viernes, noviembre 09, 2007

Una Democracia en Medio Oriente

Ayer terminé de leer un libro que me prestaron de Gabriel Ben Tasgal: "Israel Siglo XXI 1 Democracia en Medio Oriente".



Una edición hecha a pulmón por la Agencia Judía. Ni ISBN tiene! Así que no lo van a conseguir en ninguna librería, aunque quizás en la Agencia Judía de los países latinos, especialmente Uruguay, tengan algunas copias.



La edición, por supuesto, es catastrófica, con frases repetidas y palabras faltantes -- aunque, en notorio contraste con el texto, los cuadros, tablas y esquemas son acertados y contienen información correcta y ordenada -- pero todo esto se perdona, por ser un esfuerzo que ha tenido mucho valor. Realmente, el libro viene a suplir una falta enoooorme en información histórica y actualizada sobre el sistema político israelí. No existen cosas así en castellano, y muy pocas deben haber también en inglés. Generalmente, la historia que se consigue sobre Israel tiene que ver principalmente con las guerras en las que Israel se vio envuelto o con el proceso de paz entre árabes e israelíes. Este libro no tiene nada que ver con eso.



El libro se puede dividir claramente en dos partes: la primera es un panorama institucional y la segunda es una historia política y electoral de Israel, desde 1948 a 2004.



La primera parte responde a todas las dudas que se tengan sobre como funciona el sistema democrático israelí: su sustento jurídico, sus distintas instituciones: presidencia, ejecutivo, legislativo y judicial; un análisis de todos los partidos políticos y alianzas conformados desde 1948; los cargos que ejercen de nexo entre los distintos poderes (contralor del estado, ministro de justicia, el Bagatz, por ejemplo); una teoría sencilla y muy práctica sobre la formación de coaliciones de gobierno en la Knesset, donde se explica la diferencia y los roles del partido eje y del partido pivotal, y que se usa para predecir cuál será la conformación de la coalición a partir del resultado de las elecciones, pero antes de las negociaciones; y los mecanismos de controles, separación y balance entre los tres poderes (+ la presidencia). Todo ilustrado con ejemplos históricos que explican cómo ciertos casos provocaron respuestas del sistema y cómo fue cambiando el sistema para acomodar los desarrollos políticos.



La segunda parte está ordenada cronológicamente y es una historia de los gobiernos de Israel y de las Knesset (que no es lo mismo, ya que los gobiernos tendieron a durar menos que las Knessetot, Knassot? Knassim? (?) que los eligieron. Ben Tasgal desarrolla muy bien los asuntos que hicieron subir o caer a cada gobierno israelí y el funcionamiento del juego político. Asimismo, explica cuál fue el eje de la campaña electoral de cada partido, por lo menos de los partidos más importantes, y cómo la elección de un tema relevante y una campaña bien organizada fue fundamental para definir qué cantidad de diputados entrarían por cada partido.



Una de las cosas que aprendí con este libro es que el sistema de partidos israelí es mucho más móvil y cambiante de lo que yo pensaba. Yo tenía la idea de que Avodá y el Likud existían casi desde siempre (aún con sus viejos nombres, Maaraj y Jerut), pero la verdad es que casi para cada elección el mapa de partidos se fue modificando, y los partidos cambiaron de nombre tanto como de miembros. La aparición reciente de un partido de centro, Kadima, es por lo tanto, mucho menos revolucionaria de lo que yo pensaba, aún cuando es la primera vez que un partido de centro gana las elecciones.



Otra información interesante que obtuve es el hábil pero desgastante juego político de David Ben Gurión, y como los gobiernos israelíes en los primeros años fueron mucho menos estables de lo que puede parecer mirando la lista de primeros ministros. Lo cierto es que como en esa época la ley no permitía que el Primer Ministro despida a sus ministros, la única forma de recrear un gobierno era haciéndolo caer en su totalidad, y esto es lo que hizo Ben Gurión constantemente, renunciando para tirar abajo su gobierno para volverlo a armar después de nuevas negociaciones de coalición.



El libro tiene un prólogo de Pilar Rahola, y la verdad es que hay que agradecerle muchísimo lo macanuda que fue de prestar su tiempo y su atención a estos proyectos que, de alguna manera, son internos. Tienen muy poca repercusión externa, ya que como dije antes, al libro no lo van a conseguir en librerías.



Al terminar de leer el libro, uno realmente entiende en su justo valor lo admirable que es el sistema político israelí, y que tantas veces, en las discusiones, se reduce a que emitamos lo que nos parece un cliché, que "Israel es la única democracia en Medio Oriente". Si leen el libro, les aseguro que esa frase para ustedes dejará de ser un cliché, y pasará a ser un sentimiento. La democracia israelí, sostenida a pesar de todas las guerras, se convierte incluso en mucho más admirable, cuando se toma en cuenta que ha dado lugar dentro de su sistema político a una minoría étnica que se ha auto-identificado históricamente con los enemigos mismos del Estado, y a grupos religiosos para los cuales el concepto de democracia es extraño a su pensamiento.



De yapa, aquí tienen un artículo escrito por Gabriel Ben Tasgal, online: "El sistema político israelí (Desde Israel): Los partidos políticos árabes en el Parlamento israelí"