martes, diciembre 09, 2008

Continuando con Hebron y cosas relacionadas

¿Qué me pasa? voy a hablar más de Hebrón...



En los comentarios del post anterior, Andrés preguntó, porque yo afirmé pero no expliqué, qué quería decir cuando dije: "Desde la Primera Intifada que Israel ha perdido el derecho de sofocar la rebelión palestina por la fuerza (salvo acciones en defensa propia)." Andrés preguntó: "¿Cuál es el límite que separa la "rebelión palestina" que, supuestamente no puede ser reprimida, con las "acciones que merecen ser reprimidas por la fuerza porque son en defensa propia"?"



Yo le di una respuesta a continuación, pero me gustaría fundamentarla un poco más con algunas cosas de las que he leído en estos últimos meses. Aún cuando ya formaba parte de mi actitud, leer los libros de Michael Walzer y a Zeev Schiff/Ehud Yaari me han ayudado a basarla en un argumento coherente.



Michael Walzer en su libro "Guerras Justas e Injustas" (1974) (se consigue en castellano) opina lo siguiente sobre lo que sucede en una guerra de guerrillas (en un territorio bajo ocupación) cuando las guerrillas tienen efectivamente apoyo popular:

"¿Pero qué pasa si las guerrillas no pueden ser aisladas del pueblo? [N. es decir, si el pueblo apoya masivamente lo que hacen las guerrillas] ¿Qué pasa si el levée en masse [(el apoyo masivo)] es una realidad y no meramente un objeto de propaganda? Característicamente, los manuales militares ni exponen ni responden tales preguntas. Hay, sin embargo, un argumento moral para hacer si se llega a este punto: la guerra anti-guerrilla ya no puede ser entonces peleada - y no sólo porque, desde un punto de vista estratégico, no puede ya ser ganada. No puede ser peleada porque ya no es una guerra anti-guerrilla sino una guerra anti-social, una guerra contra un pueblo entero, en que no es posible hacer distinciones [entre civiles y combatientes] en la lucha actual. Pero este es el caso límite de la guerra de guerrillas. De hecho, los derechos de la gente entran en acción antes, y ahora debo intentar darles una definición plausible." (p.187)

Walzer continua presentando el ejemplo de la guerra del gobierno sur-vietnamita y norteamericano contra el norte vietnamita, en el cual, por el fracaso en ganar los corazones de los norvietnamitas, se derivó en una pendiente moral en la cual primero se les pedía a los aldeanos que entregaran a los vietcong refugiados en sus aldeas. Pero como esto no tenía éxito, las aldeas (que alojaban a los vietcong) eran bombardeadas luego de evacuar a sus habitantes, para pasar más adelante a ser avisadas que serían bombardeadas para que sus habitantes se pusieran a salvo por su propia cuenta, para pasar finalmente a ser bombardeadas sin aviso, por ser algunas aldeas consideradas favorables a los vietcong, con lo cual en lugar de una distinción entre combatiente y no-combatiente se pasó a una distinción entre no-combatiente leal y no-combatiente desleal.



En el caso israelí, yo creo que se puede comparar la situación estratégica de Vietnam con lo que sucedía en Israel antes de la Primera Intifada, cuando la violencia era aislada (y de nivel muchísimo más bajo que en Vietnam), pero se pensaba que se podían ganar los corazones del resto de la población palestina (y continuar con la ocupación como si nada). La Primera Intifada cambia la ecuación al transformar lo que podía ser una guerra de guerrillas de muy baja intensidad o actos de terrorismo aislados, en una guerra popular. Entonces más adelante Walzer dice:

