sábado, marzo 04, 2006

La pared - The Wall


El pesimismo creciente amenaza el gran logro psicológico sionista: proteger a los judíos de una amargura fatal, post-Holocausto. La fundación de Israel previno un rechazo masivo del mundo por los judíos, permitiendo a los sobrevivientes convertir la furia en reconstrucción. Israel incluso forzó a los judíos a hacer la paz con Europa. Cuando David Ben Gurión negoció el acuerdo de reparaciones con Alemania, en los tempranos 50s, resistiendo la violenta oposición liderada por Begin, obligó a los israelíes a elegir el pragmatismo sobre la historia. Pero esa opción no debe ser dada por sentado. Quizás la herida más profunda y de más largo plazo del Holocausto en la psique judía no fue las acciones de los asesinos sino la pasividad de los observadores. Los judíos deben resistir continuamente la sospecha de que incluso al mundo ilustrado le importa poco su supervivencia. Las consecuencias -políticas, sociales, y teológicas- de alimentar esa sospecha pueden ser destructivas.

de The Wall por Yossi Klein Halevi, 26 de junio de 2002.


The growing pessimism threatens Zionism's great psychological achievement: protecting the Jews from a fatal, post-Holocaust bitterness. Israel's founding preempted a massive Jewish rejection of the world, allowing survivors to turn rage into reconstruction. Israel even forced the Jews to make their peace with Europe. When David Ben-Gurion negotiated the German reparations agreement in the early '50s, resisting the violent opposition led by Begin, he compelled Israelis to choose pragmatism over history. But that choice should not be taken for granted. Perhaps the Holocaust's deepest long-term wound on the Jewish psyche isn't the actions of the murderers but the passivity of the onlookers. Jews must continually resist the suspicion that even the enlightened world cares little for their survival. The consequences--political, social, and theological--of feeding that suspicion could be shattering.

from The Wall by Yossi Klein Halevi, June 26th, 2002.