miércoles, diciembre 24, 2008

Un cuento para un día de Januca

La vaca idishe


Los habitantes de un pobre shtetl de la vieja Rusia decidieron que les sería muy útill la posesión de al menos una sola vaca, de propiedad comunal, ya que no tenían dinero para más. Con esfuerzo reunieron moneda tras moneda, compararon precios y adquirieron 1 vaca que estaba en oferta en la ciudad de Minsk.

Esa única vaca del pueblo resultó excelente: daba buena y abundante leche para los niños, así como manteca para todos.

Decidieron entonces alquilar un toro, para que la vaca tuviera terneritos a fin de abastecer de carne al shtetl y empezar una crianza ganadera.

Trajeron, pues, un hermoso toro y lo dejaron en el establo con la vaca, para que la naturaleza siguiera su curso. Pero la vaca no aceptó al toro.

Si el toro quería subirse sobre el trasero de la vaca, esta lo evitaba presentándole la cabeza. Si el toro intentaba acercársele por la derecha o por la izquierda, ella lo esquivaba ostensiblemente.

Desalentados, los vecinos del shtetl hicieron lo que hacían todos los demás judíos ante un dilema: fueron a consultar al rebe. El rebe escuchó la exposición de tzures, se peinó la barba con la mano derecha, reflexionó y preguntó a la delegación:

-¿La vaca procede de Minsk?

Los aldeanos se maravillaron de la sabiduría del rebe; ¡qué maestro, qué genio!

-¡Si, rebe, efectivamente, la vaca vino de Minsk! ¿Cómo se dio cuenta?

-Porque mi esposa es de Minsk.