domingo, septiembre 21, 2008

Un tipo de islamismo

En la reseña de Christopher Hitchens de un libro de Bernard-Henri Lévy, "La izquierda en tiempos oscuros - resistir al nuevo barbarismo", está esta perlita:

“Estoy convencido de que el colapso de la casa comunista en casi todos lados ha incluso, en ciertos casos, tenido el efecto secundario inesperado de borrar todas las marcas de sus crímenes, los signos visibles de su fracaso, permitiéndole a cierta gente comenzar a soñar una vez más en un comunismo inmaculado, sin compromisos y feliz."



Si esto no es exactamente cierto, incluso de aquellos nostálgicos por "Fidel", excusadores de Hugo Chávez, crédulos sobre cuán "laico" era el Partido Baath, o tendientes a simpatizar con Vladimir Putin respecto al "encerramiento" de su país por titanes agresivos como Estonia y Kosovo y Georgia, aún así contiene una verdad. Uno podría en realidad haber ido más allá y argumentado que la tentación totalitaria ahora se extiende a un respaldo del islamismo como la última, mejor esperanza de la humanidad contra el imperio norteamericano. Yo podría sin dificultad nombrar algunos izquierdistas destacados, desde George Galloway a Michael Moore, que han usado los mismos términos brillantes para describir la "resistencia" en, digamos, Irak que hubieran usando en su momento para el Ejército Rojo o el Vietcong. Pescando con red en la historia intelectual de Europa, como él es capaz de realizar con bastante destreza, Lévy se encuentra con un antepasado de esta convergencia siniestra en un comentario ilusionado que confió a su diario el escritor fascista Paul Claudel el 21 de mayo de 1935: “El discurso de Hitler; una especie de islamismo está siendo creado en el centro de Europa.”