domingo, diciembre 28, 2008

Algunas reflexiones sueltas sobre el conflicto y la guerra mediática

La propaganda pro-árabe ya habla nuevamente de "desproporcionalidad". Que los ataques de Israel son "desproporcionales". Eso es un sinsentido.



1. Se supone que si uno de los bandos va a ganar, su fuerza tiene que ser en algún sentido desproporcionada. En el caso actual, no hay dudas que el bando israelí es desproporcionadamente más poderoso, desproporcionadamente más inteligente (porque el Hamás es el único que se mete en una guerra que no puede ganar), y desproporcionadamente más cuidadoso con la vida humana, tanto la propia como la ajena (del Hamás, maestros del hombre bomba, no se espera cuidado con la vida ajena, pero tampoco son muy cuidadosos con la propia).



2. La desproporcionalidad en el poder militar es prácticamente central al objetivo de los ejércitos. Una de las maniobras militares básicas es el fuego concentrado sobre una posición, mientras se deja temporal y peligrosamente desprotegida otra.



3. Hay una confusión propagada por aquellos que odian a Israel respecto al significado de la proporcionalidad. Supuestamente hacen referencia a la teoría de la Guerra Justa, pero sin comprenderla en lo absoluto. Según algunas de las reglas de la Guerra Justa, una acción militar tiene que que ser proporcional, sí, pero proporcional a sus objetivos políticos o militares. Estos pueden ser declarados o no, y muchas veces -y con buena razón- los objetivos son sólo claros para aquellos que comandan la guerra. Porque el secreto ya es de por sí una buena táctica. Por lo tanto y en primer lugar, decir que las acciones del ejército israelí son desproporcionales sin conocer qué es exactamente lo que el ejército israelí desea lograr con cada ataque, es absurdo. En segundo lugar, aún si se supiera exactamente cuál es el objetivo que Israel quiere lograr con cada bomba (para, por ejemplo, comparar en algún tipo de escala arbitraria, si se justifica tirar una bomba de 500 kilos para demoler un hangar identificado como un depósito de armas en una zona semi poblada, o si sería mejor utilizar una de 250 kilos o de 1000), el sentido de proporcionalidad que se debe usar sigue siendo el de las acciones de un ejército respecto de sus propios objetivos tácticos o estratégicos.



Pero no es este el sentido en que los que odian a Israel usan la palabra desproporcional. Para ellos, la proporcionalidad tiene que existir entre las acciones de cada ejército. Como si a un ejército se le permitiera disparar sólo la misma exacta cantidad y calidad de munición que el otro y de no hacerlo debiera ser acusado de desproporcionalidad (¡o incluso, que los dos ejércitos debieran comenzar a pelear exactamente con la misma cantidad de material de guerra!). Ese sentido de la palabra desproporcionalidad es otro absurdo.



4. Por eso yo digo, que si quieren ejércitos balanceados y batallas proporcionales, jueguen al Starcraft o al Command & Conquer.



5. Otro mecanismo de la guerra mediática es hacer ver a los ciudadanos israelíes como insensibles. El que odia a Israel se pone en una especie de posición virtual "neutral" en el que adopta una postura "más moral que la tuya". Típico es escuchar que las dos partes son culpables, que Israel no hizo tampoco todo lo posible, y -esta es increíble pero me la arrojaron a mí en una discusión- que mis comentarios demuestran que no lamento las víctimas civiles palestinas. Como si los israelíes debieran ahora guardar un minuto de silencio por los muertos palestinos. Sí, claro. Me imagino cuantos minutos de silencio guardaron los ingleses por las víctimas civiles alemanas en la Segunda Guerra Mundial. Seguro que lo hicieron. El primer día de la guerra a más tardar. Pfff!



6. Finalmente, cuando se piensa que absolutamente cada acción militar que ha tomado el Hamas en este conflicto ha sido un crimen de guerra (porque sus cohetes son todos lanzados hacia blancos civiles, por si queda poco claro), suena realmente cretino acusar a ambos lados por igual. No, acá el culpable de comenzar la guerra fue el Hamás. El culpable de crímenes de guerra en este conflicto es el Hamás, y cualquier otra conclusión demuestra un grado de cretinismo moral (o cretinismo sumado a una ignorancia supina) pocas veces alcanzado en una discusión.