domingo, febrero 10, 2008

Crueldad y Silencio, Kanan Makiya

Estoy por la mitad de un libro terriblemente fascinante. "Crueldad y Silencio. Guerra, Tiranía, Levantamiento, y el Mundo Arabe" (Cruelty and Silence) the Kanan Makiya. Casi no existe información sobre esto en castellano (o la que hay es de webs conspiracionistas, donde Makiya ahora es convenientemente descripto como "neocón" - por diossss...).



Makiya es un árabe iraquí exiliado en Londres durante los años de Saddam Hussein. Allí primero mantiene una tradicional línea comunista, de la que se va apartando a medida que descubre que es insuficiente para explicar el horror de Irak. Su primer libro, "República de Miedo" (Republic of Fear) es publicado en 1989 bajo el seudónimo Samir Al-Khalil, debido a que si su identidad se descubría, los agentes de la policía secreta de Saddam lo hubieran asesinado. Ese libro trata sobre la maquinaria burocrática de la dictadura baathista (Baath era el partido único en Irak). En 1991, luego de la Guerra del Golfo, Kanan Makiya vuelve a Irak para entrevistar a los sobrevivientes de las campañas de exterminio de Saddam Hussein. Estas campañas, llevadas a cabo a lo largo de años, pero extremadas entre 1988 y 1991, llevaron al asesinato burocratizado en el estilo de la Alemania Nazi, de cientos de miles de kurdos y chiitas iraquíes.



La primera sección del libro see lee en partes como el Nunca Más, en otras, como relatos de sobrevivientes del Holocausto, en otras como 1984 de George Orwell o como Archipiélago Gulag de Solzhenitzim. La segunda parte tiene que ver con el silencio y complicidad de los intelectuales y políticos del mundo árabe en las masacres, esa todavía no la he leído.



Makiya dice que "algo huele mal" entre los árabes. Demasiada mentira, demasiado odio y demasiado silencio. Como ovejas siguen a los líderes coreando consignas contra Israel y por la causa árabe, mientras que se odian y matan entre ellos. Genocidios se suceden en los países árabes y todos callan. Algo está podrido allí y Makiya es casi el único intelectual árabe dispuesto a destapar la cloaca y mirar adentro.



El primer capítulo, Khalil, trata sobre las experiencias de un kuwaití bajo la ocupación iraquí antes de la Guerra del Golfo. Los saqueos, los destrozos, las violaciones y los asesinatos diarios que llevaron a cabo los soldados iraquíes, quienes odian a sus "vecinos ricos" del Golfo. La derrota de los iraquíes por los aliados y el "paso de la muerte", donde la columna en retirada del ejército iraquí, cargando botín y rehenes kuwaitíes, fue aniquilada por la aviación norteamericana.



El segundo capítulo, Abu Haydar, cuenta sobre la intifada o levantamiento chiita y kurdo contra el régimen de Saddam, el día después de terminada la guerra. La verdadera revolución popular, que asaltó los cuarteles de policía de la dictadura, los centros de tortura y las municipalidades, utilizando las mismas armas que el Baath había almacenado en escuelas para el hipotético caso en que paracaidistas norteamericanos descendieran sobre Irak. La victoria breve de esta intifada y sus excesos, su violencia desmedida, sus ejecuciones masivas, su afán de instalar una teocracia shiita en Irak y su derrota al cabo de tres semanas. Los helicópteros del régimen reprimieron sin que las fuerzas de la coalición aliada los molestaran - recordemos que George Bush padre no quiso entrar a Irak para remover a Saddam Hussein - y aplastaron la intifada con sangre y fuego. En este capítulo se explica el odio entre sunnitas y chiitas, a quienes los primeros consideran herejes y subhumanos.



El tercer capítulo, Omar, se lee en partes como el Nunca Más. Omar, un jóven iraquí sunnita, de profesión ingeniero, cuyo único interés era juntarse con amigos a tomar alcohol y contar historias se ve de pronto capturado por paramilitares del régimen, junto a su hermano. Igual que en Argentina, uno de los amigos del grupo con el que se reunían era medio tarado. Hablaba de más sobre revoluciones y contra el ejército, sin jamás por supuesto pensar en hacer nada. El régimen lo apresó y lo hizo cantar el nombre de sus "compañeros de rebelión". Como sesenta personas terminaron en un centro de detención clandestino en Baghdad, siendo interrogados, golpeados, humillados, torturados -y tres ejecutados. Omar estuvo sólo 42 días y descarnado y harapiento volvió a su casa. Su hermano, cinco años.



