martes, marzo 25, 2008

El chorro con suerte

Ayer nos entraron a robar al departamento. A la madrugada escucho ruidos y pienso que es Adela en el living... pero Adela estaba acostada al lado mío. O mi vieja, que vino a visitarnos y duerme en la otra pieza. La cosa es que tengo el sueño re liviano y me despierta cualquier cosa. Por fin, una vez que eso sirve de algo. Llamo a Adela en voz alta y escucho más ruidos. Cuando me asomo al living alcanzo a ver la puerta del depto que se cierra... luego pasos por las escaleras y el golpe de la puerta de calle del edificio... y yo todavía pensando si a mi vieja o a Adela se les dio por salir a pasear a las dos y media de la mañana... Pruebo la puerta y está abierta... la cierro y comienzo a darme cuenta que un chorro nos visitó... La levanto a Adela y le pregunto si dejamos la puerta abierta; ella se acuerda de haberla cerrado. Paseo la vista por la habitación y veo por fin la ventana abierta y las persianas corridas y la noche detrás... Se llevó sólo los dos celulares de Adela, parece que no le di tiempo de más. Las compus permanecían en el lugar de siempre y la cámara de fotos también. Si no hubieran estado las llaves puestas en la puerta quizás se le pasa por la cabeza confrontarme. Tuvo suerte, lo hubiera hecho pomada con mi superior musculatura y mi estado permanente de máxima alerta... Seguro.


Je, Hernan en los comentarios me hizo acordar de este cuento de Efraím Kishon (hacer click en cada una para agrandar).