miércoles, septiembre 13, 2006

Tierra Maravillosa 2 - Wonderful land 2

I present you another of the funny sketches that the team of comediants of Wonderful Land (Eretz Nehederet) prepared, mocking those Israeli journalists who think that they know "the Arab street".



Les presento otro de los sketches divertidos que preparó el equipo de comediantes de Tierra Maravillosa (Eretz Nehederet), burlándose de los periodistas israelíes que creen que conocen la "calle árabe".











(In the street.)



Two days after the elections in the Authority it seems that normalcy is back to the streets of Gaza city. Here, next to the Azzadim Al-Qassam street, besides the old Mfluka mosque, I am ready to meet Musheidi Al-Nasser El-Halil, one of the leaders of the armed wing of Hamas. I will exploit the time of the interview with him to ask about the climate in the Palestinian streets, 48 hours after the elections.



-¡Sabah al Hir, Ia Sahbi!



I asked Ali in the local dialect what does he think about the fact that an Israeli journalist risks his life in a press mission.



-Awini lei im tafil musar sataiara?



-¿What? ¿What language is he speaking?



-¿Do I know?



-Beigaliia.



It seems that the elections improved the mood in the Gaza Street. Is it true or just a feeling?



(In the hummus parlor)



He who wants to integrate spiritually to the Palestinian street in all their aspects, the best that he can do is to come here. To the hummusia Abahen Al-Teimaniia El-Cuse, that neighbors the Al-Madina street that is in the Nasser Al-Muamar square, where all the “shamna” and the “salta” of Gaza city get together.



-¡Ia sajbi! Bring me one hummus mahluta, one mashbaha and two muftah.



-Go get him.



-Good.



Before I abandoned the hummusiá I did not forget to signal in the local way of the citizens to express my satisfaction for the meal.



-¡Ia Maale! Bleaaaargh! Ai Waalek.



(In the street)



-¡Salaaam! ¡Salaam! Salaam ia siftah.



-Salaam.



In the corner of the Shugda and Ahbar Jenin streets armed men of El-Halil are waiting for me. Somebody seems to have bothered to inform them that the Israeli journalist was an ex-commando, so they take no unnecessary risks.



-Yallah, yallah, yallah.



The road from here to the hidden apartment of El-Halil I do it with my eyes covered. As I learned during my commando service, I tried to orientate myself by the sense of smell. A garage to the right and to the left a girls’ school.



(In the appartment of El-Halil)



-Take care of my grandfather, I am going to call El-Halil.



-Ai waalé kasabi.



El-Halil looks old and tired. It seems that he got beaten by the Gaza sun and the frequent escapes from the IDF helicopters did not do good to his face. I kissed him according to the local ways, two kisses in the cheek and one in the mouth.



-What do he wants from me?



I remind him that once we almost met in different circumstances, when I was sent to liquidate him during my army service.



-Poor guy. I think that his father and mother were siblings.



I noticed that El-Halil did not look at me straight in the eyes, a sign that testifies the great respect that you have for the one who sits in front of you. The code of conduct in the Arab world says that when an important guest comes, you have to demonstrate that you are “shufuni ia nas”, a man of respect, because if you don’t, you can be taken for “shakfi”, a girl. I decided, as an act of respect, to stand up and hit El-Halil.



(In the street again)



-An old Syrian proverb says: “the blows of a sibling are sweet as raisins”, but it seems that it is not like this now. Here Yoab Bin Hur , Al-Madina square, HaShuhada street, Gaza.

(En la calle)



Dos días después de las elecciones a la Autoridad parece que la normalidad volvió a las calles de la ciudad de Gaza. Aquí, cerca de la calle Azzadin al Qassam, al lado de la vieja mezquita Mafluka, estoy listo para encontrarme con Musheidi Al-Nasser Al-Jalid, de los líderes del brazo armado del Hamas. Me propongo utilizar el tiempo de la entrevista con él para averiguar como está el ambiente en la calle palestina, 48 horas luego de las elecciones.



-¡Sabaj al Jir, Ia Sajbi!



Le pregunté a Alí en el dialecto local qué es lo que piensa sobre que un periodista israelí arriesga su vida en su tarea periodística.



-Awini lei im tafil musar sataiara?



-¿Qué? ¿Qué idioma habla?



-¿Acaso yo sé?



-Beigaliia.



Al parecer las elecciones mejoraron el estado de ánimo en la calle de Gaza. ¿Será entonces esta la realidad o sólo una sensación?



(En el restaurant de Hummus)



El que desea integrarse espiritualmente en la calle palestina en todos sus aspectos, lo mejor es que venga aquí. A la hummusiá Abahen Al-Teimaniia El-Cuse, que es vecina de la calle Al-Madina que está en la plaza Nasser Al-Muamar, donde se juntan toda la “shamna” y la “salta” de la ciudad de Gaza.



-¡Ia sajbi! Traeme un hummus majluta, una mashbaja y dos muftaj.



-Andá a traerle.



-Que bueno.



Antes de que abandonara la hummusiá no me olvidé como costumbre de los habitantes resaltar a su manera local mi satisfacción por la comida.



-¡Ia Maale! Bleaaaargh! Ai Waalek.



(En la calle)



-¡Salaaam! ¡Salaam! Salaam ia siftaj.



-Salaam.



En la esquina de las calles Shugda y Ajbar Jenin ya me esperan hombres armados de El-Jalil. Alguien al parecer se molestó en informarles que el periodista israelí era un comando, así que ellos no se toman peligros innecesarios.



-Yallah, yallah, yallah.



El camino desde aquí y hasta el departamento escondido de El-Jalil lo hago con los ojos tapados. Como aprendí en mi servicio de comando intenté ubicarme de acuerdo a los olores. Un garage a la derecha y a la izquierda un colegio de mujeres.



(En el departamento de El-Jalil)



-Pegale un ojo a mi abuelo, voy a llamar a El-Jalil.



-Ai waalé kasabi.



El-Jalil parece viejo y cansado. Parece que el sol de Gaza le pegó y las escapadas frecuentes de los helicópteros de Tzahal no le hicieron bien a su rostro. Lo besé según la costumbre local, dos besos en la mejilla y uno en la boca.



-¿Qué quiere de mí?



-Le recordé como una vez casi nos encontramos en otras circunstancias, cuando fui enviado a liquidarlo durante mi servicio militar.



-Pobrecito. Me parece que su padre y su madre eran hermanos.



Me di cuenta que El-Jalil no me miraba directo a los ojos, un signo que atestigua el gran respeto que se tiene frente al que se sienta enfrente. El código de conducta en el mundo árabe determina que al llegar un invitado importante debes demostrar que eres “shufuni ia nas”, hombre respetable, porque si no, puedes ser tomado por “shakfi”, una muchacha. Decidí, como acto de respeto, levantarme y darle un bife a El-Jalil.



(En la calle)



-Un viejo refrán sirio dice: “golpes de un familiar son dulces como pasas”, pero parece que no es así ahora. Aquí Yoab Bin Jur, plaza Al-Madina, calle HaShuhada, Gaza.