jueves, febrero 15, 2007

De árabes y judíos (paralelos, no diferencias)

Terminé de leer el libro de Bernard Lewis "Semitas y Antisemitas". Lo recomiendo porque es un análisis bastante completo y básico de los principales temas del antisemitismo en Medio Oriente, sus orígenes y su desarrollo.



Ahora empecé a leer un libro de Fouad Ajami (libanés chiita), "El Palacio de los Sueños de los Arabes". Bastante interesante. Todavía no le pesqué mucho el hilo porque está contado en forma de historias de vida que se mezclan un poco unas con otras.



Una de las cosas que cuenta es que el nacionalismo árabe o "despertar" árabe (The Arab Awakening) fue inicialmente un producto intelectual de las minorías dentro del mundo del Cercano Oriente: los griegos ortodoxos primero y sobre todo, luego también los protestantes, drusos y chiitas. Son ellos los que quisieron formar parte (y liderar) un mundo árabe que superara los límites del comercio, los poderosos y las sectas religiosas. Pero el mundo árabe fue y es de mayoría musulmán sunnita, y, como dice en un momento Ajami: no se iba a dejar liderar por alguien que no lo sea.



Me pareció que se puede hacer un paralelo con la historia de los judíos mismos en occidente. También nosotros estuvimos muchas veces en la vanguardia de los movimientos liberadores. Estuvimos entre los primeros patriotas alemanes, los primeros liberales, los primeros demócratas, los primeros modernizadores, incluso los primeros cosmopolitas y los primeros europeos antes de que existiera Europa como concepto. Porque sólo creando algo más grande, mejor, más inclusivo, que las pequeñas rivalidades medievales entre monarcas, las guerras de religión y las estrecheces regionales podíamos ser iguales a los demás (e incluso destacar algunas veces). Pero así la marea de la reacción nos barrió de Europa prácticamente de un año para el otro, diciéndonos bien claro que a pesar de todo, no éramos lo suficientemente alemanes, que éramos demasiado liberales, demócratas y modernizadores para ser soportados, y que eso de ser cosmopolitas en un mundo global era un defecto en lugar de una virtud. Que "muchas gracias por pensar a Europa, pero ustedes no tienen lugar aquí, nosotros somos capaces de destruirla solitos." La emancipación había tenido sus momentos buenos, pero había terminado siendo un fraude para los judíos. Y en Europa una trampa mortal.



Un paralelo que me parece cercano a las figuras que Ajami describe, figuras trágicas que terminaron asesinadas por los régimenes árabes, suicidándose, o en el exilio a causa de las terribles luchas sectarias (y no precisamente las que tuvieron que ver con Israel).