miércoles, septiembre 14, 2005

Egipto - Gaza. La frontera abierta

frontera entre Gaza y Egipto


El 12 de septiembre de 2005 Israel se fue de Gaza. Primero destruyó todas las colonias, dejando en pie solamente una veintena de sinagogas (hubo un cambio de parecer en el gobierno que al principio estaba de acuerdo en hacer que el ejército las destruyera) y finalmente retiró todas las tropas.

Hubo una larga discusión con el gobierno egipcio a lo largo de este año sobre qué se debería hacer en la frontera entre la franja de Gaza y Egipto. Al principio Israel adoptó la postura de que aún luego de desmantelar las colonias, ella debería seguir controlando la frontera -lo que se conocía como el corredor Filadelfi- para evitar que los palestinos contrabandearan armas desde Egipto hacia Gaza. Cada tanto Tzahal descubría algún tunel de contrabando que corría desde la ciudad de Rafiah egipcia hasta el interior de alguna casa en la Rafiah palestina, pero la actividad de patrullaje era muy peligrosa, y muchos soldados perdieron la vida a causa de bombas en el camino, disparos o granadas autopropulsadas. El ejército desarrolló un plan en el 2005 por el cual iba a utilizar una excavadora especial para cavar una trinchera de 10 metros de profundidad a lo largo del corredor Filadelfi, con paredes de concreto, para evitar que se siguieran construyendo túneles. Los túneles no podían hacerse más profundos porque se llegaba a la napa de agua.

La idea de la trinchera y las actividades preparatorias para construirla siguieron en marcha aún después de que se supo que Israel estaba a punto de llegar a un acuerdo con Egipto para que sea este país y no Israel quien controlara la frontera. El plan tenía un punto contencioso: los acuerdos de paz entre Israel y Egipto de 1979 establecían que el Sinaí sería un territorio desmilitarizado, para prevenir movimientos peligrosos de tropas como en 1967 o ataques sorpresa como en 1973. Si Israel permitía la remilitarización del Sinaí perdía la más valiosa ventaja estratégica del tratado de paz. Finalmente, se llegó a un compromiso: 750 tropas egipcias con armamento ligero en rol de policías patrullarían la frontera.

El problema es que hace ya tres días seguidos, desde que Israel se retiró del corredor Filadelfi, una masa imparable de palestinos cruza la frontera, primero saltando por encima de las vallas, y ahora el grupo Hamás ha practicado un boquete, y amenazado a quien sea que lo tape, con que serán construidos 10 pasos más por cada uno que se cierre. Los palestinos han aprovechado para ver a familiares del lado egipcio que hace años (o quizás nunca) habían tenido la posibilidad de visitar, comprar cigarrillos, queso, drogas y otros productos en Egipto, donde cuestan mucho más barato, y ahora se sabe con certeza que también han comprado y traído a la franja de Gaza diversos tipos de armas, pistolas, ametralladoras y municiones. Esto ha hecho bajar los costos de estos productos en el mercado negro. Por ejemplo, el costo de balas para una ametralladora Kalashnikov pasó de 18 shekels a 3 shekels, así como el costo de una pistola hecha en Egipto pasó de 1.400 dólares a sólo U$S 177.-. El dilema de seguridad israelí se hace más complejo.

Egipto y la Autoridad Palestina se reunirán para discutir como hacer para reestablecer una frontera normal entre los dos pueblos, con control de pasaportes y tránsito. Israel ha protestado fuertemente contra el descontrol que ocurre ahora en la franja de Gaza. El control que Israel efectuaba era relativamente efectivo: mientras que no podía eliminar completamente el contrabando, hacía que el equipamiento militar fuera muy costoso. Los palestinos habían pasado en el último tiempo a dejar de disparar al aire en cualquier ocasión de festejo, a cuidar cada bala de que disponían.

Sin embargo, es necesario analizar hasta que punto las consecuencias del pasaje descontrolado de personas y mercancías es negativo para Israel, y si hay alguna consecuencia positiva que rescatar. Respecto a esto último, yo creo que sí.

Económicamente pareciera que Israel tiene mucho que perder con el contrabando. Israel mantiene con la Autoridad Palestina un acuerdo aduanero por el cual no se cobran impuestos a la producción israelí que entra a Gaza y no se cobran impuestos de salida a la producción de la franja. Este acuerdo deseaba ser mantenido por Israel y la Autoridad Palestina. La mercadería que entraba a la franja de Gaza desde Egipto iba a pasar a través de un nuevo control tripartito que sería situado en Kerem Shalom, donde la franja, Egipto e Israel tienen su frontera común. El contrabando en una frontera abierta en Rafiah puede hacer totalmente inútil la construcción de un edificio de control a menos de 50 kilómetros de allí. El ingreso de producción egipcia a Israel sin impuestos a través de la franja de Gaza puede traer serias repercusiones para la economía israelí, ya que esta mercadería compite con ventaja respecto a la producción local. No necesariamente la mercadería sería solamente de manufactura egipcia, y es muy posible que ingresaran productos contrabandeados de terceros o cuartos países.

