viernes, mayo 30, 2008

¿Debe Israel suplir servicios a Gaza?

Un artículo de Julián Schvindlerman, las imágenes no pertenecen al artículo, las agregué yo. Gracias Andrés por enviármelo.



Muchos individuos alegan sin fundamento que el Estado de Israel tiene la "obligacion", tanto juridica como etica, de proveerle insumos y suministros a la Franja de Gaza (territorio que ya no ocupa y desde donde se lanzan diariamente misiles, cohetes y morteros contra las poblaciones israelies limitrofes). El analista politico Julian Schvindlerman nos explica en un detallado articulo cual es la verdadera obligacion legal y moral de Israel con respecto a dicha zona...




¿DEBE ISRAEL SUPLIR SERVICIOS A GAZA?





Existe la impresión generalizada de que la Franja de Gaza vive al borde de una crisis humanitaria dada la decisión israelí de reducir los suministros de combustible y electricidad, y que Israel tiene una obligación jurídica y moral de garantizar dichas provisiones. Dejando de lado el hecho de que la franja ha estado al borde de una crisis humanitaria desde 1994, cuando la Autoridad Palestina fue establecida, ambos puntos son incorrectos. La ley internacional no requiere que Israel provea a Gaza de combustible o electricidad o de ningún otro servicio o mercancías. Y no existe ley moral alguna que obligue a un estado bajo ataque constante a suministrar asistencia de cualquier tipo a la entidad ofensora.



En la opinión legal de Abraham Bell, profesor de derecho en la Universidad Bar-Ilan, el artículo 23 de la Cuarta Convención de Ginebra permite a estados como Israel cortar el suministro de combustible y electricidad a territorios como Gaza. Solamente requiere que Israel permita el paso de alimentos, ropas y medicamentos destinados a niños menores de quince años, mujeres embarazadas, y casos de maternidad. Más aún, Israel estaría obligada a no interferir con los envíos de terceras partes, no a proveer algo ella misma. El artículo 70 del Primer Protocolo Adicional de las Convenciones de Ginebra de 1977 amplia los requerimientos relativos a provisiones esenciales, pero no lista ni el combustible ni la electricidad como ítems cuyo paso debe ser permitido. Bell destaca que la dependencia del suministro extranjero no crea una obligación legal para la continuación de tal suministro. Arabia Saudita no está obligada a proveer de petróleo a Europa, ni Occidente está obligado de suministrar ayuda alimenticia a Somalía o Darfur. Asimismo, tampoco hay precedente que cree obligaciones legales sobre la base de una previa administración militar. Ninguna obligación ha caído sobre Egipto respecto de Gaza a pesar de haber ocupado la franja durante casi veinte años, o sobre las Naciones Unidas respecto de Irak y Libia luego de la imposición de zonas libres de vuelo sobre sus espacios aéreos. El artículo 23 de la Cuarta Convención en ciertos casos requiere el permiso de ciertos ítems bajo ciertas condiciones a población civil enemiga, pero esto no abarca a Israel y a Gaza: ninguno es signatario de la Convención y Gaza no es territorio ocupado. Aún si Israel estuviera obligada por la Convención, ella cumple con la ley internacional puesto que incluso el derecho consuetudinario permite la interferencia del tránsito de ítems humanitarios para asegurarse que éstos no sean puestos a beneficio de la economía o los esfuerzos militares del enemigo. Este ha sido el caso en más de una instancia, cuando en febrero del corriente año el Hamas tomó posesión de catorce camiones de la Cruz Roja repletos de ayuda humanitaria, y cuando en abril atacó un convoy de camiones que transportaban combustible destinado para UNRWA, la agencia de asistencia a los refugiados palestinos. ”Hamas está tomando el combustible para los vehículos de sus líderes y fuerzas de seguridad” dijo un palestino de Gaza al Jerusalem Post, mientras que un oficial palestino de Ramallah afirmó que “Hamas está o bien robando o bien bloqueando la mayor parte de las provisiones de combustible”. Por todo ello, Israel no está incumpliendo con la ley internacional al reducir o frenar suministros de servicios a la Franja de Gaza.




Camiones israelíes como estos, cargados con combustible para los hospitales de Gaza, son atacados por el Hamás para robarlos y usarlos para sus 4x4 en sus ataques terroristas.


La exigencia moral impuesta a Israel -estado receptor de miles de cohetes disparados desde Gaza- es por demás absurda. Ningún estado debe proveer de servicios o mercancías a una entidad agresora. Ni tampoco puede el pueblo palestino pretender ser inmune a las consecuencias derivadas de las decisiones que el gobierno popularmente electo por éste adopta. Menos aún cuando numerosas encuestas de opinión reflejan un apoyo sustantivo del pueblo de Gaza al Hamas; algo que se condice con la atmósfera general: según una encuesta publicada este mes por la Universidad de Maryland y Zogby Internacional, efectuada a unos cuatro mil árabes en Egipto, Jordania, Líbano, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, la mayoría prefiere a Hamas respecto de Fatah. Además, las manifestaciones civiles en apoyo al terrorismo de Hamas dan cuenta de una población encantada con el asesinato de israelíes. Luego del atentado contra estudiantes en una Yeshivá de Jerusalem el pasado mes de marzo, las calles de Gaza se atestaron de miles de palestinos, algunos fueron a dar gracias a las mezquitas y otros repartieron caramelos. Lo mismo sucedió en febrero luego un atentado suicida en Dimona: conductores tocaron las bocinas de sus automóviles en señal de alegría y jóvenes repartieron flores y caramelos. Expresiones públicas palestinas de apoyo también recibió el Hizbullah durante su última guerra contra Israel así como Saddam Hussein cuando lanzó 39 misiles Scud contra el estado judío. Otro tanto ocurrió durante la llamada segunda intifada ante los atentados suicidas del Hamas y otras agrupaciones terroristas donde era común la distribución popular de caramelos y aprobatorios disparos al aire. Con lo cual, resulta inadecuado pretender poner sobre los hombros de Israel responsabilidad moral alguna por las necesidades humanitarias de un pueblo exultante ante la sangre israelí.


Palestinos festejando la muerte

Palestinos repartiendo dulces luego del atentado terrorista contra adolescentes en una escuela de Jerusalem.



Al centrar su atención en las infundadas exigencias morales y legales contra Israel, la comunidad internacional está pasando por alto la propia acción del Hamas en pos de acentuar la crisis humanitaria de los palestinos para obtener provecho político. Hamas no solo ha atacado a camiones transportadores de alimentos y combustible hacia Gaza, sino que incluso ha atentado contra la terminal de combustible de Nahal Oz, de donde sale combustible para los palestinos. “Ellos tomaron control del combustible y dispararon contra la terminal para torpedear el flujo de combustible hacia la franja” admitió en abril Mojahed Salam, titular de la agencia de combustible de la AP. Al agudizar la crisis humanitaria, cruelmente Hamas busca aumentar la presión mundial sobre Israel.


Terroristas palestinos

Terroristas palestinos



Asistimos así, una vez más, a un clásico de clásicos del conflicto palestino-israelí: Israel es culpado por atropellos inexistentes en tanto que el liderazgo palestino es exonerado de delitos que sí comete. La adjudicación de responsabilidad a propósito de la crisis humanitaria de Gaza es moralmente relevante y prácticamente útil en tanto permitirá -al menos a aquellos dispuestos a admitir la realidad- identificar sus causas verdaderas y poder remediarlas con efectividad.