viernes, julio 08, 2005

Ataque terrorista en Londres

Anteayer prendí la tele y me encontré con los atentados en Londres. Enseguida, cuando escuché que habían sido una serie de bombas me di cuenta de la gravedad del tema. Entré a internet y leí la poca información disponible. Contacté por Messenger a Facu y Mer que están viviendo en Londres y me contaron que estaban los dos bien. Facu me dijo: "ayer pasé por ese mismo lugar!" Todo el día dejé la tele prendida para saber novedades. Desde acá les mando mi solidaridad a la gente de Londres.
Una información errónea de Associated Press indicó que Scotland Yard le había avisado primero a la embajada israelí en Londres sobre la existencia de unas bombas. Eso fue levantado por todos los diarios; La Nación le dedicó un título. En cambio, que la información era errónea sólo la vi en el Jerusalem Post y en Haaretz. Ya puedo prever a los teóricos de la conspiración en unos meses hilando y entretejiendo para crear la versión de que fue el Mossad, ya que "la embajada israelí lo sabía desde antes".

En seguida después de los atentados, Sharón comandó a los funcionarios israelíes a que no relacionaran lo que pasó en Londres con lo que pasa en Israel. Quería evitar un faux pas diplomático. "Mejor no llamar la atención", me imaginé que pensaban, "mandar condolencias y ayuda pero perfil bajo, a ver si hay un efecto bumerang y nos culpan a nosotros". Y escuché algo parecido en las noticias. Le preguntaban al embajador israelí en Londres si esto que pasó "afectaría las relaciones entre Gran Bretaña e Israel", y él, por supuesto, dijo que seguramente no, que las relaciones son estrechas, que el gobierno inglés sabe donde está parado con respecto al terrorismo y al conflicto árabe-israelí. Hay un miedo en Israel como el miedo que existía en el guetto judío cuando la peste atacaba las ciudades en la edad Moderna. El miedo a que nos culpen por lo que pasa, algo sobre lo que no tenemos ningún control.

Y este miedo lamentablemente tiene basamentos concretos. Esperé hasta hoy para hacer un comentario, porque primero quería leer lo que las editoriales y notas de opinión iban a decir sobre el asunto. Pero no hubo decepción. En forma unánime, y sin medias tintas, decenas de periodistas comprometidos, destacados columnistas, editoriales de importantes diarios condenaron el horroroso e imperdonable hecho de la invasión a Iraq y Afghanistan y la ocupación de Palestina.

Que los atentados fueron en Londres? ah...pero eso es lo que pasa cuando se juega con fuego, no? o cuando no se hace lo que los palestinos quieren...

Pasquini Durán, de Página 12 la tiene re-clara:

No hay ninguna previsión represiva, policial y militar, que pueda impedir el acto terrorista. Tampoco el temor generalizado ni la tortura sistemática a los prisioneros han mejorado la seguridad de los ciudadanos en las naciones involucradas en este tipo de conflictos. Sólo el respeto a los derechos y la libertad de los pueblos y las naciones, sobre bases de solidaridad y cooperación, pueden desplazar a los extremos en pugna.

No se puede hacer nada para evitar un atentado (dígaselo al Shin Bet, Pasquini Durán). Echese y dispóngase a morir. No controle las fronteras. No analice si alguien contrabandea explosivos. No le imponga a la policía el pesado deber de seguir a los grupos extremistas, si igual esta ni tiene ganas. Lo que hay que hacer es "respetar la libertad de los pueblos y naciones". Pero qué significa esta consigna? Absolutamente nada. Es una fórmula completamente vacía.

Para Pasquini Duran y para tantos otros respetamos la libertad de los pueblos cuando dejamos que los dictadores árabes como Mubarak, Assad o Gaddafi los opriman "con libertad". Respetamos la libertad de las naciones cuando dejamos que Irán o Corea del Norte desarrollen la bomba atómica.

Pero tenemos una contradicción, si respetamos la libertad de las naciones no respetamos la libertad de los pueblos. A menos que esas naciones sean democracias, con lo cual al respetarlas, sabemos que ellas también respetan a sus pueblos, lo cual no es el caso.

Pero abandonemos esta línea de argumentación. Occidente siempre es responsable por todo. Qué debemos hacer para evitar las bombas? Cooperemos con las naciones. Por ejemplo, que tal si cooperamos con la teocracia Saudita? EEUU ya lo hizo; el resultado fue Al Qaeda. Cooperemos con Al Qaeda entonces, por qué no? Pero sabemos qué es lo que Al Qaeda quiere?

