martes, diciembre 09, 2008

Cómo funciona el sistema electoral israelí y la incertidumbre en el cuarto oscuro

Bueno, sólo quería compartir con ustedes un poco de lo que sucede aquí en cada elección. Como saben, el sistema israelí es parlamentario unicameral, de representación estrictamente proporcional a la cantidad de votos sacados por partido y de un sólo distrito, es decir, que el que vota en Eilat al sur vota por lo mismo que el que vota en Kiriat Shmona al norte y su voto vale exactamente lo mismo.



El resultado de este sistema (potenciado porque los judíos nunca nos ponemos de acuerdo entre nosotros) es lo que se ha denominado un sistema multipartidario extremo, donde es normal que entren 10 partidos al parlamento (comparar con EEUU donde entran sólo dos, o a lo sumo algunos independientes aquí y allá).



Si trazamos una escala simple de posiciones políticas que van en un arco desde la izquierda a la derecha, podemos predecir que un partido que desee ganar las elecciones, debe acercarse lo más posible al centro (la mediana), ya que allí se encuentra la masa más grande de electores (y puede chupar de izquierda y de derecha). Sin embargo, cuando un partido, digamos de izquierda, se corre hacia el centro, lo más probable es que deje un espacio vacío a su izquierda para un partido que se posicione entre el extremo izquierdo y el partido que busca la mediana. Que es exactamente lo que sucede en Israel. Lo mismo sucede con los partidos situados más a la derecha. Entonces, un partido que quiere ganar las elecciones debe dejar de lado la ideología y ser flexible en sus posiciones. Pero eso no quita que siga habiendo partidos ideológicos (los cuales no ganarán las elecciones, a menos que la masa electora se vuelque justo para ese lado, situándolos, de pura casualidad, en la mediana).



Ahora, qué debe hacer un votante. Bueno, depende, el votante sí puede priorizar su ideología en el momento de votar. Supongamos que el votante desea que gane la centro-izquierda. Entonces, podría intentar ubicar al partido de centro-izquierda, y votarlo. No quiero decir que Kadima es de centro-izquierda (es centro puro, pero Avodá está casi muerto), pero supongamos que uno dice: "esto es justo lo que yo quiero, un partido que hable duro pero que esté dispuesto a concesiones". Bien, entonces uno va al lugar de votación, se prepara en el cuarto oscuro y ahí piensa: pero si voto al partido de centro izquierda y este tiene que hacer una alianza con el partido de centro-derecha, lo más probable es que resulte un gobierno demasiado de derecha para mi gusto. Entonces el votante puede hacer algo así: en lugar de votar al partido que mejor lo representa ideológicamente, vota a uno más a la izquierda de la postura de uno, digamos Meretz, para que "tire" del arco político más hacia la izquierda y ayude al partido que realmente quiere votar a que permanezca en el lugar donde uno realmente quiere que esté, pero sin votarlo. También es una postura racional desde el punto de vista del votante. ¿Les parece?



A mí me parece que el sistema político israelí se hace más interesante que el argentino, que se resume en "somos todos compañeros" versus "¡cualquiera menos los peronchos!" ¿no?