El cuarto capítulo, Mustafá, habla del ataque con armas químicas contra aldeas kurdas que llevó a cabo Saddam Hussein y toda la política de "reasentamiento" del régimen. Este "reasentamiento", llevado cabo con creciente intensidad desde 1975, tenía por objetivo despoblar la zona rural de los kurdos, eliminando literalmente aldeas. Primero fue a lo largo de la frontera con Irán, por razones de "seguridad". Luego se extendió a las aldeas a lo largo de la frontera con Turquía. Luego abarcó cada vez más áreas en todo Irak. Las aldeas eran demolidas completamente con bulldozers, para que ni una sola pared permaneciera en pie. Mustafá pierde a toda su familia en un ataque con armas químicas contra su aldea mientras presencia todo el ataque desde las montañas. Mujeres kurdas comienzan a aparecer en los países árabes ricos del Golfo pérsico, vendidas como esclavas para los harenes de los sheiks del petróleo. Los hombres... desaparecen.



El quinto capítulo, Taimour, finalmente cuenta sobre Al-Anfal, la campaña de exterminio de Saddam Hussein, comenzada en 1988. Su "solución final" contra los kurdos. Los kurdos son engañados para subir en camiones que los llevan a campos de concentración, prometiéndoles que los van a "reasentar". Sus aldeas son completamente demolidas. En los campos, los hombres (es decir, todo varón mayor de 7 años) son separados del resto y transportados en camiones para desaparecer para siempre (hoy en día se han encontrado muchas tumbas masivas en Irak). Las mujeres son violadas, los niños golpeados. A veces también destinados para el exterminio. Un nene, Taimour, sobreviviente del exterminio, única persona que fue con los desaparecidos pero vivió para contarlo provee un testimonio. La dictadura iraquí lo condujo a él, su madre, los ancianos y los niños, desde el norte de Irak, en camiones llenos de gente, hacia el sur, en el desierto cerca de la frontera con Arabia Saudita. Exactamente igual que con los judíos en el Holocausto, transportados en trenes, la gente comienza a morir durante el transporte, sin agua y sin aire. Luego son vendados y transportados un trecho más, antes de volcarlos vivos en pozos ya preparados. Allí, bajo la atenta mirada del ejército iraquí, dos soldados ametrallan a las mujeres y los niños. Aproximadamente cien por pozo. Taimour es levemente herido y puede escapar gracias a la oscuridad. Tiene suerte porque inmediatamente llegan los bulldozers para cubrir las tumbas colectivas con arena, a muertos y a gente herida pero viva por igual. Entre 100.000 y 200.000 kurdos asesinados, hace sólo 20 años.



Y ningún líder, intelectual, político árabe dijo nunca nada. Se mantuvieron callados porque qué sería de la "causa árabe" si estas cosas se supieran. ¿Como mantener el odio contra Israel? ¿Cómo apoyar a los palestinos si los principales asesinos no son los "sionistas" sino ellos mismos?



Como dice Makiya en la página 201:

"¿Es todo árabe responsable? Millones sobre millones de palabras se han escrito sobre la destrucción de cientos de aldeas palestinas para poder llevar a la creación del estado israelí. Y está muy bien. Sin embargo muchos de los mismos intelectuales que escribieron esas palabras eligieron el silencio cuando se trató de la eliminación de miles de aldeas Kurdas llevada a cabo por un estado árabe. Parece que conocemos sólamente las cosas que queremos conocer."

Edward Said, el fallecido escritor tan famoso por sus ataques contra Israel, antiguo compañero y colega de Kanan Makiya, recibió un dardo de Makiya, quien le dijo que estaba "sacrificando al pueblo iraquí en el Dios imposible de apaciguar de "´Palestina primero.´" Edward Said denunció entonces a Makiya como "traidor contra la madre de todas las causas árabes." Que porquería de tipo Said.