Al Qaeda quiere que se vayan todos los cristianos de los países musulmanes (y eso incluye Andalucía en España); borrar a Israel del mapa; reemplazar a todos los gobiernos de los países musulmanes con verdaderos regímenes islámicos. Y eso sólo antes del postre que es la conversión de todos los infieles. Todavía nos quedan ganas de cooperar?

En todo este soul searching de Occidente, a muy poca gente se le ocurrió que los responsables directos, luego de los terroristas mismos, son los gobiernos de los países árabes por reprimir las fuerzas progresistas, cerrar el espacio público en sus países al discurso político, pero dejar que este se exprese dentro de las mezquitas luego del sermón semanal. Un momento que combina religión con política y que no es reprimido por el régimen. Y así han creado estos países el terrorismo. Reprimiendo a la izquierda y fomentando al fundamentalismo. El terrorismo no es producto de la guerra en Iraq o en Afghanistan. Acaso no había secuestros de aviones en los 70 y en los 80? No había bombas por toda Europa en esas décadas? La invasión a Iraq y a Afganistan han actuado para remover el avispero. Pero si lo dejamos tranquilo, significa que las avispas están muertas o que se están reproduciendo?

Lo mejor que leí fue el análisis de Carlos Fuentes que salió publicado en La Nación hoy, 9 de julio de 2005 "Cómo combatir el terrorismo".
[...] la lucha contra el terror debe ir acompañada de una visión de futuro. Sin un proyecto propositivo que atienda a los males de raíz del terror, éste ganará, con impunidad, todas sus batallas. De allí se desprenden tres consideraciones.
La primera es que se combate al terrorismo con buenos servicios de inteligencia. Si los terroristas tienen la ventaja del sigilo, el anonimato y la oportunidad, el propósito de la inteligencia es acotar al máximo el sigilo, identificar las redes del terror; el anonimato, desenmascarar a sus organizaciones y organizadores, y oportunidad, adelantarse con buena inteligencia a las acciones de los terroristas.
[...]
La segunda demanda es menos difícil y consiste en poner contra la pared -política, financiera, jurídicamente- a los gobiernos que impunemente prestan cobijo a los terroristas.
Varios libros se han escrito para revelar los presuntos nexos entre grupos terroristas y gobiernos protegidos por la víctima de los terroristas, los Estados Unidos. Turbia es la relación entre el reino saudita y los grupos de terror.
¿Y dónde encuentran techo los militantes de Al-Qaeda? ¿Será acaso en el Paquistán de Musharraf, tirano aliado de los Estados Unidos? Hay más: ¿cuánto durarían varios gobiernos de Medio Oriente sin la complicidad europea y norteamericana? La pretensión de que, aunque sean dictaduras, protegen a Occidente contra los terroristas es ya una probada patraña.
¿Tendrá Occidente, algún día y en bien propio, la valentía y la sabiduría de respetar el surgimiento de la voluntad democrática en Egipto, Arabia Saudita, Paquistán, aunque ello les cueste el poder a sus actuales aliados? Sin democracia verdadera, esa región seguirá siendo nido de terroristas.
[...]
Pero hay una tercera consideración. Es la más importante y la más difícil. Consiste en expulsar al terrorismo de sus nidos mediante el desarrollo. Donde hay mejores niveles de vida, educación y salud; donde los ciudadanos sienten que son accionistas del progreso y de la libertad, el terrorismo no encuentra suelo fértil.
Pero una política global para el desarrollo no puede quedarse en palabras y buenas intenciones. Requiere un esfuerzo coordinado entre ricos y pobres. De éstos hay que esperar gobiernos que no devoren la cooperación con la corrupción. La sugerencia de George Soros -crear consejos meritorios por encima de toda sospecha entre gobiernos donantes y gobiernos recipientes- aguarda su hora de prueba.
Es raro que con el barril de petróleo por encima de los 60 dólares los gobiernos de los países árabes no dispongan de dinero para desarrollarse por sí mismos. Pero bueno, si ellos dicen que son pobres...
En este nuevo pacto que Blair anunció ayer, donde se atacarán las raíces del terrorismo, mejor que empecemos por demandar que todas las partes asuman su responsabilidad en el problema y que se ate la cooperación a resultados medibles. De lo contrario, todo será al divino botón.