domingo, octubre 07, 2007

La Guerra Palestina estaba planeada de antes (2)

Esta es la segunda parte del artículo de Khaled Abu Toameh, periodista palestino, de septiembre de 2002. La primera parte se puede leer aquí. Con esto concluyo la traducción.



Cómo empezó la guerra (Segunda parte)



Para entonces, la atmósfera en la calle palestina era una de "vísperas de guerra." Los ministros y representantes de la Autoridad Palestina (AP) incrementaron sus críticas contra Israel y Estados Unidos como parte de los esfuerzos de la AP para refutar acusaciones de que ésta había sido la responsable del colapso de las charlas de Camp David y que los palestinos habían perdido otra vez una oportunidad histórica.



Imanes nombrados por la AP en las mezquitas del Margen Occidental y la Franja de Gaza comenzaron a referirse a Israel como "el enemigo sionista" y urgieron a todos los musulmanes a movilizarse para la guerra contra los "infieles." En palabras de un predicador de Gaza, "Todas las armas deben ser apuntadas contra los judíos, a los enemigos de Alá, la nación maldita en el Corán, la que el Corán describe como monos y cerdos, adoradores del becerro y adoradores de ídolos."



Otros imanes hablaron de la necesidad y el deber de liberar Palestina de los agresores sionistas. Esta vez no se hablaba sólo de liberar el Margen Occidental y la Franja de Gaza. Ahora la demanda era por Jerusalén, Haifa y Ashkelon.



Israel estaba siendo acusado también de distribuir drogas entre los jóvenes palestinos, hombres y mujeres para corromperlos y llevar a cabo la desintegración de la sociedad palestina. Además de las drogas, se creía que los israelíes estaban también detrás de cierto chicle afrodisíaco que estaba en los kioskos palestinos. El objetivo supuesto: convertir a las mujeres palestina en prostitutas.



A medida que las tensiones se intensificaban, los funcionarios de la AP ahora acusaban a Israel de distribuir "cinturones radiactivos" que causaban cáncer.



Una encuesta del 3 de agosto llevada a cabo por el Centro Palestino para la Investigación de Políticas y Encuestas indicaba que dos tercios de los palestinos apoyaban una nueva intifada contra Israel. Esta era la primera vez desde los Acuerdos de Oslo en que la mayoría de los palestinos decían que apoyaban violencia contra Israel.



En un intento para impedir el choque inevitable, funcionarios árabes e israelíes, incluyendo el Secretario General de la AP Tayeb Abdel Rahim y el Vice-Ministro de Defensa israelí Ephraim Sneh se encontraron para reducir tensiones y prevenir el estallido de violencia luego de la ruptura de las negociaciones de Camp David. Los encuentros fueron autorizados por Arafat bajo presión de Washington.



Más de un año después, en el primer aniversario de la Intifada, el líder del Margen Occidental Marwan Barghouti dio una entrevista el 22 de octubre al diario en árabe basado en Londres al-Sharq al-Awsat en la que admitió que él había jugado un rol directo en el encendido de la intifada.



Dijo: "yo sabía que a fines de septiembre era el último período [de tiempo] antes de la explosión, pero cuando Sharón se acercó a la Mezquita de Al-Aksa, este fue el momento más apropiado para el comienzo de la intifada... la noche previa a la visita de Sharón, participé en un panel en una estación de televisión local y aproveché la oportunidad para llamar a que el público vaya a la Mezquita Al-Aksa a la mañana, porque no era posible que Sharón se acercara a al-Haram al-Sharif [el Monte del Templo] así como así, y se fuera pacíficamente. Terminé y fui a Al-Aksa a la mañana... tratamos de crear choques sin éxito por las diferencias de opinión que aparecieron con otras personas en el recinto de Al-Aksa en ese momento... Luego de que Sharón se fuera, permanecí como dos horas en presencia de otras personas, discutimos la manera en que sería la respuesta y cómo era posible reaccionar en todas las ciudades y no sólo en Jerusalén. Contactamos a todas las facciones [palestinas]."



Barghouti viajó a la zona del Triángulo, dentro de Israel más tarde ese día donde debía participar en una conferencia. Explicó: "Mientras estábamos en el auto camino al Triángulo, preparé un folleto en nombre del Alto Comité de Fataj, coordinado con los hermanos [se refiere a Hamás], en el que llamábamos a una reacción por lo que había pasado en Jerusalén."



Imad Faluji, el Ministro de Comunicaciones de la AP, admitió el 11 de octubre de 2001, que la violencia había sido planeada en julio, mucho antes de la "provocación" de Sharón. Dijo: "El que piense que esta intifada comenzó por la visita del odiado Sharón a la Mezquita de Al-Aksa está equivocado, incluso si esta visita fue la paja que quebró la espalda del pueblo palestino. La intifada fue planeada con tiempo, ya desde la vuelta del Presidente Arafat de las negociaciones de Camp David, donde le dio vuelta la mesa al Presidente Clinton. [Arafat] permaneció firme y desafió [a Clinton]. Rechazó las condiciones norteamericanas y lo hizo en el corazón de los Estados Unidos."



