martes, marzo 04, 2008

El agua no es el problema

Buena Prensa tiene un excelente post sobre las teorías conspirativas sobre el agua en Medio Oriente. Esas que hacen circular los árabes y los neonazis para afirmar que Israel inicia guerras para apropiarse del agua.



Yo no conocía los datos tan en detalle como Buena Prensa, pero es razonable. Yo ya he dicho que no hay un problema de agua en Medio Oriente. Hay un problema de falta de voluntad árabe para hacer la paz con Israel. Si Siria y el Líbano quisieran hacer la paz con Israel, se podría construir un acueducto desde Turquía que brindara agua a todos los países de la zona. Ahora se habla de la desalinización y eso también ayuda.



Pero no olvidemos que en el año 1953 el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Foster Dulles había preparado un plan para mitigar el problema de los refugiados árabes y al mismo tiempo contribuir a la paz entre árabes e israelíes en base justamente a un reparto del agua del río Jordán. El plan, llamado "Jordan Valley Plan" preveía que 1.250.000 dunams (cada dunam son 1000 metros cuadrados) de tierra árida en Israel, Jordania y Siria iban a poder ser reclamadas para la agricultura, más 170 millones de kw/hora serían generados de energía hidroeléctrica. Con el programa, 160.000 refugiados árabes se habrían podido ganar la vida como campesinos en la nueva tierra fértil, otros 60.000 a 70.000 hubieran encontrado trabajo en el proyecto de construcción mismo, mientras que otros 140.000 hubieran estado empleados simplemente sirviendo a las necesidades de la población campesina. El costo de tal proyecto era de entre 100 y 110 millones de dólares y Estados Unidos iba a cubrir la mayor parte de él.



Pero cuando la Liga Arabe se reunió en octubre de 1955 para debatir el proyecto, los países árabes decidieron "posponerlo" (para evitar la carga diplomática de rechazarlo directamente). Luego los árabes acusaron a Israel por el colapso de las negociaciones diciendo que no se podía confiar en que Israel llevara a cabo el acuerdo de buena fe. Pero, como dice Howard Sachar: "la explicación auténtica era más simple: la cooperación con Israel, incluso a un nivel puramente técnico, implicaba el reconocimiento árabe del estado judío. Peor aún, desde el punto de vista árabe, el proyecto del Valle del Jordán hubiera fomentado el crecimiento y desarrollo de Israel. Frente al ruido de fondo de la sospecha y odio árabes, y el crescendo de raids y represalias, era totalmente extraordinario que los esfuerzos [del encargado de la negociaciones del proyecto] hubieran progresado más allá de las primeras discusiones exploratorias con los gobiernos árabes."

Fuente: Howard Sachar, A History of Israel. From the rise of Zionism to our time. Second ed. New York : Alfred A. Knopf, 2006, pp. 457-458.