miércoles, enero 24, 2007

Un embrollo atómico - An atomic balagan

Ok, se viene un post jodido. No digan que no les avisé.



El asunto: el posible primer ministro musulmán en Israel, propuesto por Amir Peretz, líder de Avodá (Laborismo) para ser Ministro de Ciencia y Tecnología.



Ok. Primera vez que lo digo, pero Peretz es un idiota! Un pelotudo que debería ocuparse de organizar huelgas, que así de malas le van a salir.



¿Por qué lo digo? Ahora verán.



Primero tengo que comentar algo sobre el dicho de Avigdor Lieberman sobre que nombrar a Rajeb Majadele, el político musulmán, como Ministro "es un golpe mortal para el sionismo" y el revuelo que se armó por esto. El problema es que Lieberman técnicamente tiene razón.



La idea de los judíos de refundar su propio estado fue consecuencia directa del rechazo de los países europeos a aceptar a los judíos como legítimos miembros de sus naciones. Variados incidentes de antisemitismo, pogroms, rechazo y desconfianza, dieron ímpetu a la idea de que los judíos sólo podrían vivir una vida normal y completa en su propio estado. Donde no se les brindaría la opción malvada de elegir entre ser "personas como todos" o ser judíos. En Israel se puede ser "una persona como todos" y judío al mismo tiempo. El Holocausto y la negativa de los países europeos y de los aliados a pararlo (a pesar de que líderes judíos pidieron que, por ejemplo, bombardearan Auschwitz para parar la masacre, pedido que fue rechazado) sólo vino a confirmar esta primera idea. Y le agregó otra, que ya de hecho había tenido su surgimiento a partir de los pogroms zaristas en Rusia: que los judíos sólo podrían estar seguros si su ejército, su estado, sus fuerzas de orden y sus políticos surgieran de entre ellos mismos. Un ejército judío (hoy en día, un ejército de mayoría judía) es el único que puede asegurar que 1) no se van a usar las fuerzas armadas para atacar a los judíos, como ocurrió siempre a lo largo de la historia. Además, 2) es lo único que puede asegurar que el ejército se ocupe de defender a los judíos en causas judías (por ejemplo el rescate de Entebbe, la destrucción del reactor iraquí, la captura de Eichmann, etc). ¿Como podría defenderse políticamente poner en riesgo las tropas de un ejército no judío para llevar a cabo acciones de defensa de los judíos? Esta claro que la oposición sería significativa o directamente abrumadora. "¿Rescatar a los judíos de Entebbe?", dirían los militares, "si no se trata de ciudadanos israelíes, el hecho ocurre en Uganda y nosotros no tenemos nada que ver. Que se ocupe la ONU." O, "¿dejar entrar a refugiados judíos?" ¿qué tenemos que ver los israelíes con ellos? no podemos absorber a toda esa gente. Mándenla de vuelta a Chipre o Argentina o dónde les parezca, pero no nos jodan."



El Ministerio de Ciencia y Tecnología es relativamente chico y por eso parece inocuo. Pero no lo es. Este ministerio mantiene los secretos estratégicos más importantes de Israel. Mucho más importante que cualquier cosa que el Ministerio de Seguridad Interior o el Ministerio del Interior pueda poseer. Esto fue confirmado por un ex-Ministro de ese Ministerio. El de Ciencia y Tecnología pone a disposición del ministro información ultrasecreta sobre la capacidad nuclear de Israel, los satélites de Israel y la información sobre los satélites de los enemigos, la nueva tecnología militar israelí e informaciones incluso más delicadas que estas, si me pueden creer, que ni siquiera las quisieron poner por escrito en el diario. Poner a un árabe a cargo de este ministerio es volver a poner el destino del pueblo judío en manos de alguien no judío. Simplemente así. Y Majadele puede ser un santo, pero es renunciar al sionismo y punto. Si el tipo resulta ser un traidor, Israel se va a encontrar totalmente indefensa frente a sus enemigos. ¿Se puede apostar el destino de Israel por un posible, no necesariamente efectivo, limitado acercamiento con la minoría árabe? Qué dilema.



Por otro lado...



