viernes, diciembre 07, 2007

El pensamiento conspirativo

Más del libro de Nick Cohen, "What's Left?". Nick dice: la izquierda se siente amenazada hoy en día (desaparición del socialismo como alternativa, crecimiento de los movimientos religiosos, anti-aborto, decadencia de los sindicatos, triunfo del capitalismo, problemas en los estados de bienestar). Y los que se sienten del lado de los perdedores de la historia a veces pasan al pensamiento conspirativo para explicar sus derrotas. Por eso el auge de la "explicación" basada en los "neocón", "siocón", "sionistas"



[El Abate Augustin] Barruel estaba convencido de que esta conjura satánica ancestral podía explicar la pérdida de su mundo [a raíz de la Revolución Francesa]. Si la gente pedía pruebas de que los Masones habían "jurado odio al altar y al trono, habían jurado aplastar el Dios de los Cristianos, y extirpar totalmente los Reyes de la Tierra", él replicaba que Voltaire, George Washington y Benjamín Franklin eran todos Masones (o, en realidad, Caballeros Templarios). Su libro fue un hit, y masones ingleses perplejos tuvieron que emitir desmentidas furiosas. Estas no lograron nada, y la fantasía de Barruel de que los derechos humanos y la democracia eran un frente de una conspiración cósmica contra la monarquía y la religión pasaron a la corriente sanguínea de la extrema derecha europea: no al conservadurismo respetable, el que naturalmente tenía muchos simpatizantes masones, sino al bajo mundo del ultra-catolicismo y las fantasías y el bandidaje contra-revolucionario.



La teoría de Barruel suena demente cuando la escribes en un papel - en realidad, es demente - pero atrajo a aquellos cuyas certezas políticas se fueron con la pérdida del orden monárquico dívinamente bendito, y cuyas certezas económicas estaban siendo destruidas por las nuevas formas capitalistas de hacer negocios.



Nos adulamos a nosotros mismos si creemos que el abrazo de la teoría de la conspiración es extravagante. La democracia no es un sistema de gobierno fácil. Ha sido despreciado como el gobierno de la chisma o la manipulación de la chusma por demagogos desde la época de Platón. Si yo diera un discurso en una reunión izquierdoza (leftish) en Londres y dijera que los Caballeros Templarios han estado planeando tomar el control del mundo desde 1307, me sacarían riendo del escenario - en todo caso, espero que lo harían. Si yo dijera que la democracia es una farsa porque no hay diferencias serias entre partidos, que son sólo marionetas de las corporaciones de los Estados Unidos, me aplaudirían, y no sólo en reuniones izquierdozas. ¿Qué pasaría si yo dijera que los judíos figuran desproporcionadamente entre los banqueros y ejecutivos del capitalismo global? Hace treinta años, la audiencia me hubiera abucheado llamándome nazi. Hoy día, no estoy tan seguro. Quizás habría un poco de arrastre de pies con la audiencia deseando que sustituya "judío" por "sionista".



Porque no hace falta mucho para perder el balance y caer en las formas de pensamiento conspirativo, particularmente cuando estás en el lado perdedor o sospechás que tus tradiciones aparentemente poderosas están siendo amenazadas. El éxito de las economías de mercado, la decadencia de los sindicatos y el desguace de los estados de bienestar hacen que muchos en la izquierda liberal sientan que están perdiendo hoy día, pero por la mayor parte de los dos siglos luego de la Ilustración, la derecha religiosa y monárquica habían sido los perdedores de la historia. Tradicionalistas aterrorizados por la posibilidad de la democracia, intelectuales de segunda línea que no podían encontrar un trabajo que cumpliera con sus expectativas y gente dueña de pequeños negocios y campesinos apretados entre los sindicatos y los conglomerados, aportaron la masa de los reclutas del fascismo.



Justo antes de su muerte en 1820, Barruel se transformó en el primer pensador contra-revolucionario en concentrarse en los judíos, no como individuos, sino como los judíos, una secta diabólica unida en una conspiración común. Si tu aceptas que la modernidad es una conjura, entonces el pasaje al antisemitismo tiene sentido.