"En cierto punto en el progreso militar de la rebelión, o en la decadencia de la capacidad política del gobierno que se le opone, se podrá transformar en imposible pelear con las guerrillas de cerca. No hay suficientes hombres o, más probablemente, el gobierno, aunque puede ganar batallas particulares, no tiene poder de permanencia. Tan pronto como la lucha termina, los aldeanos reciben de nuevo a las fuerzas insurgentes. Ahora el gobierno (y sus aliados extranjeros) se enfrentan a lo que es, en efecto, o mejor dicho a lo que se ha transformado, en una guerra popular. Este título honorífico puede ser aplicado, sin embargo, sólo después de que el movimiento guerrillero ha ganado apoyo popular muy considerable. De ninguna manera es cierto en todo momento. Uno sólo necesita estudiar la campaña abortiva del Che Guevara en las selvas de Bolivia para darse cuenta cuan fácil es destruir a una banda guerrillera que no tiene ningún tipo de apoyo. De allí, uno puede trazar un continuo de dificultad creciente: en algún punto a lo largo de ese continuo, los guerrilleros adquieren derechos de guerra, y en algún punto más adelante, el derecho del gobierno a continuar el combate debe ser puesto en duda."


[...]


"Estoy inclinado a decir más que esto. En la teoría de la guerra, como hemos visto, las consideraciones de jus ad bellum [reglas que regulan el derecho a hacer la guerra] y jus in bello [reglas que definen las prácticas moralmente aceptables en la guerra] son lógicamente independientes, y los juicios que hacemos en términos de uno y de otro no son necesariamente los mismos. Pero aquí se juntan. La guerra no puede ser ganada, y no debe ser ganada. No puede ser ganada, porque la única estrategia disponible involucra una guerra contra civiles; y no debe ser ganada, porque el grado de apoyo popular que descarta estrategias alternativas también hace que las guerrillas sean los gobernantes legítimos del país. La lucha contra ellas es una lucha injusta así como una que sólo puede ser llevada a cabo injustamente. Peleada por extranjeros [y en los territorios, los israelíes somos extranjeros, no porque la tierra de por sí nos sea extraña, por supuesto que no lo es, sino porque la gente que vive allí no son nuestros conciudadanos], es una guerra de agresión; peleada por un régimen local solamente, es un acto de tiranía. La posición de las fuerzas anti-guerrilleras se ha transformado en doblemente insostenible." (p. 195-196)

Y de aquí que la única solución verdadera al conflicto palestino-israelí sea política, no militar. El reparto de territorios y la creación de un Estado palestino. Lo militar sólo puede ser válido en auto-defensa, pero según yo lo veo, es inmoral -especialmente luego de la Primera Intifada- establecer gradualmente nuevos asentamientos y luego reclamar el derecho a la defensa de su perímetro.



Un artículo de Michael Walzer que tiene un link permanente en esta página y que trata específicamente sobre el caso israelí-palestino es este.



Respecto al grado en que podemos entender la rebelión palestina como guerra popular, si es que a alguien aún le quedan dudas, recomiendo leer el tercer capítulo del libro de Zeev Schiff y Ehud Yaari, "Intifada" (1991), capítulo titulado apropiadamente, "el proletariado enfurecido". (se consigue en librerías de usados en todo Israel y en el mundo)



Respecto a cierto artículo del analista israelí de derecha y pro-asentamientos Moshe Arens que ha sido traducido al español por José Antonio y ha aparecido también en El Rejunte.il, esta es mi reacción: "Es el famoso entender pero ¿no? justificar. Cómo nos gusta cuando las acciones del ejército israelí son usadas para "entender" la desesperación de los hombres bomba palestinos. Nos encanta. Una verguenza el artículo de Moshe Arens. Lo peor que he leído." Moshé Arens es alguien que vive como si la Primera Intifada nunca hubiera existido. Me juego la vida que también dice que tiene montones de amigos palestinos.



Espero que dejemos de lado las justificaciones (que siempre toman en cuenta cierta cadena de eventos causales y no otras para explicar y entender), y nos aboquemos a defender a Israel por lo que merece ser defendido, y no defendamos o "entendamos" los comportamientos inmorales de parte de su población.