat acostado con un brazo extendido fueron publicadas en muchas primera planas. Pero toda la escena fue falsa, dijo Enderlin. A Arafat no le gustaban las agujas, así que el doctor puso una aguja cerca de su brazo y agitó una bolsa de sangre. Los periodistas tomaron las fotografías correspondientes.
Es increíble que Enderlin pueda reconocer que eventos periodísticos fueron simulados en los niveles más altos del liderazgo palestino, y aún así se rehuse a considerar que la muerte de Al-Dura puede haber sido similarmente preparada. La explicación obvia es que el nombre de Enderlin está en una y no en la otra. La historia de la donación de sangre de Arafat puede ser relativamente no dañina, pero la historia de Al-Dura continua creando odio y muerte."
Me limitaré a contar lo que vi y escuché.
Existe una moneda cubana para el pueblo y otra, a la que llaman "convertible", para el turista. La moneda convertible se cotiza a 0,87 por cada dólar canadiense y 1 convertible equivale a 10 cubanos.
Como en ningún otro país, te piden propina hasta los vendedores de los comercios que te venden golosinas o remeras. Uno se siente exprimido. Si llamás por teléfono y te da ocupado, también te cobran. La mayoría trabaja sin predisposición, típico empleado público del tercer mundo, claro: imagínense un país donde todos son empleados públicos.
El uso de internet está superrecontramonitoreado. Tienen un sistema anticuado para poder mantenerlo hackeado (corroborado ésto por un especialista en seguridad informática). Quien usa internet debe llenar un formulario con sus datos personales y fecha de salida del país. La única persona del grupo con el que viajé que estuvo recibiendo y enviando mails por trabajo durante nuestra estadía, fue detenido en el aeropuerto y demorado por gente del ministerio del interior, hasta que comprobaron que sus mails no habían sido comprometedores para Cuba.
Palabras textuales de hombres y mujeres cubanos:
"Con mi marido decidimos no tener hijos, no queremos que vivan lo que nosotros vivimos."
Una moza: "No nos dejan comer lo que comen los turistas, si sobra nos obligan a tirarlo, y nos castigan si descubren que nos llevamos las sobras de esa comida a casa. Nos revisan las carteras y bolsos en la puerta, cada vez que salimos del trabajo."
"Quiero estudiar Turismo pero no puedo porque sólo pueden hacerlo los militares y las personas con altos cargos en hoteles y organizaciones relacionadas al turismo."
Un integrante de la marina: "A nosotros nos cuidan, nos tratan mejor que al resto."
"Los turistas no pueden subir a la guagua (autobús solo para los cubanos), de lo contrario se toman medidas contra el chofer."
"En los hospitales no tenemos médicos, se van contratados por el gobierno de Venezuela."
"Me pareció extraño que mi hijo hacía siempre lo mismo en la escuela, hasta que le pregunté y me contó que la maestra le hacía borrar la fecha del día anterior y poner la fecha de ese día."
"Nos dan una libra de pollo por hijo, por mes, y nada de carne; la carne la tenemos que comprar a 10 cubanos la libra en el mercado común y a 10 convertibles en el mercado negro."
"Quien es dueño de una vaca, la puede utilizar solo para sacarle leche, no puede matarla para comer su carne (quien mata una vaca tiene penas de 30 años de cárcel). Si la vaca se muere de muerte natural, hay que avisarle al gobierno que la busca y se la lleva."
"Nos dan algunos medicamentos gratis, otros los tenemos que comprar en la farmacia común pero hay otros que debemos comprar en la "Farmacia internacional" y esos hay que pagarlos con dinero convertible. Hay uno que compro para mi abuela y me sale 17 convertibles, cuando mi sueldo es el equivalente a 20 convertibles."
Un señor de 40 años padre de 4 hijos, llorando: "Quiero vivir en libertad, afuera viven en libertad y yo quisiera poder hacerlo."
"Una mujer salió a protestar y a pedir que le digan dónde está el esposo desaparecido por sus ideas políticas contrarias a Fidel, y fue arrestada."
"Hay miles y miles de presos y desaparecidos por no pensar como el gobierno quiere." (En el aeropuerto hay un cartel donde el gobierno cubano denuncia que en EEUU hay 4 cubanos encarcelados).
"Raúl es peor que Fidel, es un analfabeto, un bestia que se dejaba pegar patadas por Fidel cuando éste estaba con bronca".
"Raúl Castro, él en persona, es dueño de 5 hoteles en Varadero."
"Los hermanos Castro toman vinos de 300 dólares la botella. Lo sabemos porque lo reveló una de las mujeres de Fidel en un video que dio a conocer cuando se enojó con él."
