lunes, abril 10, 2006

Ultras

Estas son las cosas que me vuelven loco:

La policía de Jerusalem se prepara para unas posibles protestas violentas el día lunes, por el rechazo a liberar a un joven ultra-ortodoxo acusado del asesinato de su bebé de tres meses.

El bebé, que fue admitido la semana pasada al hospital en Jerusalem, murió el lunes, un día después de que se lo declaró clínicamente muerto, víctima aparente de un abuso severo por parte de su padre, Yisrael Valls.

Miembros de la comunidad ultra-ortodoxa demandaron que liberen a Valls y amenazaron con disturbios si se lo mantiene en custodia, a pesar del hecho de que Valls admitió haberle pegado al niño.

La estación de radio ultra-ortodoxa "Kol Hai" [en hebreo, irónicamente significa Voz de Vida] citó fuentes que dijeron que "Jerusalem arderá" si Valls no es liberado el lunes por la mañana.

de Haaretz.

¿Quiénes se creen que son estos ultras? Se creen que están por encima de la ley. Si Jerusalem debe arder porque a esta gente le gusta jugar con fósforos y amenazarnos, no me molestaría que el fuego comience en Mea Shearim. [el barrio de los ultras]. Y pensar que la otra vez tenía ganas de pasear por ahí para ver las luces de Jánuka. Al Estado de Israel no lo respetan, pero bien que viven de él.

Update - de Anshel Pfeffer del Jerusalem Post sobre el caso:

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Ya que Valis mismo admitió a los investigadores policiales que había tratado brutalmente a su hijito y golpeado a su mujer en varias ocasiones, las declaraciones de su inocencia [hechas por la mujer] serían una negación sintomática de la víctima de violencia doméstica severa, deseosa como otras mujeres en su situación de cargar con la culpa. Pero en este caso, la negación no es sólo de la madre afligida; es la negación de una comunidad entera.

Quizás el detalle más trágico de la muerte de Yitzhak Shmuel es el hecho de que si su condición no hubiera sido tan crítica que su padre tuvo que llamar a una ambulancia cuando el niño perdió la conciencia, el supuesto abuso habría continuado, quizás por muchos años, sin que la policía o los servicios sociales tuvieran la menor idea de lo que estaba pasando.

La secta jaredí Eda de la comunidad jaredí en Jerusalem son fanáticos en eso de no tener ningún tipo de contacto con el herético estado sionista; no aceptan siquiera dinero del presupuesto estatal. No hay ni que decir que todas las maldades de cualquier tipo se ocultan y se tratan dentro del círculo.

En este caso fueron las autoridades de salud las que le avisaron a la policía que había un caso posible de violencia parental, pero la rápida aceptación de Valis de la culpa no impidió que su familia y otros miembros de Eda, incluyendo al rabino Yitzhak Weiss, jefe de la Corte Rabínica, cerraran filas y declararan que los cargos eran un "libelo de sangre" dirigido a manchar el nombre de la comunidad entera. Las amenazas de "prender fuego a Jerusalem" si Valis no es liberado, son un recordatorio absoluto de los cientos y quizás miles de casos de violencia familiar y abuso sexual que ocurren ahora mismo tras puertas cerradas y que nunca serán reportados o tratados profesionalmente.

Otorgado, los jaredím de Eda son una secta más aislada en el mundo jaredí, y otras comunidades jaredím están admitiendo, por lo menos en privado, que tienen un problema de violencia doméstica y han comenzado a abrirse a la ayuda profesional - pero, incluso allí, es un proceso lento y reacio. La tendencia a "guardar las cosas adentro" es todavía muy fuerte, y cuando puede hacerse sin involucrar a la policía u otras autoridades, ese va a ser siempre el método preferido.

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These things drive me crazy:

Police in Jerusalem prepared for possible violent protests Monday, over their refusal to release a young ultra-Orthodox man charged with the murder of his three-month-old baby boy.

The baby, who was admitted last week to hospital in Jerusalem, died Monday, a day after he was pronounced clinically dead, the apparent victim of severe abuse at the hands of his 19-year-old father, Yisrael Valls.

Members of the ultra-Orthodox community have demanded Valls' release and threatened riots if he is kept in custody, despite the fact that he admitted to beating the child.

The ultra-Orthodox "Kol Hai" radio station quoted sources as saying that "Jerusalem would burn," if Valls was not released Monday evening.

from Haaretz.

Who do they think they are, these ultras? They believe they are above the law. If Jerusalem must burn because these people like to play with matches and threaten us, then I wouldn't mind if the fire started in Mea Shearim. [the neighborhood of the ultras]. And to think that the other day I wanted to walk over there to see the lights of Hannukah. They don't respect the State of Israel, but they love to live off it.

Update - Anshel Pfeffer of the Jerusalem Post about the case:

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Since Valis himself admitted to police investigators that he had brutalized his baby son and battered his wife on several occasions, the protestations of his innocence [made by his wife] would seem to be the symptomatic denial of a victim of severe domestic violence, eager like other women in her situation to take the blame upon herself. But in this case, the denial isn't only the bereaved mother's; it's the denial of an entire community.

Perhaps the most tragic detail of Yitzhak Shmuel's death is the fact that, if his condition hadn't been so critical that his father had to call for an ambulance when the infant lost consciousness, the alleged abuse would have continued, perhaps for many years, without police or social services ever having an inkling of what was going on.

The Eda Haredit sect of the haredi community in Jerusalem are fanatical about having no contact with the heretical Zionist state; they don't even accept handouts from the state budget. It goes without saying that any wrongdoing of any kind is swept out of sight and dealt with within the circle.

In this case it was the health authorities who notified the police that there was a suspected case of parental violence, but Valis's speedy acceptance of blame didn't prevent his family and other members of the Eda, including Rabbi Yitzhak Weiss, head of its Rabbinical Court, from closing ranks and claiming that the charges were a "blood libel" aimed at besmirching the entire community. The threats of "setting Jerusalem ablaze" if Valis is not released is a stark reminder of the hundreds and perhaps thousands of cases of domestic violence and sexual molestation going on behind closed doors that will never be reported or treated professionally.

Granted, the Eda Haredit is a more isolated sect in the haredi world and other haredi communities are admitting, at least privately, that they have a problem with domestic violence and have begun opening up to professional help - but, even there, it is a slow and often reluctant process. The tendency to "close things up inside" is still very strong and, when it can be done without involving the police or other authorities, that will always be the preferred method.

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