jueves, noviembre 13, 2008

Campeón incansable en revivir el hebreo

Esta es una traducción de la reseña del nuevo libro de Ilan Stavans, "Reviviendo el Hebreo", una biografía de Eliezer Ben-Yehuda, via Normblog.


Teodoro Herzl, el periodista nacido en Hungría que modeló el sionismo en la fuerza que creó el Israel moderno, imaginó que el alemán sería el lenguaje de trabajo de su estado deseado.



"No podemos conversar entre nosotros en hebreo," Herzl remarcó poco antes de su muerte en Viena en 1904. "¿Quién entre nosotros tiene la noción suficiente de hebreo como para pedir un pasaje de tren en ese idioma?"



Y sin embargo, otros de sus contemporáneos con tenacidad creyeron que si el pueblo judío armaría el idioma Hebreo otra vez, las generaciones futuras se acercarían a él. Si lo deseaban, una manera de decir, la resurrección del hebreo no sería un sueño.



Y así pasó. Piensen en idiomas antiguos y háganse la pregunta que se hizo el prolífico académico Mexicano-Judío Ilan Stavans: "¿Dónde hoy puede uno encontrar acadio, siríaco, ugarítico, moabita, nabateo, caldeo o fenicio?" ¿Cómo puede ser que el hebreo, que tenía menos de 10.000 hablantes a fines del siglo XIX, ahora disfruta según una estimación, de unos ocho millones?



Reviviendo el hebreo es una combinación de memoria personal y reflexión histórica de Stavans, un profesor de cultura Latinoamericana y Latina en el Armherst College. Sigue la huella de su búsqueda para entender la vida de Eliezer Ben-Yehuda (1858-1922), nacido Eliezer Yitzhak Perelman, el lexicógrafo nacido en Lituanua "que dedicó su vida a una sola misión: revivir el lenguaje bíblico de 3000 años de antiguedad, adaptarlo al mundo moderno haciéndolo una pieza central del sionismo."



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En la niñez de Ben-Yehuda, explica Stavans, el hebreo permanecía un "lenguaje arcaico de la literatura sagrada... generalmente escrito, no hablado," incluso en la comunidad judía de Palestina. Ben-Yehuda, un ratón de biblioteca, enfermizo y joven, comenzó a venerar el lenguaje. En A Dream Come True, Ben-Yehuda confesaba: "Toda mi vida he lamentado inconsolablemente dos cosas. No nací en Jerusalem, ni siquiera en la Tierra de Israel. Y mi discurso, desde el momento en que fui capaz de emitir palabras, no fue en hebreo."



En 1879, Ben-Yehuda publicó su más famoso ensayo, "La cuestión ardiente". En él, argumentaba que el sionismo y el hebreo hablado se reforzaban uno al otro: "Vamos a revivir la nación y su lengua revivirá también!" Para la época en que Ben-Yehuda se asentó en Jerusalem en 1881 y adoptó un nombre hebreo, quiso que su hijo, que crecería para ser el periodista israelí Itamar Ben-Avi, fuera el primer niño en tiempos modernos que hablara hebreo como primera lengua.



Para ese fin, Ben-Yehuda persuadió a su mujer, "la primer mujer judía en nuestro tiempo de hablarle a sus hijos en hebreo desde el momento de su nacimiento," de no emplear una mucama "para que el niño no oyera los sonidos de otro idioma que el hebreo."



La elección más notable de Stavans en Reviviendo el hebreo es intercalar la historia de Yehuda con la suya propia: la memoria de un joven judío mexicano tratando de descubrir su identidad. Nacido Ilán Stavchansky, Stavans aprendió hebreo de niño en el Yidishe Shule de Ciudad de México - su abuela, Bela Stavchansky, había inmigrado a México. Stavans fue por primera vez a Israel en 1979 en un año de pausa entre la secundaria y la universidad, pero su conexión con el hebreo se apagó por un tiempo, desencadenando la pasión renacida que anima a este libro.



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Un segundo beneficio del enfoque de Stavans es un bievenido salpicado de hechos fascinantes sobre el hebreo y Ben-Yehuda. El Hebreo, parece, fue modelado por el alfabeto fenicio. Debido a que hay realmente "tres épocas de hebreo", sólo podemos "especular sobre como sonaba el hebreo durante los años de David en el poder."



Los israelíes modernos, de hecho, han rechazado miles de acuñaciones de Ben-Yehuda por alternativas más prácticas.



Finalmente, también aprendemos que Ben-Yehuda sufrió una hostilidad muy severa por sus esfuerzos, incluyendo acciones legales contra él. Hasta el día de hoy, cuenta Stavans, muchos judíos ultra-ortodoxos vituperan a Ben-Yehuda como el hombre que envileció el hebreo al bajarlo de una lengua sagrada a la jerga callejera.



El mejor resumen del logro de Ben-Yehuda este relato inspirado y sagaz de una historia única en el mundo proviene de una línea que el traductor Eliezer Nowodworski, una de las fuentes de Stavans, atribuye al gran historiador judío Cecil Roth.



Roth dijo simplemente: "Antes de Ben-Yehuda, los judíos podían hablar hebreo, pero luego de él, lo hicieron."