viernes, junio 29, 2007

Aclaración sobre el audio de historia judía que había recomendado

Terminé de escuchar los mp3 de las clases sobre historia judía que había comentado antes. Luego de escuchar la serie completa, puedo recomendar que se escuchen sólamente desde la época de los griegos, porque antes de eso es bastante zonzo y la verdad me molesta bastante cuando empiezan a defender lo que dice la Torá frente a lo que dice la arqueología. A chicos de secundaria les podés hacer comer que las dos no se contradicen nunca, o que siempre hay un arqueólogo aislado que tiene una teoría razonable que explica que lo que la Torá dijo era cierto, pero no a una persona que tiene formación académica.



De todas maneras, era simpático escuchar como se intentaba (por lo menos se intentaba) compatibilizar las dos fuentes: "la arqueología dice que para esa época hubo un terremoto y nosotros decimos ´oh, qué precisión, justo cuando tenían que caerse las murallas de Jericó´". Qué se le va a hacer...



Por supuesto que si todo, y me refiero a TODO lo que sucede es parte del plan divino, es decir, las casualidades o el azar no existen, como repetía incansablemente el orador, incluso la expulsión de España, la destrucción del Templo, el exilio, los pogromes de Jmelnitzky y hasta el Holocausto deben ser vistos en esta luz, lo que plantea (para mí) problemas éticos insalvables. La respuesta ortodoxa es decir que todo lo que nos acontece a los judíos, tanto lo bueno como lo malo, es producto de lo que los judíos hacemos. Si estamos unidos y en el camino de la Torá, no nos van a pasar cosas malas, si estamos desunidos, sí. Y que la responsabilidad es colectiva. Bueno, no estoy de acuerdo para nada con esto (puede explicar algunas cosas que nos pasan pero no todo), y era bastante molesto escuchar que el mismo carnicero Jmelnitzky había sido enviado por Dios para castigar a los judíos. Respecto a la época del Holocausto la respuesta del orador era decir que el suceso fue sólo cuantitativamente peor que otras catástrofes pasadas, pero que sólo es en esta época que nos preguntamos -ilegítimamente, según él- "¿dónde estaba Dios?" mientras que antes hacíamos penitencia. Bueno, si nunca existió.



Así que quería aclarar el asunto, por si a alguien se le ocurre escuchar la serie que yo había recomendado.



La línea religiosa de Aish Hatorá es la del partido político israelí Agudá, si no me equivoco. Bastante sionista, los muchachos, aunque por sus propias razones: Dios ya no quiere que vivamos en el Exilio, nos lo avisó con el Holocausto. Bueno, descubrí que no me importa mucho por qué la gente es sionista, ya que sea por lo que sea, los muchachos están siempre de nuestro lado de la trinchera. (El orador había hecho el servicio militar, y se dejaba entender que la línea que le tiraba a los alumnos era estudiar, trabajar y cumplir con los deberes cívicos).



Además, entre otras cosas que me estuve enterando últimamente, tanto a través de las charlas como por otras fuentes, es que Jabad Lubavitch son "heréticos" para el resto de las corrientes religiosas judías, incluídas las ortodoxas, o, en mis propios conceptos seculares, no son muy judíos que digamos. Ta´ bien, cumplen con todas las mitzvot, pero creen que el viejo Rebe nunca se murió (fijate como en el calendario dicen que "sepultaron el Arca Santa" -el cajón- "en un período en que se sentía mal..."). Los tipos creen que era el Mesías, y encima que va a volver a la vida (resucitar). Esa es una idea cristiana, no judía. El mesías, o mejor dicho, los mesías, (Saul, David y hasta Ciro de Persia que no era judío fueron mesías), en el judaísmo son líderes político-militares, con gran conocimiento de la Torá, pero no tienen naturaleza divina. No pueden resucitar. Si no cumplieron con su cometido y se murieron, mala suerte, no eran Mesías. Pero la doctrina oficial de Jabad es igual a la doctrina de los "judíos" mesiánicos (de los cuales el grupo más conocido es "Judíos por Jesús"). Si creés que el viejo que está a dos metros bajo tierra en Nueva York era el Mesías, tomate un ferné con cola y se te va a pasar. Pero no brindes por el Rebe!