viernes, agosto 12, 2005

Pensamientos sobre la fecha

Tiempos jodidos. Tiempos difíciles. Tiempos de cambio.

A sólo 3 días del comienzo de la retirada de Gaza, los ánimos están caldeados. Cuando las cosas que se discuten son importantes, las palabras se hacen más agudas. Toda la semana estuve pensando si no me excedí cuando llamé a los naranjas que protestaban una "mierda". Puede ser. Ellos a cambio nos llaman nazis, judenrath (la policía judía que colaboraba con los nazis para mantener el orden en los campos de concentración), traidores, perseguidores del pueblo judío, etc. Los insultos vuelan. Mejor que vuelen insultos y no las balas.

Estoy muy nervioso por todo esto. Me gustaría que ya hubiera pasado. Los naranjas están seguros de que habrá un "milagro" que parará todo. Hay muchos entre ellos que se consideran con derecho a ejecutar ese "milagro" con sus propias manos (y armas). Peligroso. Todo este asunto es peligroso. Algunos rabinos extremistas (pero ya no se necesita demasiado para ser extremista) dicen que Sharón y los funcionarios que llevarán a cabo la evacuación se morirán de cáncer o de un accidente de auto. Qué gracioso; estadísticamente dos de las más frecuentes causas de muerte en Israel. Si hubieran dicho "se les caerá un piano desde un séptimo piso" se hubieran arriesgado un poco. Al final, Dios es una estadística.

La derecha dice: "si el pueblo (judío)israelí estuviera unido, nada malo podría pasarnos. Los árabes no podrían con nosotros". Ok. Pero unidos para qué? Para seguir a la deriva? Para pelear otra guerra? Para querer tenerlo todo y por eso perderlo todo?

D. me cuenta las últimas novedades de Gaza. Los habitantes de su asentamiento son de los que han decidido que prefieren mudarse ya. Los trabajadores ya están sacando las tejas de las casas, que se van a llevar para usarlas en sus nuevos hogares. También han entregado las armas que el ejército les dio para protegerse.

D. me cuenta que algunos han llorado cuando entregaban las armas. Le pregunto: "lloran? por un arma de fuego?" Me dice "sí...tenés que entender, cuando pasaba algo, quizás se colaba un terrorista, ellos eran los primeros que salían a defender el lugar. Después llegaba el ejército. Pero ellos eran los primeros. Ahora ya no están sentados conmigo, acá afuera. Están adentro, en las casas."

Pienso. Tengo que entender esto. Yo no tengo una ametralladora y no por eso me pongo a llorar. Pero ahora la defensa no depende de ellos. Ellos dependen del ejército para todo. Han pasado de confiar en sí mismos a tener que confiar en "el sistema". Como todos, me digo. Llamar a la policía cuando hay ruidos raros. Esperar que un juez me resuelva el problema de la medianera con el vecino. Pero así es la vida. No se puede salir con un martillo en la mochila por si me peleo con el colectivero. Lo lamento por el shock. Eso es ser un ciudadano. Los colonos tienen mucho que aprender.