martes, marzo 21, 2006

Un lugar llamado Arabia Saudita - A place called Saudi Arabia

This is the Spanish translation of A Place Called Saudi Arabia by Lee Smith, guest in Michael Totten's blog. And more responses to Mearsheimer and Walt's article in the blog of Norman Geras, here.

Un lugar llamado Arabia Saudita

Por Lee Smith, invitado en el blog de Michael Totten.

Encuentro un poco difícil de creer que "El Lobby Israelí" de Stephen Walt y John Mearsheimer haya sido escrito mientras estaban sobrios. En la primera frase, los autores afirman que, "En las últimas décadas, y especialmente desde la Guerra de los Seis Días en 1967, la pieza central de la política en Medio Oriente de EE.UU. ha sido su relación con Israel."

Prácticamente cualquier norteamericano que ha estado jamás en un vehículo motorizado sabe que la pieza clave de la política meso-oriental de EE.UU. es la relación de Washington con el Reino de Arabia Saudita, y que ha sido así desde mediados de los años 30. Es un interés nacional esencial – no simplemente porque el combustible barato permite que los norteamericanos manejen 4X4s, sino porque proteger las reservas petroleras conocidas más grandes del mundo aseguran una economía mundial estable. Además, el ejército de EE.UU. cuenta con el acceso a ese petróleo en caso de tener que emprender alguna guerra – una actividad que demanda mucho petróleo.

El artículo de Walt y Mearsheimer explica cómo "el empuje de la política de EEUU en la región se deriva casi enteramente de la política doméstica," con lo que concuerdo, porque, como muchos norteamericanos, yo he andado en un coche antes y creo que la habilidad de mover personas y cosas de un lugar a otro es una gran parte de una política doméstica exitosa. No es enteramente claro que los autores de este realmente largo artículo hayan estado jamás en un coche antes, porque cuando ellos hablan acerca de la política doméstica, no hablan acerca de coches, ni acerca de la economía ni aún de nuestro ejército, sino de las actividades del "Lobby Israelí."

Así que, ¿cuánto crédito se le tiene que dar a estos muchachos por sostener una posición "realista" en la política meso-oriental de EE.UU. que no toma en cuenta la existencia de coches, o de algo incluso más grande que un Jeep– la Península arábiga? A menos que estuvieran borrachos, no se les debe nada. ¡Si ellos estaban borrachos, felicitaciones por no cometer ningún error ortográfico! – Ninguno que yo pude encontrar, de todos modos. Quizá estaban fumando algún porrito porque Walt y Mearsheimer ven fuerzas espectaculares trabajando por todas partes en la política regional norteamericana – y una resaca explicaría seguramente por qué se olvidaron totalmente acerca de Arabia Saudita. ¡Ay! Pero eso todavía no los hace realistas, sino sólo buenos fiesteros que pueden escribir a bien máquina cuando están mareados.

Si usted es uno de los compañeros de bebida de Walt o Mearsheimer, o un barman que les sirve, aquí está un examen rápido, con preguntas sacadas de su artículo, para que sepa cuando cortarles la bebida y mandarlos casa – pero definitivamente no a escribir otro artículo acerca de asuntos de Medio Oriente.

Discutan: "La primera Guerra del Golfo reveló hasta qué punto Israel llegó a ser una carga estratégica."

La primera Guerra del Golfo, en donde aproximadamente 500.000 tropas de EEUU fueron enviadas al Golfo para proteger a nuestros amigos en Kuwait y un país llamado Arabia Saudita, reveló que no importa cuántos armamentos les vendiéramos a nuestros aliados del Golfo, sólo soldados vivos y reales de EE.UU. los podían proteger de predadores. Y a su debido tiempo nosotros aprendimos incluso que mientras que los Saudís no pueden proteger su propio petróleo, nuestra protección de ese mismo petróleo debilitó aún más a la familia real y comprometió su legitimidad, haciéndolos vulnerables a peligrosas fuerzas domésticas – como Osama Bin Laden, por ejemplo. Gobernar un país que no puede protegerse, ni ser protegido con seguridad, de amenazas extranjeras o de sus propios ciudadanos, un país cuyo bienestar es un interés nacional vital hace de la familia real Saudí la Liza Minnelli de las "cargas estratégicas."

Verdadero o Falso. "En cuanto a estados llamados canalla en el Medio Oriente, no son una terrible amenaza para los intereses esenciales de EE.UU., salvo en el sentido que son una amenaza para Israel."

