sábado, febrero 10, 2007

Sobre Antisionismo II

Buena Prensa hace un comentario a un artículo anterior que escribí en este blog "Sobre antisionismo". Escribe:

Recién leyendo un escrito marxista sobre el sionismo caí con que hay otro argumento en contra del sionismo que escapa a este texto.



El argumento marxista (de los buenos, no de los antisemitas de ahora) por excelencia es aquel que postula que "el antisemitismo es solucionable". Es decir, reconocen que existe antisemitismo, entienden el argumento que el sionismo es una reaccion al antisemitismo, pero plantean que "el antisemitismo es un fenomeno inherente al capitalismo, y una vez superado este último, el primero desaparecerá".



Es decir, los judíos no tienen que luchar por el sionismo, es decir, por su protección como Nación, sino que deben luchar por el socialismo, es decir, por la superación del capitalismo que implicará la supresión del antisemitismo.



El argumento es susceptible de todas las criticas imaginables. Estoy por escribir algo al respecto.



Pero la principal fuente de critica es que por un lado contrasta la urgencia (en particular en la decada del 30 y 40) de los judíos por una solución con el tiempo de maduración de una hipotética revolución mundial... cabe mencionar que el texto que leí de este marxista era de un judío, que casualmente murió en Auswitch esperando que la revolución mundial suprima el antisemitismo...



En segundo lugar, se le pide a los judíos que no apoyen al sionismo y que se aguanten el antisemitismo hasta que el capitalismo sea superado y ya no haya antisemitismo. Pues es que no tengo ningún problema con que se supere el capitalismo, pero mientras tanto voy a ser sionista y me voy a defender del antisemitismo que produce el capitalismo.



Y cuando el capitalismo sea superado, avisame que yo mismo bajo la bandera de Israel.
Pero mientras tanto...


Coincido. Y agrego un comentario:



Exactamente. La idea es que se le pide a los judíos que "aguanten" un poco más, porque cuando venga la revolución mundial que terminará con el mal en el mundo, también terminará con el antisemitismo.



Una de las evidentes críticas a este argumento es que no hay realmente muchas razones para pensar que jamás un sistema político hecho por el hombre esté libre totalmente y para siempre de defectos, así que si se me permite, descreo de aquella utopía del Paraíso en la Tierra de los marxistas.



La otra crítica es, aún si creo en esta utopía, ¿por qué debo esperar hasta que se haga realidad para luchar contra el antisemitismo como a mí y al resto de los judíos nos parezca mejor?



Es decir, ¿las mujeres no pueden luchar contra el acoso sexual hasta que no haya una revolución mundial? ¿los homosexuales deben comerse toda la discriminación hasta que no surja otro Lenin, pero a escala mundial y esta vez perfecto? ¿Por qué los judíos deben esperar? Cuando me muestren que algo así funciona, seguro que los judíos van a querer que Israel sea parte de eso (y agrego: no necesariamente dejando de ser Israel).



Es importante además saber que dentro del mismo movimiento socialista ha habido (como lo hay ahora) antisemitismo. Marx era antisemita y Engels lo fue hasta casi el final de su vida, cuando se retractó, así como fueron antisemitas Fourier, Proudhon, Fichte y Bakunin. Especialmente Bakunin. Y no hay que olvidar que en el Congreso de la Internacional Socialista de 1891 en Bruselas, a la sombra de los pogrom rusos, cuando se le pidió a los representantes que se solidarizaran con los judíos perseguidos en Rusia, algunos de ellos no estuvieron dispuestos ni a expresar una simpatía especial por los judíos ni a condenar sin reservas el antisemitismo, y se llegó a una resolución de compromiso que decía que se condenaban "tanto las incitaciones antisemitas como las filo-semitas". Edmund Silberner, historiador del antisemitismo de izquierda remarcó que la resolución de Bruselas "es un documento único en los anales del socialismo internacional. Es, hasta lo que sabemos, la única vez en la historia en la cual la expresión de amistad hacia una nacionalidad oprimida fue condenada por un cuerpo socialista internacional" (ver Bernard Lewis, Semites and Antisemites, p. 111)



Por otro lado, acaso la existencia de Israel impide la revolución mundial? Según ciertos marxistas antisemitas, de esos que les gusta citar que la declaración Balfour ocurrió poco después de la revolución soviética como si eso demostrara que están relacionadas (falacia post hoc ergo propter hoc), sí. Nosotros solitos impedimos que venga el bien en la Tierra. Un pensamiento así no escapa del antisemitismo clásico en el que el judío es parte de una conspiración cósmica. Si, por otro lado, los israelíes no somos los que impedimos la revolución mundial, entonces ¿por qué no nos dejan tranquilos a nosotros y a nuestro estado? "Datis", como diría Manolito.



Finalmente, ciertos sectores antisemitas dentro del marxismo acusan a los sionistas de haber fomentado la emigración de judíos de Europa, en lugar de "haberse quedado a luchar". Cómo si los judíos, desarmados y vulnerables hubieran podido contra la maquinaria de guerra nazi, contra la que no pudo el ejército francés, checoslovaco, polaco y de toda Europa! ¿Y dónde estaba la izquierda durante la Guerra?



Eso me hace recordar la "solución" propuesta por Ghandi, que era, de hecho, quedarse y morir en Europa y con nuestra muerte servir de ejemplo moral frente a los nazis. Aún si nos hubieran matado a todos... no gracias, Ghandi no tuvo que enfrentarte a los nazis, sino a los ingleses. Pudo apelar a su conciencia. Hay un mundo de diferencia...