sábado, octubre 11, 2008

1929 - Ahora son todos "anti-sionistas"

En 1929, A. Silbertein, Director de la Escuela de la Alianza Israelita para Muchachos de Damasco, Siria, le escribió una carta al Presidente de la Alianza en París, para contarle el estado de la comunidad judía de siria luego de los Disturbios de 1929 en Palestina.


Los Disturbios, que comenzaron por una agitación de los líderes musulmanes a defender la Mezquita de Al-Aksa de una inexistente amenaza judía, derivaron en pogroms contra las comunidades judías más antiguas, el viejo yishuv religioso no-sionista, que no tenía forma de protegerse. En los Disturbios, los musulmanes masacraron a las comunidades judías de Hebrón (la cual desapareció completamente), Safed (o Tzfat), Jerusalem y Motza, al grito de "Itbaj al-Yahood" (Muerte al Judío). 133 judíos fueron asesinados y 339 heridos por los árabes. 116 árabes fueron muertos y 232 fueron heridos por las fuerzas de policía británica y algunos pocos por las fuerzas de auto-defensa judías de la Haganá. Noticias falsas de los eventos, en los que las víctimas eran los árabes a manos de los judíos fueron rápidamente distribuidas en todo el mundo árabe gracias a la propaganda del Muftí de Jerusalem, Haj-Amin al Husseini, luego amigo de Adolf Hitler, provocando un cambio cualitativo y cuantitativo en la opinión pública árabe en contra del sionismo y de los judíos.



Silberstein, el autor de la carta, no era ningún sionista. De hecho, sólo un mes antes de escribir esta carta había acusado a la Asociación de Deportes Macabea frente a las autoridades, de ser sionista. La carta fue traducida por mí del inglés y aparece en Norman A. Stillman, The Jews of Arab Lands in Modern Times, The Jewish Publication Society, Philadelphia, New York, 1991, p. 357-359.


Damasco, 9 de septiembre de 1929.

A. Silberstein

Sr. Presidente,



La vida en Damasco



La situación en nuestro cuarto [barrio judío] ha vuelto a lo normal luego de las protestas ruidosas de la última semana. La gente ha vuelto al trabajo. Nuestros correligionarios siguen en sus empleos pacíficamente tanto en la ciudad como fuera. Los puestos tomados por las tropas francesas han sido evacuados, y el cuarto ha regresado a su vida diaria.

¡Pero hay un tema que está atormentando a algunos de nuestros correligionarios!
¿No llegaron los judíos de Damasco demasiado lejos en sus manifestaciones anti-sionistas? ¿Estaba el cuarto realmente en tal peligro como para emitir declaraciones deplorando la empresa sionista?

¡Aquellos que tienen relaciones amistosas con nuestros correligionarios al sur [en Palestina] están realmente preocupados por las consecuencias locales y a nivel mundial de las manifestaciones! ¡Mientras que a lo ancho del mundo entero los judíos han mostrado su apego a los sionistas y su simpatía con las víctimas, aquellos de Siria han hecho causa común con los árabes!

“Deploramos los actos de violencia sionistas,” declaró el Presidente de la Comunidad Judía de Beirut en la mezquita. “Somos árabes desde tiempo inmemorial, y reprobamos el emprendimiento sionista instituido por judíos de Europa Oriental,” declaró la Organización de la Juventud Judía de Damasco en todos los periódicos. ¡En Beirut, muchos jóvenes judíos tomaron parte en las manifestaciones anti-sionistas que corrieron por las calles!

El diario de Tel Aviv Haaretz se levantó indignado contra la actitud adoptada por la judería siria durante los eventos sangrientos en Palestina. ¡Los llamó cobardes, y fulminó contra la comunidad damascena en particular!

Fue de hecho la comunidad en Damasco la primera en demostrar su simpatía por las víctimas árabes palestinas. Estas manifestaciones convencieron a las otras comunidades poco a poco. En Beirut, Sidon, y Alepo, las comunidades judías manifestaron su solidaridad con los árabes. En Latakia, capital del Estado Alawita, los únicos dos judíos viviendo en el pueblo, uno un funcionario y el otro un trabajador, dirigieron una carta al Comité Musulmán condenando las agresiones sionistas y expresando solidaridad con los árabes.

Algunos han encontrado una excusa para la actitud de la comunidad.
¡Las primeras noticias de Palestina publicadas en los periódicos eran lo más tendenciosas! ¡Todos los diarios de común acuerdo reportaron que miles de árabes habían sido masacrados en Jerusalem; que bombas habían sido lanzadas dentro de la Mesquita de Omar; que mujeres y niños habían sido muertos salvajemente sin piedad!
Ni bien las protestas comenzaron a circular a lo largo de la ciudad, los judíos se encontraron indefensos, sin saber qué hacer. Si deben ser culpados, es por dar credibilidad a las nuevas mentiras publicadas por los periódicos y por actuar precipitadamente.

