domingo, septiembre 25, 2005

Dos imágenes - una selección

Linchamiento en Ramallah

Estuve leyendo algunos capítulos del libro Framing Terrorism. The News Media, the Government and the Public, Editado por Pippa Norris, Montague Kern y Marion Just. El libro compila un conjunto de artículos sobre la relación entre los medios de comunicación y el terrorismo, centrado en los sucesos del 11 de septiembre y conexos.

Tiene un capítulo muy bueno escrito por Tamar Liebes de la Universidad Hebrea de Jerusalem y Anat First del Netanya Academic College, "Framing the Palestinian-Israeli Conflict" que trata sobre cómo y por qué los medios eligieron como símbolo del conflicto Palestino-Israelí la imagen de Mohammed Al-Durrah, el chico palestino que aparece como muerto en los brazos de su padre al comienzo de la Intifada (una imagen probablemente falsa, ya que el camarógrafo palestino que filmó el suceso fue filmado a su vez unas horas antes en el mismo lugar armando escenarios con actores que se hacían los muertos y se volvían a levantar), y descartaron en cambio la potente imagen del linchamiento de los dos soldados israelíes Vadim Nourezitz y Yosef Avrahami en Ramallah que encabeza esta nota, a pesar de que en ese caso el culpable era claro, la víctima existía, y la violencia fue cometida con alevosía.

Según las autoras, las razones del éxito de la imagen de Al-Durrah (que configuró luego la imagen en todo el mundo de un ejército israelí "brutal" que asesina niños) fueron las siguientes:

  1. El niño "muerto" en los brazos de su padre se hizo ícono, en una imagen similar a la Pasión de Jesús. La imagen mostraba una narrativa coherente con principio y fin (aún cuando falta de hecho, el momento más importante: cuando supuestamente es alcanzado por las balas).
  2. El cassette con la filmación fue entregado rápidamente por el camarógrafo palestino a la agencia donde trabajaba (France-2) y de allí distribuida a todo el mundo, mientras que los varios camarógrafos que filmaron el linchamiento de los soldados isralíes fueron amenazados de muerte por los palestinos para que no publicaran las imágenes; sólo un canal se atrevió a pasarlas (RAI) y a regañadientes.
  3. La imagen de Al-Durrah precedió a la otra casi dos semanas, y llegó en un momento en que la gente todavía estaba intentando entender qué era este nuevo conflicto. En una sóla imagen, Al-Durrah le otorgó significado.
  4. El ejército israelí, todavía no acostumbrado a la nueva cultura de información instantánea, primero aceptó la culpa de haberlo matado y prometió una investigación. La investigación demostró de que no había forma de que las balas de los soldados israelíes le hubieran pegado, pero ya era tarde. Además, en represalia, Israel inmediatamente destruyó la comisaría palestina (vacía) donde había sucedido el linchamiento y bombardeó otros lugares vacíos en Gaza, y esto convirtió a los títulares de los canales de noticias en "Israel responde" en lugar de "Israelíes son asesinados".
  5. Los árabes convirtieron a Al-Durrah en el aspecto central de la propaganda por un tiempo, sacando estampillas con su cara, renombrando calles a su nombre (en Irán y Egipto por ejemplo), haciendo videos para chicos con Al-Durrah como personaje, escribiendo canciones sobre su muerte y escribiendo libros sobre él.
  6. Porque la opinión pública internacional ve a los palestinos como víctimas, como el lado débil; "linchar" como imagen, está asociado al lado fuerte (a los blancos que ahorcaban negros), y "a poner orden". El lado débil no está asociado con esas imágenes.
Asimismo, lo que ellas además demuestran es que para que la imagen de Al-Durrah sirviera como ícono, había que agregarle información faltante en la imagen (el momento de la muerte, el culpable, la razón por la que estaban allí), y que esto se hizo a través de la entrevista telefónica al mismo camarógrafo que organizó la puesta en escena, y luego se puso en contexto a través de comentarios periodísticos desinformados pero emotivos.
Por si hiciera falta repetir que incluso las imágenes más "directas" no son objetivas, las autoras pusieron en evidencia el proceso de selección y presentación que operó en los medios en los primeros días de la Intifada y que armó la imagen del conflicto.