Sin embargo, el ingreso de mercadería a Israel podría ser todavía controlado en la frontera de Erez, en el norte de la franja, o en Kerem Shalom, con relativos buenos resultados. Supongamos que esto no sucediera así y que repentinamente Israel se viera inundada de productos egipcios contrabandeados. Quizás Israel tomara entonces la decisión de eliminar el acuerdo aduanero con Gaza, sometiendo a los productos palestinos (o egipcios) a una tasa de ingreso. Esto podría llevar probablemente a una medida similar por parte de los palestinos y derivar finalmente en un cierre gradual en el ingreso de mercadería palestina (o egipcia) desde la franja de Gaza, lo que resultaría en una desconexión entre las dos economías. Egipto probablemente no pueda ofrecer todo lo que la economía israelí oferta, pero la economía de Gaza es más primitiva y no necesita última tecnología, sino productos sencillos y se vería beneficiada por los bajos precios egipcios. El contrabando, entonces, parece que actúa de manera de estrechar los lazos entre las dos sociedades árabes y puede ser una potencial fuerza separadora entre el pueblo israelí y el palestino. No necesariamente un mal resultado para una realidad en la que cada mercancía que pasa de Gaza a Israel debe ser descargada del camión palestino, verificada por explosivos con equipo de alta tecnología y cargada en un camión israelí.

Asimismo, la presión de los desempleados de la franja sobre el mercado laboral israelí podría ser atenuada bastante si los palestinos tuvieran la oportunidad de ingresar a Egipto a trabajar, incluso en trabajos ilegales. Hay que recordar que la situación en Gaza y los territorios palestinos es crítica, y la posibilidad de trabajar aunque sea por un sueldo bajo, sería tentadora para muchos.

Militarmente, la frontera abierta entre Gaza y Egipto se ha convertido en una puerta de entrada de armamento para los grupos terroristas palestinos. Hasta ahora, por otro lado, no parece que armamento liviano (que incluye lanzagranadas y ametralladoras) pueda realmente ser un peligro para Israel, que ha construido una doble reja alrededor de Gaza y patrulla la zona con equipo de alta tecnología. Es posible que Egipto sí tenga un interés en evitar que armamento más pesado (lanzacohetes tierra-aire, tierra tierra, vehículos acorazados, o armas químicas) pase a través de la frontera hacia Gaza. Egipto utiliza el desierto del Sinaí como buffer entre los palestinos y su país, pero incluso el Sinaí se ha transformado en una preocupación para Mubarak, sobre todo luego de los atentados contra los hoteles en Sharm al Sheik. La negligencia en el control de la frontera en estos casos sería demasiada como para que Estados Unidos o Israel se la dejaran pasar al régimen egipcio. El uso de este armamento contra Israel podría llevar a una respuesta fuertísima de parte de Tzahal, y quizás, de tratarse de un enfrentamiento prolongado, en una ola de refugiados palestinos hacia Egipto. Por eso, la total falta de control no sería aceptable para Egipto, pero el intento de controlar la frontera puede llevar a este país a enfrentarse directamente con los intereses de Hamás. Realmente, esto no sería nada negativo para Israel, ya que dividiría entre Israel y Egipto la presión de este grupo terrorista, y Egipto, como régimen, se ha caracterizado por imponer soluciones sanguinarias contra sus propios grupos islámicos. El interés conjunto de Egipto, Israel y (quizás) la Autoridad Palestina en deshacerse de un grupo problemático como Hamás podría quizás llevar a la destrucción de este grupo terrorista. Por la experiencia de la historia de los grupos islamistas y nacionalistas como la OLP, se puede contar con el Hamás para llevar la situación a un enfrentamiento caliente en el que finalmente saliera perdiendo.

Por eso es que estratégicamente, la frontera abierta no es un asunto tan negativo para Israel como podría parecer a simple vista. La consecuencia puede ser una compenetración más fuerte entre la economía palestina y egipcia, una oportunidad laboral para los desempleados de Gaza y una cooperación militar más estrecha entre Egipto e Israel, que con suerte, no derivaría en la destrucción de la Autoridad Palestina en Gaza sino a su reforzamiento, al neutralizar al Hamás.