La perspectiva completa del anti-sionismo parecía adaptarse al punto de vista de izquierda, no sólo en Alemania. Por otro lado, una simpatía teórica por la causa palestina puso a la Nueva Izquierda europea en contacto con guerrillas palestinas reales, que, se podría pensar, habría transformado las nuevas simpatías en ciernes en sentimientos de amor y hermandad - una fraternidad internacional de revolucionarios. Pero la fraternidad era difícil de conseguir. Los militantes palestinos, una vez que se hicieron conocidos, dejaron de ser exóticos. Y, cuando los izquierdistas europeos miraron de más cerca, el instintivo anti-sionismo de la Nueva Izquierda - la interpretación que pintaba a los heroicos luchadores de la resistencia palestina combatiendo a los sionistas-nazis hábilmente disfrazados - comenzó a desintegrarse.
Esta era la historia detrás de la increíble evolución del amigo de Fischer, Hans-Joachim Klein, el terrorista arrepentido. Klein se había juntado con las Células Revolucionarias en Alemania y se había unido a Carlos el Chacal creyendo que iba a poner sus habilidades mecánicas a buen uso en una organización militar de izquierda, luchando contra el nazismo en sus disfraces modernos. Las Células Revolucionarias lo mandaron para su entrenamiento militar a un país árabe. En su entrevista sobre este tema con Cohn-Bendit en los años 1980s, Klein no especificó qué país, pero donde quiera que fuese, el lugar no le sentó bien. Se encontró en una zona de entrenamiento militar donde, en una parte del campo, izquierdistas europeos cantando canciones de izquierda recibían su entrenamiento militar anti-sionista, y, en otra parte, fascistas europeos cantando canciones fascistas recibían su propio entrenamiento militar anti-sionista.
El movimiento palestino resultó no ser en lo absoluto una causa anti-fascista o anti-nazi. Resultó ser una causa anti-judía. Klein estaba horrorizado. Su madre había estado prisionera por un tiempo en Ravensbruck, el campo nazi, y murió más tarde a causa de sus sufrimientos allí, cuando él era todavía un niño pequeño. En su adultez, comenzó a imaginar, o quizás a fantasear, que ella había sido judía -una fantasía que no es rara entre los alemanes modernos. Por eso fue que abandonó las Células Revolucionarias y luego fue aún más lejos y acusó a sus viejos camaradas entre las guerrillas alemanas no sólo de haber traicionado al ideal revolucionario, sino de ser antisemitas abiertos. Esa era una acusación shockeante. Klein estaba preocupado por algo más en el campo militar palestino, también, y esto era el culto del suicidio - un fenómeno extraño que él fue de los primeros en notar, allá en los años setentas. [...]
Así que Izquierda Proletaria, en su ambivalencia spontex (espontánea), vaciló en el camino al terrorismo. Fue sólo en 1972, una fecha tardía para los estándares de la Nueva Izquierda, que los Maos franceses finalmente llevaron a cabo su deber revolucionario y secuestraron a un director asistente de personal de la compañía Renault. Lo hicieron bajo la rúbrica de la Resistencia del Pueblo Nuevo, cuyo mismo nombre levantaba el viejo y venerable estandarte del anti-nazismo. El secuestro fue desganado, sin embargo, y después de un tiempo la Resistencia del Pueblo Nuevo dejó ir a su víctima, sin haber recibido ni un sólo peso de rescate.
Medio año pasó, y para ese entonces el grupo de la OLP Septiembre Negro, con la ayuda prestada por las Células Revolucionarias, había lanzado su ataque en los juegos olímpicos de Munich. Una buena porción de gente en la izquierda radical aplaudió. Ulrike Meinhof estaba encantada. Pero los líderes de Izquierda Proletaria en Francia, habiéndose acobardado ante su propia violencia, se estremecieron frente a la violencia palestina también. La verdad tan obvia que una acción terrorista significa el asesinato de gente al azar por objetivos políticos de repente se hizo, para éllos obvia. Y los Maos franceses, exactamente como Klein, se alejaron horrorizados - no sólo de los asesinatos en Munich y de la estrategia general del terrorismo palestino, sino también de sus propias intenciones de lanzar campañas similares en su país.