Se puede decir que el deseo sionista de no depender de nadie más que de los judíos para nuestra supervivencia fue desde el comienzo un deseo irreal. A fin de cuentas, si EEUU decide mañana que no vale la pena apoyar a Israel, mientras que los árabes se siguen armando alegremente con armas norteamericanas, rusas, chinas, francesas e inglesas, no hay duda de que estaríamos muy jodidos. Sin embargo, puede decirse que en realidad ningún país es completamente independiente para su supervivencia del resto del mundo. Ni siquiera EEUU. Basta una orden del Kremlin para que EEUU (y el resto del mundo) sea destruido por armas atómicas. Es decir, que el sueño sionista no puede ser un sueño absoluto, sino sólamente relativo. Cierto que dependemos principalmente de nosotros. Pero también dependemos de lo que hagan los demás.



¿Por qué es Amir Peretz un idiota? Por habernos puesto a los judíos, como resultado de un spin mediático que se le ocurrió para zafar de los ataques por su responsabilidad en la guerra del Líbano, en la situación de tener que decidir entre A) poner en manos de un árabe el destino de Israel o B) embarrar, quizás definitivamente, las relaciones con la minoría árabe. A partir de ese momento sabrían que hay un "techo de vidrio" que no pueden cruzar.



Todavía está la posibilidad de que Majadele sea un ministro sin cartera, y que el cargo de Ministro de Ciencia y Tecnología vaya a otra persona. Pero por supuesto que el tipo no quiere y que eso nos colocaría en la posición B.



Peretz nos puso de buenas a primeras en un embrollo atómico. Que flor de pelotudo.



La verdad es que estamos en una situación muy complicada y no es momento de andarse con delicadezas. Tampoco estamos hablando de hacer como los norteamericanos que pusieron a todos los japoneses-americanos en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, se trata simplemente de darle a Majadele el cargo de ministro sin cartera en lugar del cargo de ministro de Ciencia y Tecnología. Digamos que yo me voy a morir antes de ver a un judío que sea director de una oficina de relevamiento de alcantarillas en un país árabe. No estamos en la misma situación. Aún así yo prefiero una terrible crítica y que permanezcamos con vida a una hermosa eulogía después de muertos por lo igualitarios que éramos.


UPDATE: An article in the Jpost makes more or less the same point that I did here.

Israelis aren't 'racist' - they're worried



Isi Leibler, THE JERUSALEM POST Jan. 24, 2007



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When Defense Minister Amir Peretz designated MK Ghaleb Majadle for a ministerial post, in order to garner Arab support for his position in Labor, Israel Beiteinu faction chairwoman Estherina Tartman branded the appointment "shameful and pitiful," "a huge ax poised over the neck of Zionism," and damaging to "Israel's character as a Jewish state."



Granted Tartman's outburst was contemptible. But that does not detract from the reality that increasingly hostile, even treasonable outbursts by Israeli Arabs against the state have created enormous resentment among Jewish Israelis. Some are beginning to regard their Arab neighbors as fifth columnists.



In large measure it is the radical Israeli-Arab politicians who compete against each other to undermine the legitimacy of the Jewish state who must shoulder the blame for this.



For example, it was treason, pure and simple, when MK Azmi Bishara and two other Balad MKs last year traveled illegally to Beirut and Damascus and proclaimed their solidarity with Hizbullah. "Hizbullah won, and for the first time since 1967, we tasted the taste of victory," Bishara stated, adding that demonstrating "solidarity with these heroes is the least we can do." Bishara also supported Syria's struggle to free "occupied Arab land" and praised Syrian support for "resistance."



Balad MK Wasal Taha described the abduction of IDF soldiers as legitimate and said that "resistance is not terror but a moral value." MK Taleb a-Sanaa was forced to resign from the Knesset Foreign Affairs and Defense Committee after conducting illegal meetings with Hamas leaders.



During the Lebanon war an Arab survey found that 78% of Israeli Arabs believed that Israeli leaders should be tried for war crimes. At funerals of Arab children killed by Hizbullah missiles, some parents went so far as to blame Israel, praise Hizbullah, and refer to Hassan Nasrallah as their "brother." At a rally of his followers, Sheikh Raed Salah, an Islamic Movement leader, urged Hizbullah and Hamas not to release kidnapped Israeli soldiers.