Los diarios árabes e incluso los franceses de Siria y Líbano continúan siendo muy violentos en sus ataques contra los sionistas. El término “antisemita” ha desaparecido de Siria; ¡hoy ya no hay más antisemitas entre nosotros, sino anti-sionistas! ¡Al emplear este término, los diarios creen que se les permite decir cualquier cosa contra los judíos! ¿No deberían alegrarse nuestros correligionarios sirios por este cambio de vocabulario? Creo que no, ya que para las masas, sionistas y no-sionistas son judíos. Es verdad que para algunos de nuestros vecinos, los sionistas son algo distinto completamente, y muchos han ido tan lejos hasta preguntarnos si los sionistas tienen la misma religión que otros judíos.

A pesar de las medidas tomadas en la frontera Siro-Palestinense para impedir que los sirios penetren Palestina, los diarios están anunciando que varios cientos de patriotas han ya cruzado la frontera para llevar ayuda a los árabes palestinos. Creo que el atractivo del botín les dio más que un empujón a estos patriotas para ir y “luchar en la Tierra Santa.”

Nuestros correligionarios son miedosos por naturaleza. ¡A la más mínima alerta, el pánico se apodera de toda la población! Sin duda es el período atormentado de 1925-1926 que todavía está en la mente de todos.*

La semana pasada una bomba explotó no lejos del cuarto, matando a dos cristianos e hiriendo a otros cuatro. Inmediatamente, la voz se difundió entre nuestra gente de que esta bomba había sido destinada a nuestro cuarto, pero había explotado demasiado pronto. A lo largo el día, todas las calles estuvieron abandonadas porque la gente temía un ataque. A lo largo de la noche, la gente se mantuvo en guardia en las ventanas. ¡Una chica pensó que vio a un árabe caminando por las calles armado con granadas! El puesto militar francés fue alertado a medianoche y una patrulla de soldados senegaleses hizo la ronda a través de las calles. La gente quería que se hicieran pedidos a las autoridades para tener un puesto militar en cada casa. Afortunadamente, para la población judía, el asunto de la bomba fue aclarado. [La bomba era del tiempo del levantamiento druzo y estaba siendo usada por un comerciante ambulante como pesa en la balanza].


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Si nuestros correligionarios se conmovieron por las noticias de los eventos en Palestina, la emoción fue aún mayor el día que se enteraron de la desgracia que había sufrido la comunidad sefaradí de Safed. Se realizó un servicio conmemorativo por las víctimas [el ataque contra el Cuarto Judío de Safed comenzó en la Calle de los Sefaradim, que fue completamente destruida].

Aunque la vida en Damasco está más tranquila, todavía infunde algunas ansiedades. La gente está terriblemente sobreexcitada. Esta semana dos judíos fueron golpeados justo en el centro de la ciudad no lejos de la estación de policía. ¡Ninguno de los atacantes pudo ser arrestado!

Por favor acepte, Sr. Presidente, esa expresión de mi devoción.



A. Silberstein


*El período de 1925-1926 al que se refiere el autor fue el levantamiento druzo. Durante este, el Cuarto Judío de Damasco fue primero saqueado por los druzos y luego bombardeado por los franceses.



De la carta es evidente el miedo que tenía la comunidad judía de Siria de la violencia árabe, y como sus declaraciones anti-sionistas eran una manera de evitar ser tomados como blanco. No les sirvió de nada, los pogroms en Siria se repitieron hasta la total expulsión y evacuación de la comunidad judía siria hacia, primero, Líbano y luego Israel. Conviene tener en cuenta esta carta (y muchas otras como esta) cuando nos vienen con el cuento de que lo que resta de la comunidad judía de Irán "no quiere saber nada con Israel" y que son "anti-sionistas". Son rehenes que están simplemente muertos de miedo y esto es lo más racional que pueden hacer. Espero que pronto puedan ser salvados de la teocracia asesina iraní.



Además fíjense el párrafo en el que dice que: "¡Ya no hay más antisemitas entre nosotros, sino anti-sionistas! ¡Al emplear este término, los diarios creen que se les permite decir cualquier cosa contra los judíos!". ¿No es, lamentablemente, muy actual? Un ejemplo de 1929 de la temprana demonización del sionismo y como es, simplemente, antisemitismo disfrazado.