Joschka Fischer pasó por una versión del mismo shock. El reconocimiento le llegó en julio de 1976, siete meses después de que su amigo Klein haya jugado su parte en el asalto en Viena y poco después del suicidio (a menos que haya sido un asesinato) de Ulrike Meinhof. Las Células Revolucionarias, actuando en nombre de un número de terroristas palestinos en prisión, secuestraron un avión de Air France, lo llevaron a Entebbe en Uganda, y comenzaron a realizar una "selección" de pasajeros, judíos de un lado, no-judíos de otro, con los judíos destinados a ser ejecutados. En esa situación, una unidad del ejército israelí, bajo el comando del joven Ehud Barak, realizó un raid espectacular y consiguió rescatar a todos menos uno de los rehenes, aunque un soldado israelí fue muerto. El soldado resultó ser Jonathan Netanyahu, cuyo hermano Benjamín fue, como Barak, entonces propelido a la carrera política. Una gran parte de la política israelí le debe algo a los eventos en Entebbe.
Lo mismo resultó cierto de la política alemana. Los terroristas alemanes fueron muertos por los comandos israelíes, y sólo después de sus muertes la Nueva Izquierda alemana descubrió quiénes eran esas personas. Fue una revelación. El líder terrorista resultó ser un hombre llamado Wilfried Bose, quien era muy conocido y admirado en la izquierda de Frankfurt - un actor dramático que solía actuar como el malvado capitalista en eventos teatrales callejeros, fundador de varias instituciones de izquierda, y un miembro prominente del comité de solidaridad con las Panteras Negras de Frankfurt. Fischer conocía a Bose. Ahora era su propia ocasión para estar pasmado.
De golpe las implicaciones del anti-sionismo lo golpearon de cerca. ¿Qué significaba que, allá en Argelia en 1969, la OLP, con el joven Fischer presente, había votado la extinción de la entidad sionista? Ahora sabía lo que significaba. Fischer parece que nunca se ha podido recuperar del shock de Entebbe. Incluso en las primeras semanas de 2001, en lo más alto del escándalo provocado por las fotografías en Stern, la memoria del secuestro de Air France, lo perseguía. Habló con un periodista de la misma revista y citó el secuestro y especialmente la "selección" de los judíos como parte de su Desillusionierung con la izquierda violenta. En su rol como ministro de relaciones exterioes de Alemania, resultó estar en Israel unos pocos meses después, en el preciso momento en que un terrorista voló una disco de Tel Aviv. Estaba lo suficientemente cerca como para escuchar el estallido. Y fue Fischer, más que cualquier otro canciller o líder religioso o figura mundial de cualquier tipo, quien tomo a su cargo confrontar a Arafat en persona - Fischer quien (así fue reportado) reprendió a Arafat ferozmente e incluso lo forzó a declarar algún tipo de cese de fuego. El anterior militante por la OLP, ahora militante contra el terror palestino.
Entebbe tuvo tal efecto en una gran porción de los Nuevo Izquierdistas de Alemania Occidental. Una nueva sospecha estaba abriéndose paso en esa gente - un poco tardíamente, podría uno quejarse (y en verdad, algunos de los Nuevos Izquierdistas de alemania habían estado hablando sobre el antisemitismo de izquierda hace rato). Era una sospecha preocupante de que la actividad guerrillera de la Nueva Izquierda, especialmente en su versión alemana, no era la lucha contra el nazismo que todos en la Nueva Izquierda habían querido siempre. Era una sospecha de que, a partir de cierta horrible dialéctica de la historia, un número substancial de izquierdistas alemanes habían terminado imitando en lugar de oponiéndose a los nazis - habían terminado intoxicándose con sueños de un mejor mundo por venir, mientras no hacían más que salir a asesinar judíos al azar: una historia antigua.
Las acciones terroristas en Munich en 1972 y en Entebbe en 1976 no fueron los únicos ejemplos, tampoco. Klein anunció su rechazo del terrorismo en 1977 haciendo el gesto sensacional de enviar a Der Spiegel una carta conteniendo su propia pistola del ataque en Viena y anunciando que los terroristas estaban planeando asesinar a los líderes de las comunidades judías de Berlin y Frankfurt. Y eso no era una amenaza en vano. Carlos en persona, pistola en mano, tocó el timbre del heredero de Marks & Spencer en Londres y le disparó al hombre a sangre fría, méramente por el crimen, como Klein reportó, de ser judío. (La bala chocó contra sus dientes y fue ligéramente desviada, lo que le permitió sobrevivir.) Estaba la idea insana de asesinar a músicos judíos famosos como Artur Rubinstein y Yehudi Menuhim. El descubrimiento de que algunas personas en las brigadas terroristas habían realmente descendido a tales ideas resultó ser un golpe severo contra los no-terroristas cabezas-embrolladas de la Nueva Izquierda Alemana.