More recently, in greetings extended to Fatah supporters in Gaza, MK Ahmed Tibi praised them for having nurtured "the first martyrs who fell and the first prisoners arrested." He urged them to "continue the struggle" until a Palestinian state is established.



In the religious arena, the mufti of Jerusalem and other Islamic leaders openly support Hamas, and call for the establishment of a caliphate on Israeli territory. MK Ibrahim Sarsour warned that any attempt to build a synagogue on the Temple Mount would plunge Israel into a bloodbath. "Muslims and Arabs would not stand by idly while representatives of Satan on earth try to launch their insane plots." Arab schoolchildren are taught about the Nakba, the "catastrophe" of Israel's creation and encouraged to despise the Jewish state.



ANOTHER DISCONCERTING development was a report from the National Committee of the Heads of Arab Local Councils titled "The Future Vision of Palestinian Arabs in Israel." Backed by Arab leaders and intellectuals, the report effectively calls for the dismantling of the Jewish state and its replacement by a binational entity. It demands the abrogation of the Law of Return unless a Law of Return for Arabs is promulgated, replacement of the current Israeli flag and national anthem, and total autonomy in Arab education. It also requires that Israel acknowledge responsibility for the 1948 Nakba and take steps to "rectify the damage inflicted on the Palestinians."



Clearly the radicalization of Israeli Arabs already poses a genuine threat to the security of the nation. In fact, some Arab citizens of Israel have been arrested for spying on behalf of Hizbullah and the Iranians, and others for direct involvement in suicide bombings and terrorist attacks. As of now such incidents are not widespread, but with Israeli Arab MKs calling on their followers to identify with shaheeds, it is inevitable that more youngsters will move in this direction.



To offset these trends the government must introduce a twin-track approach. Israeli Arabs enjoy a higher standard of living than Arabs in any Arab country. One merely has to enter hospitals or universities in Jerusalem or Haifa to appreciate this. But despite this, they are among the lowest-income earners in the country, and still experience discrimination at various levels. The government must commit itself to granting Israeli Arab citizens genuine social and economic equality. Decent Israelis must publicly support this goal.



But in turn, Arab-Israelis must accept the fact that Israel will remain a Jewish state. Those unwilling or unable to do so should join their Muslim kinsmen a few kilometers across the border and live in a future Palestinian state. Of course most would undoubtedly choose to remain in a Jewish state rather than become citizens of Hamasland.



The government is now belatedly reviewing the situation and the Knesset has even begun drafting legislation which will invariably impose limits on freedom of expression.



But we are a nation at war and must defend ourselves. The Knesset was able to outlaw Meir Kahane's party, which posed no threat to the security of the state but was allegedly promoting racism. It should therefore not be difficult to take similar steps against actions which undermine our security.



As a nation surrounded by enemies pledged to our destruction, we must become far more vigilant. This is not a lapse into McCarthyism. It is common sense and self-defense. If British-born Muslims can be transformed into suicide bombers in London mosques and schools, similar situations will inevitably ensue here unless we take firm action in advance.



This should in no way detract from our determination to ensure that Israel remain a Jewish democratic state. Most of us always dreamt of having an Arab minority that would live with us in peace and friendship and possibly even act as a bridge for reconciliation with the Arab world. Alas, at least in the short term that is not on the horizon. But this dream becomes even more distant if we continue burying our heads in the sand and fail to take determined action to bring a halt to the ongoing encouragement of substantial numbers of our citizens into undermining the state in which they live and hating their Jewish neighbors.



The writer chairs the Diaspora-Israel relations committee of the Jerusalem Center for Public Affairs, and is a veteran international Jewish leader.



UPDATE 2



Well, it seems that we are in a national mood for appraisals and reflections in general. I just read this paragraph in another article.
Bueno, parece que estamos en momentos de replanteos y reflexiones en general acá en Israel. Acabo de leer este párrafo en otra nota.



"The Zionist idea was first and foremost about ending the Ghetto Jew's dependence on others for his livelihood and security. The circumstances of Peres's downfall are merely details in the broad, colorful, and increasingly alarming picture depicting the threat from within to a century of Zionist achievement."

"La idea sionista era en primer lugar y principalmente terminar con la dependencia del guetto judío de otros para su sustento y seguridad..."