Falso. Israel tiene un ejército fuerte y un arsenal nuclear. Recuerden, muchachos, la lógica del sionismo no es controlar los medios de comunicación y mandar a chicos cristianos a morir en guerras judías, sino que los judíos no tuvieran que depender otra vez de la bondad de extranjeros para defenderlos, ya que ellos no lo hicieron muy adecuadamente en el pasado – por eso se entrena y equipa un ejército judío poderoso para defender a los judíos. Por supuesto Israel se preocupa por las perspectivas de un programa nuclear iraní, pero no tanto como nuestros aliados en el Golfo, que no tienen ni ejércitos fuertes ni arsenales nucleares. Un Irán nuclear es una amenaza a ese país grande en el desierto llamado Arabia Saudita y los otros emiratos diminutos en el Golfo Pérsico, y conseguir que el petróleo del Golfo llegue a los mercados es un interés vital de EEUU.

Argumento instintivo: Discutan: "Incluso si estos estados adquieren armas nucleares – lo que es obviamente indeseable – ni América ni Israel podrían ser chantajeados, porque el chantajista no podría llevar a cabo la amenaza sin sufrir una respuesta terrible."

Bien, ¿pero que pasa si el arma nuclear iraní le diera coraje al ejército iraní para cerrar los Estrechos de Hormuz? (esto es una masa de agua estrecha entre Irán y la Península árabe, donde el Reino de Arabia Saudita se localiza.) ¿Podrían los EEUU y sus aliados del Golfo ser chantajeados? ¿O ustedes dos realistas creen que hay voluntad política en Washington y otras capitales occidentales para "responder terriblemente" contra Teherán por cerrar las rutas marítimas?

Verdadero o Falso. "…El apoyo firme a Israel … ha inflamado a la opinión árabe e Islámica y arriesgado no sólo la seguridad de EE.UU. sino la de gran parte del mundo."

Verdadero. Buen trabajo, gente – esta Quilmes la pago yo. Pero sólo recuerden, muchachos, que esas llamas de anti-americanismo no siempre salen de fuentes orgánicas; a menudo ellas son en realidad alimentadas por los regímenes árabes, inclusive muchos de nuestros aliados en un lugar llamado Arabia Saudita. (¿Qué? Sí, Arabia Saudita es un seco país.) Los contribuyentes de EE.UU. han gastado mucho dinero para proteger el flujo de petróleo durante las últimas siete décadas y asegurar que la familia gobernante saudita siga juntando recibos. (Sí, sólo una familia, Al Saud, con cerca de 5000 príncipes en el almohadón. Sí, algunos de ellos beben cuando no están en Arabia Saudita.) A veces ese dinero se utiliza para incitar el sentimiento anti-norteamericano y financiar operaciones terroristas contra norteamericanos e intereses de EEUU en el exterior. Piensen sobre esto por la mañana: ¿Debemos dejar de apoyar a Israel porque eso nos hace ser odiados por los árabes, o debemos efectuar más presión sobre nuestros aliados árabes como el Reino de Arabia Saudita, el cual ha institucionalizado la incitación anti-EE.UU. en su país, en su prensa, en las escuelas y las mezquitas, mientras también la financia abundantemente en el exterior? OK, OK, piénsenlo así: ¿Jodería usted a amigo A si su amigo B le estuviera pagando a todos sus conocidos para que le escupan a usted en la cara y le pateen el traste simplemente porque usted es amigo de A? Diga la respuesta equivocada y puede borrar mi número de su Palm Pilot.

Verdadero o Falso: "En cambio, los grupos de intereses pro-árabes, si ellos existen del todo, son débiles, lo que hace la tarea del Lobby Israelí aún más fácil."

Verdadero – no. Psique. Sí, verdadero si usted excluye la influencia obviamente limitada que las compañías petroleras han ejercido en el proceso político norteamericano durante los últimos setenta años. Y no son sólo las compañías petroléras las que hacen lobby por el Golfo; virtualmente todo embajador norteamericano que sirve en Riyadh termina con un lindo paquetito para seguir vendiendo la línea saudita en Washington. Sí, usted tiene razón, el presupuesto anual de AIPAC es del orden de los $40 millones de dólares – o justamente el equivalente a la donación privada que el príncipe saudita Walid Bin Talal le dio recientemente a dos universidades de EEUU para abrir centros Islámicos. ¿Qué? ¡Vamos Steve, le dio la mitad a Harvard! OK, deme las llaves de su coche. Las llaves del auto, que es cómo llegó aquí. En un coche. Tiene cuatro ruedas y un motor. Anda a gasolina. La gasolina viene de un lugar llamado Arabia Saudita…

Más respuestas al artículo de Mearsheimer y Walt en el blog de Norman Geras, aquí.