Sakher Habash, un miembro del Comité Central de Fatah, dijo en una entrevista con el diario de la AP Al-Hayat Al-Jadida el 7 de diciembre de 2000: "luego de la cumbre de Camp David se hizo claro para el movimiento Fatah, como el hermano Abu Ammar [Arafat] había advertido, que la fase siguiente requería que nos preparemos para un conflicto [con Israel], porque el Primer Ministro Barak no es un socio capaz de acceder a las aspiraciones de nuestro pueblo. A la luz de esta evaluación, Fatah fue el movimiento mejor preparado para un conflicto entre todos los otros movimientos nacionales [palestinos]. [En la cumbre de Camp David] pensamos que el Presidente Clinton iba a ser capaz de presionar al gobierno israelí antes de dejar la Casa Blanca para que Barak esté de acuerdo con una solución política aceptable para nosotros. Pero se hizo claro que la posición norteamericana coincide con la posición israelí: compartir la soberanía sobre al-Haram al-Sharif con nosotros, y dividir Jerusalén Oriental en cuatro o cinco partes para poder garantizar el control israelí allí.



"A la luz de esta información, [luego de] analizar las posiciones políticas a continuación de la cumbre de Camp David, y de acuerdo con lo que el hermano Abu Ammar dijo, se hizo claro para el movimiento Fatah que la etapa siguiente necesitaba preparación para la confrontación, porque el Primer Ministro Barak no es un socio que puede responder a las aspiraciones de nuestro pueblo. Basándose en estas evaluaciones, Fatah estaba mejor preparado que los otros movimientos para esta confrontación. Para poder jugar el papel que se le había asignado, Fatah coordinó sus aparatos administrativos, civiles y soberanos, y no fue sorprendido por el inicio de la actual intifada... el movimiento Fatah creía que el fenómeno de una lucha total aparecería al final de la etapa de acuerdos."



En Octubre, casi dos meses luego de que comenzara la intifada, Arafat fue a la cumbre de Sharm e-Sheikh en contra de la voluntad de la mayor parte de las facciones palestinas y de algunos de sus ministros de gabinete. Fuentes de la AP dijeron que la decisión de Arafat de ir a la cumbre vino principalmente en respuesta a presiones de Egipto y Arabia Saudita, quienes temían que una crisis Israelí-Palestina estaba girando fuera de control. Por lo que concernía a Arafat, el primer ministro Ehuda Barak y su gobierno ya no eran socios de paz.



Como se esperaba, el "acuerdo de cese el fuego" llegado en Sharm e-Sheikh recibió protestas de muchos palestinos, que creían que Arafat estaba bajo una presión inmensa de Washington para acceder. Funcionarios de la AP le dijeron a periodistas palestinos que la aceptación de Arafat del acuerdo "fue hecha más como cortesía para el Presidente Clinton y el Presidente Egipcio Hosni Mubarak, que era el anfitrión de la cumbre." Arafat mismo luego negó que había llegado a ningún acuerdo con Barak. Rechazó un pedido israelí y norteamericano de que llamara directa y personalmente a los palestinos en las calles a que demostraran moderación y volvieran a la calma. "Arafat estaba muy ofendido por las acusaciones de que él había sido el responsable del fracaso de las charlas de Camp David," explicó un negociador palestino. "Por eso no estaba preparado para humillarse a sí mismo llamando a un fin a la violencia."



La intifada fue en realidad lo mejor que le podía haber pasado a Arafat. Vino en el momento justo, porque desvió la furia de los palestinos del régimen corrupto e inepto que él había establecido en 1994. Además, la violencia unió a las facciones palestinas contra el enemigo común, Israel, y reunió a la gente tras el liderazgo de Arafat. En un sentido, la intifada salvó a Arafat y a su gobierno dictatorial porque dirigió el enojo y la frustración contra Israel en lugar de contra la AP.



Otra razón por la cual Arafat no se movió rápidamente para parar la violencia en los primeros días de la intifada es el hecho de que él creía que iba a mejorar su posición en cualquier negociación de paz futura. Arafat esperaba usar la intifada, que suponía que duraría por algunos días, o, a lo sumo, por unas semanas, para decirle a Israel y al mundo que este es uno de los resultados de la ruptura de las conversaciones de paz.



Una de las conclusiones de Arafat luego de Camp David era que la mejor forma para extraer concesiones de parte de Israel era involucrar más países en el proceso de paz. Uno de sus principales objetivos ahora es arrastrar a los países árabes al conflicto con Israel. Repetidamente recuerda a los países árabes y musulmanes que Jerusalén y sus lugares santos son su responsabilidad también.



Arafat y los palestinos se desilusionaron enormemente otra vez por la falta de apoyo de la Cumbre de la Liga Arabe, que tuvo lugar en Cairo en octubre de 2000. Hubo mucho bla bla pero falta de voluntad para hacer nada práctico en el terreno.



Es ahora claro que los pasados dos años de violencia fueron desatados como parte de una estrategia para internacionalizar el conflicto y forzar a Israel a hacer más concesiones. Pero las tácticas violentas se fueron completamente de control y tomaron una momento mortal propio. Queda por ver si hay alguna forma de salir de esto.